La crisis no abandona al Rayo Vallecano y ha dado un paso más en este inicio de temporada. El primer equipo no puede ejercer de local en el Estadio de Vallecas, obligando al equipo a 'exiliarse' de su propio barrio.
El partido contra el Alavés de este jueves terminó trasladándose a Butarque, en Leganés, después de que la Comunidad de Madrid rechazara levantar la suspensión cautelar de la concesión del recinto.
El origen del problema es anterior. Una auditoría encargada por el Gobierno regional concluyó en julio que el estadio presentaba deficiencias graves de seguridad, salubridad y mantenimiento, además de carencias en la documentación que debía acreditar inspecciones y revisiones de las instalaciones. La Comunidad, propietaria del campo, abrió entonces un procedimiento para extinguir la concesión y suspendió cautelarmente su uso por parte del club presidido por Martín Presa.
Qué problema tiene el Estadio de Vallecas
No existe una única avería que explique el cierre. La auditoría técnica, fechada el 14 de julio y a adelantó El Español, habla de "obsolescencia generalizada", riesgo elevado para la seguridad y un incumplimiento normativo severo.
Entre las deficiencias recogidas figuran problemas en el sistema de protección contra incendios, con el grupo de presión fuera de servicio y deficiencias de sectorización e hidrantes. Los técnicos detectaron también cuadros eléctricos que no se ajustaban a la normativa, cableado expuesto, instalaciones de fontanería y saneamiento deterioradas y problemas de mantenimiento y limpieza.
La documentación es otra parte del conflicto. Según el mismo informe, no constaban suficientes certificados y registros actualizados sobre inspecciones obligatorias y la última verificación eléctrica documentada era de 2009. Cadena SER informó también, citando fuentes conocedoras de la auditoría, de que no existía un control que permitiera acreditar adecuadamente la detección de legionela. Este extremo procede de esa información periodística y no de una resolución pública.
La norma que obliga a garantizar la seguridad
El conflicto no gira únicamente alrededor de los requisitos deportivos de LaLiga. El Estadio de Vallecas es propiedad de la Comunidad de Madrid y el Rayo lo utilizaba mediante una concesión demanial concedida en 2019. La Administración autonómica mantiene, por tanto, capacidad para actuar sobre el inmueble y sobre el título que permite al club utilizarlo.
A esa relación patrimonial se suma la normativa de espectáculos públicos. El artículo 6 de la Ley 17/1997 de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid exige que los establecimientos donde se celebren espectáculos cumplan las condiciones técnicas necesarias para garantizar la seguridad del público y la higiene de las instalaciones.
La ley cita expresamente la solidez y funcionamiento de las instalaciones, prevención y protección contra incendios, salubridad, accesibilidad y seguridad de asistentes y trabajadores. También obliga a disponer de seguro y, cuando corresponda, de un plan de emergencia conforme a las normas de autoprotección.
La Ley del Deporte madrileña añade que la planificación de las infraestructuras debe atender al cumplimiento de las condiciones de seguridad, salubridad e higiene. Mientras el estadio no reúna las condiciones exigidas y siga vigente la suspensión de la concesión, el Rayo necesita otro campo para disputar sus partidos como local.
Qué dice la Comunidad de Madrid
El Gobierno regional sostiene que llegó a esta situación después de requerir al club documentación para corregir las deficiencias detectadas.
Mariano de Paco, consejero de Cultura, Turismo y Deporte, aseguró el 28 de julio que se concedió al Rayo un primer plazo y posteriormente una ampliación solicitada por el propio club, pero que la documentación requerida no se presentó dentro de ese proceso. La Comunidad decidió entonces intervenir y suspender cautelarmente la concesión.
La Administración ha mantenido durante agosto que el equipo podrá regresar a Vallecas cuando desaparezcan los problemas de seguridad y salubridad. Por eso rechazó levantar cautelarmente la suspensión para el partido contra el Alavés.
Qué dice el Rayo Vallecano
La versión del club es distinta. El Rayo afirmó que estaba "muy sorprendido" cuando conoció la intervención de la Comunidad y aseguró que trabajaría para solucionar el problema.
El enfrentamiento se hizo más explícito antes del partido contra el Alavés. En un comunicado oficial publicado esta semana, el club sostuvo que había puesto a disposición de la Comunidad "toda la documentación solicitada" y que había trabajado para poder disputar el encuentro en Vallecas.
Tras recibir el 17 de agosto la negativa a levantar la suspensión, el Rayo pidió formalmente a LaLiga aplazar el encuentro. La petición no prosperó. El partido acabó jugándose en Butarque, campo del Leganés, mediante el acuerdo alcanzado entre ambos clubes. Antes de Butarque se barajaron otras posibilidades, como El Plantío, en Burgos.
Qué dice la afición del Rayo
La Agrupación de Peñas del Rayo y la Plataforma ADRV han reclamado que el equipo vuelva a Vallecas cuando el recinto sea seguro, pero responsabilizan a la directiva de haber permitido que la situación llegara hasta este punto. Tras conocer el cierre, estos colectivos pidieron paralizar la campaña de abonados y reclamaron la devolución del dinero a quienes ya hubieran renovado mientras no existiera claridad sobre dónde se disputarían los encuentros.
La protesta fue más lejos. En una asamblea abierta celebrada el 2 de agosto, los asistentes terminaron coreando "Presa, vete ya" y las peñas pidieron a los seguidores que no acudieran a los estadios alternativos cuando el Rayo actuara como local fuera de Vallecas. El boicot se trasladó a Butarque. Parte de la afición decidió no acudir al Rayo-Alavés como protesta por la gestión del desplazamiento y por el enfrentamiento que mantiene desde hace años con Martín Presa.
El problema del estadio viene de la temporada pasada
La crisis de este verano no empezó con la auditoría. En febrero, el partido Rayo Vallecano-Real Oviedo tuvo que suspenderse por el estado del césped de Vallecas. LaLiga asumió entonces la decisión de no disputar el encuentro al considerar que el terreno no reunía las condiciones necesarias.
El problema obligó al equipo a buscar soluciones fuera de su estadio y provocó ya entonces una protesta contra la directiva. Cientos de aficionados se concentraron en los alrededores de Vallecas para reclamar la salida de Martín Presa.
El césped ha vuelto a aparecer ahora entre los problemas del recinto, pero no es la razón administrativa principal de la suspensión actual. La decisión de la Comunidad se apoya en el conjunto de deficiencias detectadas por la auditoría.
También la Ciudad Deportiva
El malestar no se limita al estadio. Durante la temporada pasada se hicieron públicos problemas relacionados con las instalaciones de entrenamiento y el estado de la Ciudad Deportiva.
La situación llegó a afectar al trabajo del primer equipo, que tuvo que utilizar temporalmente otras instalaciones para entrenarse. La precariedad de los campos fue uno de los asuntos que alimentó las críticas internas y de la afición hacia la estructura del club.
El conflicto ya alcanza a jugadores y antiguos capitanes
El enfrentamiento ha dejado de ser exclusivamente una disputa entre las peñas y la directiva. Después del partido contra el Alavés, Sergio Camello criticó públicamente la situación y afirmó que los problemas de gestión están alejando al equipo de su propia afición. El delantero reclamó soluciones a los problemas estructurales del club.
Este viernes, Óscar Trejo, antiguo capitán y uno de los jugadores más identificados con la etapa reciente del Rayo, pidió públicamente un cambio en la dirección de la entidad y cargó contra la gestión de los últimos años.
También Cota, histórico futbolista rayista, se ha pronunciado contra Martín Presa y ha vinculado sus críticas tanto a los problemas del estadio como a la relación de la directiva con los seguidores.
El siguiente paso depende ahora de las obras y de las comprobaciones técnicas. La Comunidad mantiene que Vallecas no volverá a abrir para los partidos del Rayo hasta que pueda garantizarse la seguridad y salubridad del recinto, mientras el club sostiene que ya ha entregado la documentación solicitada y mantiene abierta su disputa con la Administración sobre la concesión.