El PSOE vuelve a intentar rebajar el límite de alcohol permitido al volante en España. El Pleno del Congreso debatirá el próximo martes la toma en consideración de una proposición de ley registrada por el Grupo Socialista que pretende establecer una tasa máxima única de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre o 0,1 miligramos por litro de aire espirado, frente a los 0,5 gramos y 0,25 miligramos que se aplican actualmente a la mayoría de los conductores. La iniciativa fue registrada el 11 de septiembre, admitida a trámite cuatro días después y publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el 18 de septiembre.
No se trata todavía de una nueva tasa en vigor. El Congreso debe decidir primero si acepta iniciar la tramitación parlamentaria y, si supera esa votación, el texto podrá pasar por enmiendas y sufrir modificaciones antes de su aprobación definitiva. El PSOE recupera así una reforma que ya intentó sacar adelante durante esta legislatura y que terminó cayendo en la Comisión de Interior en marzo de 2026 por 18 votos a favor y 19 en contra.
De 0,5 a 0,2 gramos para la mayoría de los conductores
La legislación vigente permite actualmente a un conductor ordinario circular con una tasa de hasta 0,5 gramos por litro de sangre o 0,25 miligramos por litro de aire espirado. Para profesionales y conductores noveles el máximo es inferior, de 0,3 gramos en sangre o 0,15 miligramos en aire, mientras los menores de edad que conduzcan cualquier vehículo tienen establecida una tasa de 0,0.
El planteamiento socialista busca reducir el umbral hasta 0,2 gramos en sangre y 0,1 miligramos en aire espirado, eliminando buena parte de las diferencias actuales entre conductores adultos en función del tipo de vehículo o de la antigüedad del permiso. En la exposición de motivos, el PSOE argumenta que los límites actuales tienen alrededor de 25 años y cita como referencia a Suecia y Noruega, donde se aplican niveles similares. El Grupo Socialista defiende la medida bajo el mensaje "Solo 0 es 0" y sostiene que pretende avanzar hacia una política de tolerancia prácticamente cero con el alcohol al volante.
La reforma, sin embargo, no establece literalmente una tasa de 0,0 para todos los conductores. Seguiría existiendo un pequeño margen hasta 0,1 miligramos por litro de aire espirado o 0,2 gramos por litro de sangre. El argumento de los promotores es que un límite técnico superior a cero evita problemas derivados de mediciones y de determinadas circunstancias fisiológicas, pero transmite al mismo tiempo un mensaje mucho más restrictivo que el actual.
Multas desde 200 euros y pérdida de dos puntos
Uno de los principales cambios está en qué ocurriría con un conductor que actualmente podría circular dentro de la legalidad. El texto propone considerar infracción grave conducir con más de 0,1 y hasta 0,25 miligramos por litro de aire espirado, equivalentes a más de 0,2 y hasta 0,5 gramos por litro de sangre. Al tratarse de una infracción grave, la Ley de Tráfico establece con carácter general una multa de 200 euros, y la proposición añade la retirada de dos puntos del carné.
A partir de ahí, las sanciones aumentarían. Superar los 0,25 miligramos en aire o 0,5 gramos en sangre pasaría a considerarse infracción muy grave y supondría, conforme al régimen general, 500 euros de multa y cuatro puntoscuando la tasa se mantenga hasta 0,50 miligramos en aire o 1 gramo en sangre. Para niveles superiores a 0,50 miligramos por litro de aire espirado o 1 gramo por litro de sangre, la propuesta mantiene una sanción de 1.000 euros y la retirada de seis puntos.
Esto introduce una diferencia importante respecto al titular de "multas de hasta 1.000 euros": los 1.000 euros no serían una sanción nueva para cualquier conductor que supere 0,2 gramos, sino el escalón reservado a las tasas administrativas más elevadas. La principal novedad para la mayoría de los automovilistas sería que el intervalo comprendido entre 0,1 y 0,25 miligramos por litro de aire, que actualmente puede ser legal para un conductor general, comenzaría a estar sancionado.
Qué cambiaría respecto a las multas actuales
Hoy, la DGT establece para un conductor general una sanción de 500 euros y cuatro puntos cuando supera 0,25 miligramos por litro de aire espirado y no rebasa 0,50. Por encima de 0,50, la sanción administrativa asciende a 1.000 euros y seis puntos; los reincidentes también pueden recibir una multa de 1.000 euros.
La reforma socialista mantendría en buena medida esos dos escalones, pero añadiría uno nuevo por debajo: más de 0,10 y hasta 0,25 miligramos supondrían 200 euros y dos puntos. De esta forma, el cambio más relevante no estaría tanto en incrementar la multa máxima como en bajar notablemente el nivel a partir del cual se empieza a sancionar.
La proposición establece además que, si termina siendo aprobada, la reforma entraría en vigor dos meses después de su publicación en el BOE, dando un periodo de adaptación antes de comenzar a aplicar los nuevos límites.
El límite penal no cambia: más de 0,60 sigue siendo delito
La iniciativa afecta al régimen administrativo de la Ley de Tráfico, pero no modifica el umbral penal. El Código Penal establece que conducir con una tasa superior a 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado o 1,2 gramos por litro de sangre constituye en todo caso un delito contra la seguridad vial.
La pena puede consistir en prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, acompañada en cualquier caso de la retirada del derecho a conducir durante un periodo superior a un año y de hasta cuatro años. También puede existir delito con tasas inferiores si se acredita que la persona conducía bajo la influencia del alcohol.
Por tanto, si prospera la proposición existirían varios niveles claramente diferenciados: un nuevo límite administrativo mucho más bajo a partir de 0,1 miligramos en aire, sanciones progresivas según la cantidad detectada y, a partir de los umbrales fijados por el Código Penal, consecuencias penales.
El segundo intento después del rechazo de marzo
El PSOE ya presentó una iniciativa muy similar en octubre de 2024. El Pleno aceptó comenzar su tramitación el 18 de marzo de 2025 con 177 votos a favor, 32 en contra y 135 abstenciones, y el texto pasó posteriormente a la Comisión de Interior. Sin embargo, tras más de un año de recorrido parlamentario, la Comisión rechazó el informe de la ponencia el pasado 18 de marzo de 2026, lo que puso fin a aquella proposición.
La votación terminó con 18 votos a favor y 19 en contra. PP, Vox y ERC se opusieron al texto, mientras diferentes asociaciones de víctimas de tráfico criticaron posteriormente el fracaso de la reforma. ERC defendió entonces que prefería una tasa de 0,0 y cuestionó la fórmula utilizada, mientras representantes del PP señalaron que una modificación de esta importancia debía llegar acompañada de mayores informes y garantías.
Tras aquel rechazo, el portavoz socialista de Seguridad Vial, Manuel Arribas, anunció que su grupo volvería a presentar la propuesta. Seis meses después, el PSOE ha cumplido ese compromiso con un nuevo texto centrado específicamente en la reducción de la tasa máxima de alcohol.
Por qué el PSOE insiste en el 0,2
La exposición de motivos utiliza la siniestralidad como principal argumento. El texto señala que el 33% de los conductores fallecidos analizados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses presentaba resultados positivos de alcohol en sangre y recuerda que incluso cantidades relativamente reducidas afectan al tiempo de reacción y a la percepción del riesgo. También recoge que en 2025 se registraron 31.159 condenas penales relacionadas con la conducción con altas tasas de alcohol, según los datos citados por la propia proposición.
El PSOE añade que España mantiene unos límites establecidos hace aproximadamente un cuarto de siglo y utiliza como referencia países como Suecia y Noruega, que aplican 0,2 gramos por litro de sangre. "Reducir la tasa máxima de alcohol al volante no es una ocurrencia ni una medida simbólica. Es una decisión de seguridad vial que busca evitar accidentes, lesiones y muertes", ha defendido Arribas.
La DGT mantiene por su parte desde hace años que la única tasa completamente segura es 0,0, aunque el límite legal actual para la mayoría de los conductores sigue siendo de 0,5 gramos en sangre. En su campaña intensiva de controles del pasado julio, Tráfico recordó que uno de cada tres conductores fallecidos había consumido alcohol y/o drogas.
El martes empieza de nuevo el recorrido parlamentario
La votación del próximo martes no aprobará definitivamente la nueva tasa. Lo que decidirá el Pleno es si toma en consideración la proposición y permite que empiece formalmente su recorrido por el Congreso. Si obtiene suficiente apoyo, se abrirá la fase de enmiendas y negociación entre los grupos, por lo que tanto los límites como el régimen de sanciones podrían sufrir cambios antes de llegar a una votación definitiva. El Congreso confirma que la toma en consideración figura entre los asuntos previstos para el Pleno que comienza el martes.
El resultado tampoco puede darse por hecho después de lo ocurrido en marzo. La anterior iniciativa logró inicialmente superar el Pleno, pero terminó cayendo un año después en Comisión por un solo voto. El PSOE vuelve ahora a poner la reforma sobre la mesa con una propuesta más concentrada en la alcoholemia y con el objetivo de establecer 0,2 gramos por litro de sangre como nueva referencia general.
Si finalmente completa toda la tramitación parlamentaria, el cambio será relevante para millones de conductores: una tasa que hoy puede encontrarse dentro del límite legal para un conductor ordinario pasaría a implicar una multa de 200 euros y la pérdida de dos puntos, mientras los excesos más elevados seguirían aumentando hasta los 1.000 euros y seis puntos. Hasta entonces, las tasas actuales continúan plenamente vigentes.