Creatina, proteínas y otros suplementos conquistan los supermercados: las leyes que regulan un negocio de más de 2.000 millones en España

Estos productos tienen la consideración legal de alimentos y no de medicamentos, lo que determina qué controles deben superar, qué pueden prometer y qué información están obligados a proporcionar a un consumidor que crece de manera exponencial

10 minutos

Lineal de una tienda deportida con complementos alimenticios | DEMÓCRATA

Lineal de una tienda deportida con complementos alimenticios | DEMÓCRATA

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

10 minutos

Más leídas

Los suplementos deportivos han saltado de las tiendas especializadas a los lineales de las grandes cadenas alimentarias. Creatina, proteína de suero, colágeno, aminoácidos y preparados preentrenamiento conviven ya con yogures, leche, postres, barritas y bebidas enriquecidas dentro de un mercado que supera los 2.000 millones de euros en España.

Esta expansión se encuentra sometida a una regulación compartida entre España y la Unión Europea. Aunque se promocionen mediante referencias al rendimiento, la recuperación o la masa muscular, estos productos tienen la consideración legal de alimentos y no de medicamentos. La diferencia determina qué controles deben superar, qué pueden prometer y qué información están obligados a proporcionar al consumidor.

La ley considera los suplementos deportivos alimentos, no medicamentos

La primera distinción relevante es jurídica. Los suplementos deportivos se comercializan como alimentos y se someten a la legislación alimentaria, salvo que su composición, presentación o publicidad les atribuya propiedades propias de un medicamento.

Esto significa que un suplemento no necesita superar el procedimiento de autorización exigido a un fármaco ni demostrar previamente su eficacia terapéutica. Sí debe ser seguro, contener ingredientes permitidos, cumplir las normas de etiquetado y comunicar su puesta en el mercado a las autoridades competentes.

Tampoco todos los productos deportivos reciben la misma clasificación. Un bote de creatina con una dosis diaria recomendada puede venderse como complemento alimenticio. Una barrita, un yogur proteico o una bebida con electrolitos suelen considerarse alimentos convencionales, aunque utilicen ingredientes y reclamos semejantes.

La clasificación depende de la composición, la presentación y las instrucciones de consumo, no solamente del lugar en el que se venda o del público al que se dirija.

Las leyes que regulan los suplementos deportivos en España

La norma española principal es el Real Decreto 1487/2009, relativo a los complementos alimenticios. Esta disposición incorporó al ordenamiento nacional la Directiva europea 2002/46/CE y establece los requisitos de composición, comercialización y etiquetado.

El real decreto define los complementos alimenticios como productos destinados a completar la dieta normal, formados por fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias con un efecto nutricional o fisiológico y comercializados en dosis.

La norma fue modificada mediante el Real Decreto 130/2018, que amplió el listado español de sustancias con efecto nutricional o fisiológico que pueden emplearse en su fabricación.

El marco nacional se completa con la legislación general sobre seguridad alimentaria, higiene, trazabilidad, controles oficiales y protección de los consumidores. Las comunidades autónomas participan en la recepción de las comunicaciones de comercialización y en la vigilancia de los productos presentes en el mercado.

La regulación europea: seguridad, etiquetado y publicidad

La Unión Europea establece buena parte de las normas que deben respetar los fabricantes y distribuidores. Entre las disposiciones fundamentales se encuentran:

  • Directiva 2002/46/CE: armoniza la regulación de los complementos alimenticios y establece las vitaminas y minerales que pueden emplearse, así como sus formas autorizadas.
  • Reglamento 178/2002: fija los principios generales de la legislación alimentaria, incluida la obligación de comercializar alimentos seguros y garantizar su trazabilidad.
  • Reglamento 1169/2011: regula la información facilitada al consumidor, la lista de ingredientes, los alérgenos, la declaración nutricional y la presentación del producto.
  • Reglamento 1924/2006: determina qué declaraciones nutricionales y de propiedades saludables pueden utilizarse en el etiquetado y la publicidad.
  • Reglamento 432/2012: contiene la lista europea de declaraciones saludables autorizadas y las condiciones para emplearlas.
  • Reglamento 2015/2283: se aplica a los nuevos alimentos o ingredientes sin un historial significativo de consumo en la Unión Europea.
  • Reglamento 2017/625: establece el sistema europeo de controles oficiales sobre alimentos y operadores alimentarios.

Desde la aplicación del Reglamento 609/2013, la Unión Europea ya no mantiene una categoría jurídica diferenciada de alimentos destinados a un intenso desgaste muscular. Los productos dirigidos a deportistas deben clasificarse como complementos alimenticios o alimentos convencionales.

Comunicar un suplemento no significa que Sanidad lo haya aprobado

Antes de comercializar un complemento alimenticio en España, el fabricante, importador o responsable de su primera puesta en el mercado debe comunicarlo a la autoridad competente y presentar un ejemplar de la etiqueta.

La comunicación debe realizarse antes o al mismo tiempo que comienza la comercialización. Cuando la empresa responsable tiene su domicilio social en España, se presenta generalmente ante la comunidad autónoma correspondiente. En los demás supuestos previstos por la normativa puede intervenir la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN.

Este trámite permite iniciar la venta, pero no constituye una autorización previa ni una certificación de eficacia. Que un producto haya sido comunicado no significa que el Ministerio de Sanidad o AESAN lo recomienden, avalen sus efectos o hayan comprobado individualmente todas sus promesas comerciales.

Las autoridades pueden revisar posteriormente su composición y etiquetado, solicitar documentación, tomar muestras, realizar inspecciones, inmovilizarlo o retirarlo si detectan un riesgo o un incumplimiento.

El principio de reconocimiento mutuo abre el mercado europeo

La composición de los complementos alimenticios no está completamente armonizada en toda la Unión Europea. Existen sustancias que pueden estar reguladas de manera diferente en cada Estado miembro.

En estos casos opera el principio de reconocimiento mutuo. Un complemento comercializado legalmente en otro país de la UE puede acceder al mercado español, salvo que las autoridades justifiquen una restricción por razones como la protección de la salud. Este mecanismo facilita la circulación de suplementos europeos, pero también obliga a las administraciones a comprobar si los ingredientes, las dosis y las condiciones de uso son compatibles con la seguridad alimentaria.

Cuando el producto procede de un tercer país, el importador establecido en la UE asume la responsabilidad de garantizar su conformidad con la normativa europea.

Qué debe aparecer en la etiqueta

Los complementos alimenticios deben comercializarse preenvasados. Su etiqueta tiene que incluir, al menos:

  • La denominación "complemento alimenticio".
  • Los nutrientes o sustancias que caracterizan el producto.
  • La cantidad de cada sustancia por dosis diaria.
  • La dosis diaria recomendada.
  • La advertencia de no superar esa cantidad.
  • La indicación de que no deben utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada.
  • La advertencia de mantenerlos fuera del alcance de los niños.
  • La lista de ingredientes y los alérgenos.
  • La cantidad neta, el lote y la fecha de consumo preferente o caducidad.
  • La identidad y dirección de la empresa responsable.

La información obligatoria de los productos comercializados en España debe estar disponible en castellano. Si se venden por Internet, buena parte de estos datos debe aparecer antes de completar la compra y no únicamente cuando el consumidor recibe el envase.

La publicidad no puede prometer que curan enfermedades

Los suplementos deportivos no pueden atribuirse propiedades para prevenir, tratar o curar enfermedades. Tampoco pueden presentarse como sustitutos de una alimentación equilibrada ni sugerir que una dieta variada resulta insuficiente con carácter general. Las afirmaciones sobre sus beneficios están reguladas por el Reglamento europeo 1924/2006. Solo pueden utilizarse declaraciones autorizadas y siempre que el producto cumpla las condiciones establecidas.

La Unión Europea permite, por ejemplo, afirmar que las proteínas contribuyen al aumento y conservación de la masa muscular cuando el alimento reúne los requisitos para ser considerado fuente de proteínas.

También autoriza a indicar que la creatina mejora el rendimiento físico en series sucesivas de ejercicios breves de alta intensidad. Esta alegación exige informar de que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de tres gramos y está dirigida a adultos que realizan ejercicio de alta intensidad.

La existencia de una declaración autorizada no permite ampliarla libremente. Una empresa no puede transformar esos mensajes en promesas de curación, pérdida de peso, eliminación de lesiones o resultados deportivos garantizados.

Las mismas normas afectan a la publicidad realizada por influencers, entrenadores o deportistas. Una promoción en Instagram, TikTok o YouTube no puede atribuir al producto propiedades que la marca tendría prohibido anunciar directamente.

De la tienda deportiva al supermercado

El aumento de la demanda ha llevado estos productos a los lineales de las grandes cadenas. Alcampo cuenta con una sección de nutrición deportiva y comercializa proteína whey de marca propia. Carrefour ofrece creatina, proteínas y otros preparados tanto en su supermercado como en su plataforma digital. Mercadona acaba de anunciar la comercialización de creatina. Lidl también se ha sumado a la moda. DIA ha incorporado alimentos enriquecidos con suplementos alimenticios... Nadie desea quedarse al margen de un boom cuyo pico todavía no se vislumbra.

Tal y como hemos apuntado, la expansión de este tipo de productos adopta dos formas: la primera es la venta directa de sustancias concentradas -botes de creatina monohidrato, proteína en polvo, cápsulas, aminoácidos o fórmulas preentrenamiento-, la segunda es la incorporación de ingredientes asociados al deporte y al bienestar a alimentos cotidianos. Los reclamos "alto en proteínas", "con colágeno", "con magnesio" o "con vitaminas" se encuentran ya en leche, yogures, postres, bebidas, cereales y barritas.

El consumidor puede así comprar el suplemento aislado o escoger un alimento enriquecido.

Paralelamente a este salto a los supermercados, la venta directa de suplementos han ganado espacio en tiendas de alimentación especializadas y en deportivas, donde cadenas como Decathlon presentan pasillos completos de productos que llegan a abrumar al cliente menos familiarizado con ellos.

Un mercado que supera los 2.000 millones en España

La nutrición deportiva forma parte del mercado más amplio de complementos alimenticios. La Asociación Española de Complementos Alimenticios (AFEPADI) -organización empresarial privada sin ánimo de lucro fundada en 1943-  sitúa su volumen en España por encima de los 2.000 millones de euros anuales (2.100 millones en 2025) y considera al país el cuarto mayor mercado de la Unión Europea, por detrás de Italia, Alemania y Francia.

No existe una estadística pública que permita separar con exactitud las ventas de creatina, proteínas y otros suplementos deportivos. Los estudios disponibles pueden incluir también vitaminas, minerales, productos para el cabello, complementos de belleza, nutrición clínica o bebidas funcionales. Sin embargo, la evolución general mantiene una trayectoria ascendente. Según los datos de la consultora IQVIA divulgados por AFEPADI, las ventas de complementos alimenticios en farmacias y parafarmacias crecieron un 8,6% en valor durante 2024, el mayor incremento de los cuatro ejercicios anteriores.

En 2025, este canal aumentó otro 6% en los establecimientos físicos y alrededor de un 7% al incluir las ventas online. La entrada en los supermercados amplía el mercado potencial al situar estos productos dentro de la cesta ordinaria y favorecer el desarrollo de marcas propias.

Según el informe Ipsos elaborado para AFEPADI, en el marco del Observatorio Complementos Alimenticios de Afepadi (2024), el 82% de los españoles afirmaba haber tomado algún complemento alimenticio en el último año

A escala continental, según AFEPADI, el sector de los complementos alimenticios factura alrededor de 33.000 millones de euros (datos de Euromonitor correspondientes a 2023), "lo que confirma la solidez y el potencial de esta industria vinculada a la salud y el bienestar".

Por qué está creciendo el negocio de los suplementos

La expansión responde a una combinación de cambios sociales y comerciales: el aumento de usuarios de gimnasios y del entrenamiento de fuerza, la incorporación de mujeres y personas mayores, el interés por conservar la masa muscular durante el envejecimiento, la difusión de creatina y proteínas en redes sociales, la promoción mediante entrenadores, deportistas e influencers; el crecimiento de la venta online y las suscripciones, la llegada de marcas propias de supermercados; la aparición de bebidas, postres, barritas y otros formatos preparados y la asociación comercial entre deporte, salud, bienestar y estética.

Los suplementos deportivos más populares

Proteína en polvo

Es una de las categorías más consolidadas. La más habitual es la proteína de suero de leche o whey, comercializada como concentrado, aislado o hidrolizado.

También existen proteínas de caseína y alternativas vegetales elaboradas con soja, guisante, arroz o mezclas de distintas fuentes. Su expansión ha alcanzado a leche, yogures, postres, batidos, barritas y cereales.

Creatina

La creatina monohidrato es uno de los productos con mayor visibilidad. Se vende principalmente en polvo, aunque también aparece en cápsulas, gominolas y fórmulas combinadas.

Aminoácidos y BCAA

Los aminoácidos de cadena ramificada —leucina, isoleucina y valina— se venden en polvo, cápsulas y bebidas. Comparten mercado con fórmulas de aminoácidos esenciales.

Preparados preentrenamiento

Suelen combinar cafeína, beta-alanina, citrulina, vitaminas y otros ingredientes. Es una categoría en la que resulta especialmente relevante comprobar las cantidades y evitar la acumulación de cafeína procedente de varias fuentes.

Carbohidratos, geles y electrolitos

Se vinculan principalmente a deportes de resistencia como atletismo, ciclismo o triatlón. Incluyen geles energéticos, bebidas isotónicas, sales y mezclas de carbohidratos.

Colágeno

Se comercializa en polvo, cápsulas, ampollas y gominolas, pero también se incorpora a leche, bebidas y otros alimentos. Se mueve entre la nutrición deportiva, el cuidado articular y el mercado de la belleza.

Vitaminas, minerales y omega-3

Aunque no son exclusivamente deportivos, se venden con frecuencia a personas activas. Entre los más comunes figuran el magnesio, la vitamina D, las vitaminas del grupo B, el hierro, el zinc y los ácidos grasos omega-3.

Productos de recuperación

Combinan generalmente proteínas, carbohidratos, vitaminas o minerales. Se presentan en polvo, bebida o barrita y se promocionan para después del ejercicio.

Comprar en el supermercado no garantiza que sea necesario

Por último, cabe destacar el hecho de que un suplemento se venda en una gran cadena no significa que sea necesario para todos los consumidores ni que la Administración haya certificado su eficacia.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) -organismo público dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030-  recuerda que estos productos no deben sustituir una alimentación variada y equilibrada y que no se puede superar la dosis diaria indicada. Los alimentos enriquecidos tampoco son automáticamente más saludables: debe valorarse su composición completa, el contenido de azúcar, grasas y sal y la cantidad real del ingrediente utilizado como reclamo.

 

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?