Qué es Jabaroot, el misterioso grupo de hackers que amenaza con revelar los secretos de Marruecos sobre Ceuta

El nombre apareció en abril de 2025 tras una filtración masiva de la Seguridad Social marroquí. Sus autores se presentaron como "patriotas argelinos", pero más de un año después sigue sin conocerse quién está realmente detrás de Jabaroot ni si todas las publicaciones firmadas con ese nombre proceden del mismo grupo

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Imagen de recurso de un ordenador. VADYM DROBOT

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Jabaroot se ha convertido en uno de los actores más enigmáticos de la guerra digital que rodea a Marruecos. El nombre ha vuelto ahora al primer plano después de que quienes operan bajo esta identidad hayan difundido información sobre el aparato de seguridad marroquí y vinculado sus últimas publicaciones con la crisis de Ceuta, acompañándolas de graves acusaciones contra responsables del reino que, por el momento, no han sido demostradas de manera independiente.

Presentarlo simplemente como un "grupo de hackers argelinos" supone, sin embargo, dar por resuelta una incógnita que permanece abierta. Los responsables de la primera gran operación de Jabaroot se definieron como "patriotas argelinos" y justificaron sus acciones como una respuesta a Marruecos, pero la identidad, composición y localización de sus integrantes nunca han sido acreditadas públicamente.

La incertidumbre ha aumentado con el tiempo. El canal original utilizado por Jabaroot en Telegram desapareció y posteriormente surgieron nuevas cuentas empleando el mismo nombre. Los mensajes también cambiaron de tono e idioma. Por ello, tampoco existe certeza de que quienes publican actualmente bajo la marca Jabaroot sean las mismas personas que protagonizaron el ciberataque que sacudió Marruecos en abril de 2025.

Qué significa Jabaroot y cuándo apareció

"Jabaroot" es una palabra árabe que puede traducirse como "poder", "poderío" o "dominación". La primera identidad que alcanzó notoriedad utilizaba el nombre "JabaRoot DZ", incorporando las letras "DZ", código internacional asociado a Argelia. Más adelante, algunas publicaciones comenzaron a aparecer simplemente firmadas como Jabaroot.

El grupo irrumpió públicamente el 8 de abril de 2025, cuando reivindicó una operación contra instituciones marroquíes y comenzó a difundirse una enorme cantidad de información procedente de la Caja Nacional de Seguridad Social de Marruecos (CNSS). La propia institución reconoció haber sufrido ataques contra sus sistemas y Marruecos abrió una investigación sobre lo ocurrido.

Jabaroot presentó aquella acción como una represalia por supuestos ataques marroquíes contra instituciones argelinas. Desde el comienzo, por tanto, el colectivo construyó su identidad alrededor de la rivalidad política entre Argelia y Marruecos, aunque esa declaración ideológica no constituye una prueba sobre quién ejecutó técnicamente el ataque.

El ataque que expuso los datos de millones de marroquíes

La operación contra la Seguridad Social fue la que convirtió a Jabaroot en un nombre conocido. La filtración afectó a información correspondiente a aproximadamente dos millones de trabajadores y cerca de 500.000 empresas, con decenas de miles de documentos que incluían datos salariales, profesionales y personales.

El impacto fue especialmente fuerte porque entre la documentación aparecieron datos relacionados con importantes empresarios y personas próximas a la Casa Real. La publicación permitió conocer salarios y otra información privada que hasta entonces permanecía dentro de los sistemas administrativos marroquíes y provocó un importante debate sobre la seguridad de las bases de datos públicas del país.

La existencia de una brecha fue reconocida, pero eso no significa que cada documento divulgado pueda considerarse automáticamente auténtico. La propia CNSS advirtió entonces de que parte de los archivos que circulaban eran inexactos, incompletos o podían haber sido manipulados, una cautela que continúa siendo relevante para valorar las posteriores publicaciones atribuidas a Jabaroot.

Del catastro y Justicia a los servicios de seguridad de Marruecos

Tras el ataque de abril comenzaron a aparecer bajo la identidad Jabaroot nuevas filtraciones relacionadas con otros organismos y personalidades marroquíes. Entre los objetivos estuvieron la Conservación de la Propiedad, estructuras relacionadas con Justicia y, posteriormente, miembros del aparato de seguridad y de los palacios reales.

Las publicaciones fueron adquiriendo además un carácter cada vez más político. Jabaroot difundió documentos sobre propiedades y patrimonio atribuidos a altos responsables marroquíes y posteriormente información sobre presuntos integrantes de los servicios de seguridad. En agosto de 2025, las revelaciones alcanzaron a personas vinculadas a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), el poderoso servicio de inteligencia interior marroquí.

Precisamente la naturaleza de algunos de esos documentos alimentó las dudas sobre el origen de la información. Le Monde señaló que determinadas filtraciones parecían proceder de material interno del propio aparato marroquí, circunstancia que abrió una segunda hipótesis sobre Jabaroot distinta de la explicación exclusivamente argelina.

La rivalidad entre Marruecos y Argelia detrás de Jabaroot

Las operaciones atribuidas a Jabaroot no pueden entenderse al margen de la profunda confrontación entre Marruecos y Argelia. Ambos países rompieron relaciones diplomáticas en 2021 y mantienen posiciones enfrentadas en cuestiones estratégicas, especialmente sobre el Sáhara Occidental.

Rabat defiende su soberanía sobre el territorio y propone un régimen de autonomía bajo soberanía marroquí, mientras Argelia respalda al Frente Polisario. Esa rivalidad se ha trasladado también al ciberespacio, donde actores que se presentan como patrióticos de uno y otro país han protagonizado ataques, filtraciones y campañas de represalia.

Jabaroot ha situado sus mensajes dentro de ese enfrentamiento. La primera gran filtración fue presentada como respuesta a acciones contra Argelia y otras operaciones posteriores también han incorporado reivindicaciones políticas. El hecho de que sus mensajes favorezcan posiciones argelinas, no obstante, no permite concluir que el grupo dependa del Estado argelino, algo para lo que no existe una atribución técnica pública concluyente.

El misterio: ¿quién está realmente detrás de Jabaroot?

La desaparición del primer canal de Telegram complicó todavía más cualquier intento de atribución. Después surgieron otros canales con el nombre Jabaroot y actores vinculados al ecosistema de hackers proargelinos promocionaron algunas de esas nuevas cuentas. Pero no se ha acreditado una continuidad entre todos ellos.

Le Monde detectó incluso diferencias entre las distintas etapas. Los primeros mensajes estaban escritos exclusivamente en inglés, mientras las publicaciones posteriores incorporaron árabe y francés y adoptaron un discurso considerablemente más político. En el mundo del hacktivismo magrebí son habituales los cambios de identidad, las suplantaciones y la reutilización de nombres conocidos.

Por eso existe otra hipótesis todavía más delicada. El diario francés recogió las especulaciones sobre un posible ajuste de cuentas dentro del propio aparato de seguridad marroquí, en un contexto de rivalidades entre la DGST, dedicada al ámbito interior, y la DGED, responsable del espionaje exterior. También ha circulado la teoría de antiguos miembros de los servicios establecidos en Europa. Ninguna de estas hipótesis ha sido demostrada y no existe evidencia técnica pública que permita atribuirles Jabaroot.

Por qué Jabaroot ha reaparecido ahora por la crisis de Ceuta

La marca Jabaroot vuelve a cobrar relevancia en agosto de 2026 después de que sus últimas publicaciones hayan introducido directamente a España y Ceuta en su narrativa contra el aparato de seguridad marroquí.

Quienes actualmente utilizan esta identidad atribuyen a altos responsables de la seguridad marroquí responsabilidades en la reciente presión migratoria sobre Ceuta y aseguran disponer de información sensible sobre las estructuras que participaron en ella. También han presentado sus filtraciones de datos de miembros de los servicios de seguridad como una represalia contra esos responsables.

Aquí resulta esencial separar la existencia de documentos de la interpretación que Jabaroot hace de ellos. No existe por ahora una prueba independiente que demuestre que las acusaciones del grupo sobre la organización de los acontecimientos de Ceuta sean ciertas. Son afirmaciones realizadas por quienes controlan actualmente sus canales y necesitan corroboración externa antes de poder presentarse como hechos.

Qué sabemos de Jabaroot y qué sigue sin estar demostrado

Hay varios elementos suficientemente documentados. Una identidad denominada JabaRoot DZ apareció públicamente en abril de 2025; se presentó como formada por "patriotas argelinos"; reivindicó el ataque coincidiendo con una brecha real en la Seguridad Social marroquí; y posteriormente se han difundido bajo el nombre Jabaroot documentos relacionados con otras instituciones y con miembros del aparato de seguridad del reino.

Lo que permanece sin demostrar es igualmente importante. No conocemos la identidad de sus integrantes, no sabemos si reciben instrucciones de ningún Estado y tampoco está acreditado que todas las filtraciones firmadas como Jabaroot desde 2025 procedan de los autores originales. Las sospechas sobre una operación interna marroquí son hipótesis, no conclusiones.

La misma cautela debe aplicarse a Ceuta. Que Jabaroot haya demostrado anteriormente acceso a información sensible aumenta el interés de sus publicaciones, pero una filtración auténtica no convierte automáticamente en cierta la narrativa política que la acompaña. Las acusaciones sobre responsables marroquíes y la crisis ceutí deberán sostenerse con documentos verificables o investigaciones independientes antes de poder considerarse acreditadas.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

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¿Qué trámites legales y judiciales sigue Marruecos para investigar y perseguir ciberataques como los atribuidos a Jabaroot?

No puedo responder con detalle a tu pregunta porque estoy especializado en política e instituciones de España y en su marco legislativo y parlamentario, no en el derecho ni en los procedimientos judiciales de Marruecos u otros Estados. Mis herramientas de búsqueda y de referencia están orientadas específicamente al entorno español (Congreso, Senado, parlamentos autonómicos, BOE y boletines autonómicos, Gobiernos e instituciones públicas españolas, así como al debate político y regulatorio relacionado con España).

Esto implica dos límites importantes para lo que planteas:

  • Marco jurídico extranjero: no tengo acceso estructurado ni especializado a la legislación marroquí (códigos penales, leyes de procedimiento penal, leyes de ciberseguridad, normas de inteligencia o de defensa, etc.), ni a bases de datos oficiales sobre su tramitación o aplicación práctica.
  • Práctica judicial y policial de Marruecos: tampoco estoy diseñado para documentar con rigor cómo se organizan y actúan sus tribunales, fiscalías, fuerzas de seguridad o servicios de inteligencia ante hechos concretos como ciberataques atribuidos a determinados grupos, empresas o actores (como el que mencionas).

El tipo de respuesta que merecería tu pregunta —una descripción precisa de los tipos penales aplicables en Marruecos a los ciberataques, de los órganos competentes (policía judicial, fiscalía, jurisdicciones penales, eventuales jurisdicciones especializadas en terrorismo o crimen organizado, etc.) y de la secuencia de actuaciones (investigación preliminar, diligencias de instrucción, cooperación internacional, medidas cautelares, enjuiciamiento)— requiere:

  • Consultar directamente las leyes marroquíes vigentes (por ejemplo, reformas del Código Penal o leyes específicas sobre cibercriminalidad o seguridad de la información).
  • Revisar documentos o análisis de organismos marroquíes oficiales (ministerios, fiscalía, consejo superior del poder judicial) o de organizaciones internacionales especializadas en cibercrimen con foco en Marruecos.
  • Acceder a jurisprudencia o, al menos, a estudios de casos sobre cómo se han tramitado investigaciones de ciberataques en ese país.

Nada de eso forma parte del ámbito en el que estoy preparado para ofrecer información fiable y contrastada. Si lo hiciera, correría un riesgo muy alto de darte una respuesta engañosa, extrapolando de sistemas jurídicos que sí conozco mejor (como el español) pero que no son trasladables automáticamente al ordenamiento marroquí, ni en sus figuras delictivas ni en sus procedimientos.

Lo que sí puedo hacer es orientarte sobre cómo buscar esa información de forma más segura y precisa:

  • Consultar directamente fuentes oficiales marroquíes, como los sitios web del Ministerio de Justicia, del Consejo Superior del Poder Judicial o de la Dirección General de Seguridad Nacional, donde a veces se publican leyes, reformas y comunicados sobre ciberdelincuencia.
  • Revisar informes de organismos internacionales (por ejemplo, ONU, Consejo de Europa si hubiera cooperación, INTERPOL, o agencias especializadas en cibercrimen) que analicen la legislación y la práctica de Marruecos en materia de ciberseguridad.
  • Buscar trabajos académicos o de think tanks especializados en derecho comparado o en ciberseguridad en el Magreb, que suelen explicar con cierto detalle los tipos penales aplicables y el itinerario procesal en cada país.
  • En caso de necesitar un uso profesional (litigio, asesoramiento de riesgo, compliance, etc.), acudir a un experto en derecho marroquí o a un despacho con práctica en ese país, que pueda interpretar correctamente la legislación y la jurisprudencia vigentes.

Dentro de mi ámbito, en cambio, sí podría ayudarte, por ejemplo, a:

  • Explicar cómo investiga y persigue España los ciberataques desde el punto de vista penal y procesal.
  • Detallar el papel de la Audiencia Nacional, de la Fiscalía de Criminalidad Informática, de las unidades de cibercrimen de Policía y Guardia Civil, o de organismos como el CCN-CERT o INCIBE.
  • Analizar iniciativas legislativas españolas en materia de ciberseguridad o ciberdefensa, y su tramitación parlamentaria.

Si reformulas tu pregunta para centrarla en el caso español, en la cooperación internacional de España frente a ciberataques, o en la comparación entre España y la UE en este ámbito, podré darte una respuesta detallada y contextualizada.

¿Cuáles son las competencias y funciones de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) y la DGED en Marruecos?

En Marruecos, la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) y la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) forman el núcleo del aparato de inteligencia del Estado, con una división funcional aproximada entre seguridad interior y dimensión exterior. La información disponible procede sobre todo de comunicados oficiales, notas de prensa y trabajos periodísticos, ya que el marco jurídico detallado de ambas estructuras no se publica con transparencia plena.

DGST: inteligencia y seguridad interior

La DGST aparece descrita en múltiples comunicados oficiales marroquíes y en la cooperación con España como el servicio de inteligencia interior del país. Un comunicado citado por Demócrata señala que la DGST es la que proporciona “información precisa de inteligencia” para desarticular células yihadistas y neutralizar “planes terroristas altamente peligrosos” en territorio marroquí, con operaciones coordinadas en ciudades como Casablanca, Agadir o Tetuán.

A partir de estos documentos y de las operaciones conocidas, pueden resumirse así sus principales funciones:

  • Prevención y represión del terrorismo interno: la DGST impulsa investigaciones que permiten identificar células vinculadas a Estado Islámico, detener a sus miembros y decomisar explosivos, armas blancas y material de propaganda. Las operaciones descritas incluyen fases de vigilancia, análisis de riesgos y coordinación con fuerzas policiales.
  • Lucha contra la radicalización y el extremismo violento: los comunicados oficiales subrayan que la DGST monitoriza redes sociales y espacios digitales donde se difunden nasheed, manuales o instrucciones para fabricar artefactos explosivos, y contribuye a identificar “influencers yihadistas” que actúan tanto en Marruecos como en el extranjero.
  • Apoyo de inteligencia a la policía y a la justicia: en varios casos, la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) indica que las detenciones se basaron en datos proporcionados por la DGST, lo que sitúa a esta dirección general como proveedor principal de inteligencia para las investigaciones penales por terrorismo y crimen organizado.
  • Crimen organizado y tráfico de drogas: un comunicado sobre la desarticulación de una red de tráfico internacional de hachís cerca de Casablanca señala que la operación fue planificada a partir de información de la DGST, que permitió localizar playas, embarcaciones, motores y dinero vinculado a la organización.
  • Cooperación internacional en seguridad: notas del Ministerio del Interior español resaltan la “estrecha colaboración” con la DGST en operaciones antiterroristas desarrolladas en España, lo que implica intercambio de información, seguimiento de objetivos comunes y coordinación operativa.
  • Uso de capacidades de vigilancia tecnológica: una investigación difundida por Demócrata sobre el caso Pegasus explica, a partir del testimonio de un antiguo miembro de la DGST, cómo el organismo habría incorporado el programa espía a sus operaciones y lo reservaba para objetivos considerados de alto valor ( análisis de Demócrata sobre Pegasus ).

En conjunto, la DGST actúa como un servicio de seguridad del Estado en el interior: recopila y analiza información, realiza vigilancia física y digital, alimenta al dispositivo policial y judicial, y coordina la respuesta operativa frente a amenazas terroristas y redes criminales.

DGED: inteligencia y operaciones en el exterior

La Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) aparece en la documentación consultada de forma más indirecta. Demócrata la menciona como uno de los servicios de inteligencia marroquíes implicados en debates sobre el papel de determinados actores mediáticos, precisando que no existe una resolución judicial que identifique personalmente a algunas personas como agentes de la DGED ( pieza de Demócrata sobre el supuesto informe del CNI ).

A partir de esa cobertura y de análisis periodísticos sobre el sistema de seguridad marroquí, la DGED se sitúa como el otro gran pilar del aparato de inteligencia, complementario a la DGST. Las funciones que se le atribuyen en fuentes abiertas pueden sintetizarse así, siempre con cautela porque Rabat no publica un catálogo detallado:

  • Inteligencia estratégica sobre el exterior: recopilación y análisis de información política, de seguridad y económica relevante para la política exterior marroquí y para dosificación de su influencia internacional, por ejemplo en el debate sobre el Sáhara Occidental.
  • Seguimiento de actores y escenarios clave en el extranjero: medios como Demócrata documentan que Marruecos cultiva una presencia intensa en Washington mediante contratos de lobby registrados ante el Departamento de Justicia de EE. UU. ( investigación sobre el lobby marroquí ); la DGED aparece en este contexto como uno de los servicios que alimentan esa estrategia con información y análisis.
  • Operaciones sensibles y protección de intereses en el exterior: aunque las fuentes no detallan misiones concretas, al tratarse de un servicio de inteligencia vinculado al palacio real se le asocia con tareas de protección de intereses estratégicos de Marruecos en otros países y foros multilaterales.

En comparación con la DGST, la información pública sobre la DGED es mucho más escasa y fragmentaria. Lo que sí reflejan las fuentes consultadas es que forma parte del dispositivo global de inteligencia marroquí, con énfasis en la dimensión exterior y en la proyección internacional de la agenda del reino.

En resumen, la DGST concentra la inteligencia y la acción operativa dentro del territorio marroquí frente a terrorismo y crimen organizado, mientras que la DGED se ubica en el ámbito de la inteligencia estratégica y de influencia hacia el exterior, con un elevado grado de opacidad institucional y pocas referencias oficiales sobre el detalle de sus competencias.

¿Qué leyes internacionales regulan la ciberseguridad y la protección de datos en casos de filtraciones transfronterizas como las protagonizadas por Jabaroot?

Los casos de filtraciones transfronterizas como las protagonizadas por el grupo de hackers Jabaroot se mueven en la intersección entre varias capas normativas: protección de datos, ciberseguridad y cooperación penal internacional. No existe una “ley única mundial”, sino un mosaico de instrumentos que se solapan y que operan según quién sea la víctima, dónde se ubica la empresa atacada y desde qué país actúan los atacantes.

1. Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y su desarrollo

El Reglamento (UE) 2016/679, RGPD, es hoy la referencia central cuando la filtración afecta a datos de personas en la UE. Se aplica a cualquier organización que trate datos de residentes en la Unión, con independencia de dónde esté establecida, y define de forma amplia las “violaciones de seguridad de los datos personales” como incidentes que provocan destrucción, pérdida, alteración o divulgación no autorizada de datos personales (AEPD, resoluciones sancionadoras como esta).

Para filtraciones transfronterizas, el RGPD articula:

  • Obligación de notificar brechas a la autoridad de control y, en su caso, a los afectados.
  • Un sistema de cooperación entre autoridades nacionales en casos transfronterizos: una “autoridad principal” lidera la investigación, pero debe coordinarse con las demás (Consejo Europeo y Parlamento han aprobado una nueva ley específica para agilizar estas reclamaciones transfronterizas: reglamento sobre reclamaciones transfronterizas ).
  • Reglas estrictas para las transferencias internacionales de datos: decisiones de adecuación, cláusulas contractuales tipo, normas corporativas vinculantes, etc. (véanse las guías de la CNIL sobre transferencias: guía de análisis de impacto de transferencias ).

Además, la UE ha adoptado un nuevo reglamento para mejorar la ejecución transfronteriza del RGPD, que estandariza requisitos y plazos de cooperación entre autoridades de protección de datos ( acuerdo político Consejo‑Parlamento ).

2. Directiva NIS2 y normativa de ciberseguridad

En materia de ciberseguridad de redes y servicios esenciales, el pilar europeo es la Directiva (UE) 2022/2555, NIS2. Obliga a un amplio abanico de entidades “esenciales” e “importantes” (energía, transporte, banca, sanidad, proveedores digitales, etc.) a:

  • Aplicar medidas de gestión de riesgos y controles técnicos y organizativos.
  • Notificar incidentes significativos a las autoridades competentes en plazos muy breves (entre 24 y 72 horas, según explican análisis como este ).
  • Asumir responsabilidades a nivel de órgano de dirección por fallos graves de ciberseguridad.

NIS2 no es una norma penal, pero sí fija el estándar mínimo de ciberresiliencia y de notificación de incidentes para operadores críticos, complementando al RGPD cuando el incidente implica datos personales.

3. Convenios internacionales de protección de datos

Fuera del marco exclusivamente comunitario, destacan dos instrumentos del Consejo de Europa:

  • El Convenio 108 y su Protocolo 108+, primer tratado internacional vinculante sobre protección de datos, abierto también a países no europeos. Establece principios de licitud, minimización, seguridad y reglas para las transferencias transfronterizas de datos.
  • Una red de autoridades de control que pueden cooperar en investigaciones y sanciones por tratamientos o filtraciones con dimensión internacional, en línea con lo que se refleja en decisiones de distintas autoridades nacionales y en orientaciones del Comité Europeo de Protección de Datos ( directrices sobre transferencias a autoridades de terceros países ).

4. Ciberdelincuencia y acceso a pruebas: Budapest y el nuevo tratado de la ONU

Cuando la filtración es fruto de un ciberataque —como en el caso de Jabaroot—, entra en juego el ámbito penal:

  • El Convenio de Budapest sobre ciberdelincuencia del Consejo de Europa, con decenas de Estados parte, armoniza delitos informáticos (acceso ilícito, interceptación, daños a sistemas, etc.) y facilita la cooperación transfronteriza y la obtención de pruebas electrónicas.
  • El nuevo tratado de la ONU contra el ciberdelito, firmado por 65 países en Hanói ( tratado de Hanói ), refuerza ese marco: tipifica varias formas de ciberdelincuencia, crea una red de cooperación 24/7 y regula el intercambio de evidencias electrónicas.

Estos dos instrumentos son clave para investigar a grupos como Jabaroot cuando atacan desde un país a infraestructuras o personas situadas en otro.

5. Flujos transfronterizos de datos y acuerdos sectoriales

A ese núcleo se añaden numerosos acuerdos que condicionan cómo se protegen los datos en flujos internacionales:

  • Decisiones de adecuación y acuerdos bilaterales de la UE (por ejemplo, con Brasil o Singapur) que permiten crear áreas de “datos libres y seguros”, siempre que el país socio tenga un nivel de protección equiparable al RGPD ( UE‑Brasil ; UE‑Singapur ).
  • Acuerdos PNR con terceros países (EE. UU., Australia, Reino Unido, Noruega, Islandia, Suiza) que fijan reglas estrictas para el intercambio de datos de pasajeros aéreos, limitando usos y plazos de conservación ( acuerdos PNR ).
  • Iniciativas multilaterales sobre flujos de datos y comercio digital, muchas veces inspiradas por principios de la OCDE, que buscan compatibilizar transferencias internacionales con garantías de privacidad.

6. Aplicación práctica a casos como Jabaroot

En un escenario de filtración transfronteriza como el de Jabaroot, el encaje normativo suele ser el siguiente:

  • Si hay afectados en la UE o empresas establecidas en la UE, se activa el RGPD (protección de datos, notificación de brechas, sanciones) y, si la entidad es esencial, también NIS2 (gestión de riesgos e incidentes).
  • Para perseguir penalmente a los atacantes y pedir diligencias en otros países, se utilizan el Convenio de Budapest y, progresivamente, el tratado de la ONU contra el ciberdelito.
  • Los acuerdos de datos (adecuación, PNR, comercio digital) y el Convenio 108+ enmarcan cómo pueden circular esos datos entre jurisdicciones y qué salvaguardas deben aplicarse incluso después de la filtración.

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¿En qué fecha Jabaroot reivindicó públicamente su primera gran operación contra instituciones marroquíes?

Pregunta 1 de 3

¿A cuántos trabajadores afectó la filtración de datos de la Seguridad Social marroquí atribuida a Jabaroot?

Pregunta 2 de 3

¿Qué elemento ha dificultado la atribución clara de la identidad y acciones de Jabaroot?

Pregunta 3 de 3

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