El ingeniero forestal y profesor de la Universitat Politècnica de València (UPV) Eduardo Rojas identifica la despoblación rural como uno de los elementos que conforman un “gran problema” en la proliferación de incendios forestales y de vegetación. Al mismo tiempo, defiende la creación de un “efecto cortafuego” mediante una red de cultivos y áreas de pastoreo mantenidas por la propia actividad agropecuaria de la población. A su juicio, es la opción “más inteligente”.
En una entrevista con Europa Press Televisión, Rojas destaca que España ha registrado un año “muy bueno, excepcional” en términos de precipitaciones, lo que “genera un crecimiento muy potente de la vegetación”, aunque advierte de que el final de la primavera ha resultado “extremadamente cálida y seca”.
“Las temperaturas, las olas de calor y el periodo seco estival, que siempre ha habido en la región mediterránea, obviamente se exacerban con el cambio climático”, apunta el especialista, que matiza que hace 50 años, sin la actual “emergencia climática”, el territorio con las mismas condiciones sería igualmente “peligroso”. “Por tanto, hay que ser muy serios y hay que tener en cuenta también la dimensión de las escalas temporal y espacial”, subraya.
En este sentido, sostiene que ni España ni Europa pueden resolver por sí solas la crisis climática, ya que “es un tema global que va a requerir, lamentablemente, mucho tiempo hasta que se pueda empezar a reducir las emisiones y bajar su efecto”. “Y, entre medio, hemos de actuar: si meramente lo fiamos todo el cambio climático es una forma también de despejar una responsabilidad. Con lo cual, hay que abordar la situación”, recalca.
Rojas incide además en el “problema” derivado del abandono de la agricultura extensiva y la ganadería. “Es como todo, es decir, si tenemos una alimentación de la posguerra, no es bueno, pero lo contrario también es negativo. Si comemos demasiado, si tenemos demasiadas grasas, demasiados efectos no saludables, también tenemos problemas de salud. Pues en el territorio, exactamente igual”, compara.
“Hace falta un nivel de combustible razonable --ha pronunciado-- y hace falta una gestión que lo baje, que sobre todo diseñe zonas de interrupción de vegetación para que los bomberos puedan acceder, infraestructuras para que puedan llegar y salir en caso de emergencia, pensando sobre todo que la seguridad debe ir por delante”.
Incendio en Almería y necesidad de formación ciudadana
Respecto al incendio forestal declarado el jueves en la localidad de Los Gallardos (Almería), admite que es “demasiado pronto” para hacer una valoración y señala que los especialistas ya trabajan sobre el terreno. “Lo primero es extinguir el fuego y localizar a las personas que, lamentablemente, no se han encontrado”, precisa.
A continuación, insiste en que “hay que encontrar no solo la causa, que no es lo fundamental, porque la fuente de inicio puede producirse por cualquier situación --desde rayos, hasta un accidente de un vehículo--, sino, sobre todo, saber por qué se ha producido esa expansión tan rápida”.
El experto rememora la dana del 29 de octubre de 2024 y recalca que “es mucho más importante formar a las personas que están en zonas críticas, además de que tengan sus casas en condiciones y los jardines si tienen, que tengan una oportunidad de confinamiento en su propia casa, porque el fuego pasa muy deprisa y aquí no construimos con materiales muy combustibles”.
Gestión del combustible y recuperación de cultivos
Rojas destaca igualmente que tanto Estados Unidos como el área mediterránea española comparten “un problema ampliamente compartido”, ya que no existen “muchos” árboles en comparación con otras regiones. Por ello, propone “mantener la carga de combustible --en un índice-- razonable y no solo de volumen”: “Si tenemos pocos árboles grandes, por ejemplo, hay muy poco que quemar, con lo cual no hemos de renunciar a tener bosques, sino simplemente eliminar toda esa vegetación innecesaria que no aporta nada en ningún sentido”.
También anima a recuperar cultivos como la vid, “que en verano está verde y no necesita normalmente riego”. “Con lo cual, --hay que-- generar el efecto cortafuego con una serie de concatenación de cultivos y zonas de pastoreo mantenidas por la propia actividad agropecuaria es la opción más inteligente. Tampoco hemos de pensar en soluciones demasiado costosas. Y todo eso genera también ciclos económicos en el mundo rural, que al final es la despoblación la que está detrás como la gran causa de este problema”, enfatiza.
Atajar las causas de fondo del riesgo de incendio
El investigador incide en la relevancia de “saber diferenciar” entre “actuar contra el factor desencadenante o contra la causa de un problema”. “Es decir, en la salud es muy fácil con el enfoque norteamericano, donde no hay un acceso a la salud a amplias partes de la población, donde además hay hábitos de alimentación muy poco saludables. Allí se apuesta por hospitales, que además son carísimos, para la emergencia. La solución no es que haya muchas ambulancias, muchos hospitales y buenos cardiólogos. La solución es que la gente haga una vida saludable”, ejemplifica.
El experto reitera que es “mucho más rentable y razonable y tiene muchas más sinergias positivas abordar las causas subyacentes que generan el gran potencial”. “Y también hay que ser conscientes de que tenemos un país con casi un 40 por ciento de superficie de bosques comparado con un 14% que teníamos hace un siglo, pues tiene también más riesgos”, añade.
Y concluye: “Es como si alguien tiene una casa súper modesta y va subiendo su nivel de vida. Probablemente, si en su casa entra un ladrón, va a ser más crítico. Es decir, eso también hay que tenerlo en cuenta, que un país más emboscado como España también comporta unos riesgos”.