El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha censurado este martes que el Gobierno de España, que “se sienta en el Consejo de Europa a tomar decisiones”, no sea “tajante” y se muestre “siempre muy tibio” cuando debe defender el “interés nacional, que es el interés de los agricultores”, frente a países como Marruecos. Las entradas de tomates procedentes del Sáhara occidental mantienen en pie de guerra a los productores españoles y, en particular, a los andaluces. “Entiendo al sector primario, que se siente desprotegido y desamparado”.
Fernández-Pacheco se ha expresado en estos términos en un desayuno informativo organizado por Europa Press y patrocinado por Unicaja, celebrado en la sede de la Cámara de Comercio de Sevilla. Allí ha planteado sus dudas sobre la situación del Sáhara occidental y su encaje en los acuerdos con Marruecos: “¿Si la ONU no reconoce que Marruecos sea soberana sobre el Sáhara, ¿cómo van a entrar lo tomates del Sáhara como tomate marroquí en virtud al acuerdo comercial? Se pide y exige que se cumpla la Ley, el Derecho Internacional, que se respeten los contingentes y que se actúe cuando haya un incumplimiento. Tan sencillo como eso”, ha expuesto el consejero.
El responsable andaluz no ha limitado sus críticas a Marruecos. También ha advertido de la presión que ejercen los cítricos procedentes de Egipto y el aceite que llega desde Túnez. “Hay que ser exigentes con absolutamente todo el mundo. Hay que exigir que se cumplan los acuerdos, que se pongan las salvaguardas y que se respete el Derecho Internacional”, ha remarcado. “Lo que se piden son cláusulas de salvaguarda justas y automáticas”, ha insistido Fernández-Pacheco, quien ha incidido en que la experiencia con determinados acuerdos comerciales “es terrible” porque “o no se aplican nunca o cuando dicen de aplicarlas, ya van muy tarde”.
Al ser preguntado por el acuerdo con Mercosur, ha precisado que resulta “absurdo” que Andalucía, cuya “vocación” es exportadora, se plantee rechazar el libre comercio. A su juicio, la clave está en fijar reglas equilibradas: “Lo único que pedimos, como los agricultores, son reglas justas. Queremos que cuando compitamos en un mercado, todos lo hagamos en igualdad de condiciones. Y eso es lo que está en entredicho” con Mercosur. En esta línea, ha añadido que “si el acuerdo contemplara algo tan sencillo como que en el momento en el que se supere el contingente de importación, automáticamente se cerrara la vía de importación, todos los agricultores estarían de acuerdo”.
Sobre la negociación del nuevo marco de la Política Agraria Común (PAC), Fernández-Pacheco ha recalcado que la PAC “no es una paguita”. “Es una ayuda que cobran los agricultores porque son lo suficientemente eficientes a la hora de hacer su trabajo”, ha defendido, para remarcar a continuación que la PAC es “la garantía de la soberanía alimentaria de Europa”. Según ha recordado, “la PAC se concibe como una serie de recursos de los que Europa dispone para no depender de terceros países, para poder alimentar a su población. Europa tiene que decidir ahora si quiere seguir apostando por la soberanía alimentaria o depender también en materia de alimentación”, ha zanjado.
El consejero ha admitido que “las políticas tienen que evolucionar” y que es “entendible” que en un nuevo marco financiero plurianual se “detecten nuevas necesidades que hay que reflejar en los presupuestos”. Sin embargo, ha advertido de que “ese nuevo esquema —ha concluido— entendemos que tiene que reconocer alguna singularidad, como la de los territorios que son más productivos desde el punto de vista agrícola pero cuentan con menos recursos hídricos, lo que no se puede traducir en un recorte”.