Una reciente publicación difundida por Political Room en redes sociales ha abierto un nuevo frente de preguntas sobre las advertencias previas a la entrada masiva de personas en Ceuta. El medio sostiene que ha aparecido un supuesto informe de unas 120 páginas que podría haber sido elaborado o filtrado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y que recogería información sobre la actividad en redes sociales marroquíes durante los días anteriores a la crisis.
La publicación asegura que la estructura de la documentación y el volumen de información que contiene apuntarían a esa posible procedencia. También sostiene que las redes sociales marroquíes habrían sido monitorizadas antes de la entrada masiva y que esa actividad permitiría situar un posible aviso entre 24 y 48 horas antes de los acontecimientos.
Sin embargo, el supuesto informe no ha sido publicado íntegramente ni se ha acreditado públicamente su autoría, fecha, procedencia o destinatarios.
La información se incorpora así al debate que ya existe sobre las advertencias que pudieron recibir los organismos españoles antes de la entrada masiva en Ceuta, una cuestión que enfrenta versiones diferentes y que el Gobierno tendrá que abordar en sede parlamentaria.
Un informe de 120 páginas
La publicación del citado medio presenta el supuesto documento como un informe extenso, de unas 120 páginas, relacionado con la situación previa a la entrada masiva.
Según el relato difundido por el medio, el documento contendría información suficiente para reconstruir la actividad desarrollada en redes sociales marroquíes durante los días anteriores.
Este medio plantea a partir de esos elementos que el informe podría proceder del CNI o haber sido filtrado desde los servicios de inteligencia.
La publicación, sin embargo, no aporta públicamente una prueba que permita confirmar esa autoría.
Tampoco se ha hecho público, hasta ahora, el supuesto informe completo que permita comprobar su contenido, fecha de elaboración, clasificación, organismo emisor o posibles destinatarios.
Estos elementos resultan relevantes porque la atribución a un servicio de inteligencia no puede establecerse únicamente por la estructura de un documento, su extensión o el tipo de información que contiene.
La actividad en redes sociales sí está documentada
La existencia de actividad previa en redes sociales relacionada con posibles movimientos hacia Ceuta sí cuenta con otras fuentes.
En este punto, la Cadena SER informó de que el CNI considera creíble una nueva campaña difundida a través de redes sociales para promover otro intento de entrada en Ceuta, con una posible convocatoria para el 15 de agosto. Según las fuentes de inteligencia citadas por la emisora, la campaña se estaría difundiendo mediante Facebook, WhatsApp y TikTok.
La Guardia Civil también ha detectado mensajes relacionados con una posible nueva tentativa y considera probable que pueda producirse otro intento, aunque no ha podido determinar si finalmente tendrá lugar ni cuál sería su magnitud.
La existencia de estas campañas demuestra que las redes sociales constituyen una de las fuentes de información utilizadas actualmente para evaluar posibles movimientos hacia la frontera de Ceuta.
No permite, por sí sola, confirmar la existencia del supuesto informe de 120 páginas mencionado por Political Room.
Las alertas previas, en el centro de la polémica
La cuestión de las advertencias anteriores a la entrada masiva ya había aparecido en distintos medios antes de la publicación de Political Room.
El 3 de agosto, La CADENA SER señalaba que fuentes relacionadas con la seguridad del Estado aseguraban que el CNI había trasladado a Interior varios avisos sobre el riesgo de una entrada masiva en Ceuta.
Otras informaciones periodísticas también han apuntado a la existencia de advertencias previas.
El Gobierno mantiene una versión diferente.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha negado que su departamento recibiera un aviso del CNI que anticipara una entrada masiva de las características que finalmente se produjo. Marlaska ha sostenido que, de haber recibido una alerta de esa naturaleza, se habrían adoptado las medidas correspondientes.
Esta discrepancia constituye uno de los principales asuntos sobre los que el PP reclama explicaciones parlamentarias.
Qué aporta el supuesto informe
La novedad que introduce esta información es la referencia a un documento concreto de unas 120 páginas.
Si ese documento existiera y pudiera verificarse su procedencia, podría aportar información sobre la actividad previa en redes sociales, los mecanismos de seguimiento empleados y el conocimiento que los servicios españoles pudieran haber tenido antes de la entrada masiva.
Pero esos extremos no pueden darse actualmente por acreditados.
No consta públicamente quién habría elaborado el documento, cuándo habría sido redactado, a qué organismo habría pertenecido, quién habría tenido acceso a él ni a quién se habría trasladado.
Tampoco se ha publicado el supuesto informe completo para poder contrastar sus referencias y conclusiones.
Por ahora, por tanto, existe una afirmación sobre la existencia del documento y una serie de hipótesis sobre su posible procedencia.
La referencia a Atalayar
Political Room introduce además en su publicación referencias a la revista Atalayar y a la trayectoria profesional de algunas de las personas relacionadas con su fundación, infomación que ha sido desmentida desde aquella redacción a DEMÓCRATA.
La Asociación de la Prensa de Madrid informó en 2013 del lanzamiento de la revista y señaló que Javier Fernández Arribas era su director. En el equipo de dirección figuraban también Mustafá Amadjar como subdirector y Mohamed Rchane como subdirector adjunto.
Political Room relaciona además a ambos profesionales con la agencia oficial marroquí MAP y con informaciones y antecedentes judiciales relacionados con las actividades de esa agencia.
Ahora bien, estos datos deben diferenciarse de la afirmación de que fueran agentes de los servicios de inteligencia marroquíes, pues no consta en la documentación consultada una resolución judicial que identifique personalmente a Rchane o Amadjar como agentes de la DGED.
El debate sobre el CNI continúa abierto
La cuestión de fondo sigue siendo qué información existía antes de la entrada masiva en Ceuta y qué organismos tuvieron acceso a ella.
Por un lado, distintas informaciones periodísticas han señalado que existieron avisos previos procedentes de los servicios de inteligencia.
Por otro, Interior ha negado haber recibido una alerta del CNI que anticipara una entrada masiva como la producida.
A ello se añade ahora la publicación de Political Room sobre el supuesto informe de 120 páginas.
Las comparecencias pondrán el foco en las alertas
El debate tendrá próximamente un escenario parlamentario. El PP ha solicitado las comparecencias en el Senado de Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares los días 12, 13 y 17 de agosto, respectivamente. También ha solicitado la comparecencia de Félix Bolaños en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional. No en vano, está previsto que, salvo Margarita Robles, que este martes manifestó su interés por dar explicaciones ante la Cámara Alta a partir de agosto, el resto de ministros ya ha anticipado que no acudirá al Senado.
No obstante, entre las cuestiones que el PP quiere plantear figuran precisamente las advertencias previas, la información de la que disponían los distintos departamentos y la respuesta del Estado ante el riesgo de una entrada masiva.
El Gobierno, por su parte, también ha solicitado la comparecencia en el Congreso de Marlaska, Robles, Albares y Bolaños para informar sobre la gestión de la crisis desde sus respectivas competencias.
Qué queda por comprobar
De cualquier forma, la información difundida por el portal Political Room plantea una serie de preguntas que solo podrían resolverse con la publicación o verificación del supuesto documento. Entre ellas están su existencia, su fecha de elaboración, su autoría, su procedencia, el organismo que pudiera haberlo elaborado y sus destinatarios.
También queda por determinar si la información sobre las redes sociales que contiene el documento, procede de una investigación de inteligencia, de fuentes abiertas o de otro tipo de seguimiento. Y, sobre todo, si ese supuesto informe fue elaborado antes de la entrada masiva y llegó a conocimiento de los responsables políticos.