BCE y JUR avisan: aligerar la regulación bancaria no debe mermar la resiliencia del sistema

BCE y JUR apoyan simplificar la regulación bancaria europea, pero avisan de que no debe hacerse a costa de la resiliencia ni de la integración.

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La Comisión Europea ha puesto en marcha una agenda de reformas para reforzar la competitividad de la banca del bloque comunitario. Según Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), y Dominique Laboureix, presidente de la Junta Única de Resolución (JUR), este programa abre la puerta a avanzar hacia la plena culminación del Mercado Único de servicios financieros, aunque alertan de que la simplificación normativa “no puede ir en detrimento de la resiliencia”.

En un artículo firmado conjuntamente, ambos responsables de las autoridades financieras de la UE admiten que ciertos elementos del entramado regulatorio “se han vuelto innecesariamente complejos” y que la segmentación de los mercados bancarios por fronteras nacionales genera costes significativos. Entre ellos, mencionan que dificulta que empresas y familias aprovechen la prestación transfronteriza de servicios, limita la diversificación internacional de riesgos y reduce la capacidad de las entidades para desplegar modelos de negocio basados en economías de escala.

“Apoyamos firmemente los esfuerzos para reducir la complejidad innecesaria, salvaguardando la resiliencia”, subrayan Buch y Laboureix, que ven en la estrategia de la Comisión para profundizar en la integración bancaria una palanca potencialmente transformadora. A su juicio, podría contribuir a derribar los obstáculos que aún frenan un auténtico mercado bancario europeo, con ganancias relevantes en términos de integración y crecimiento económico.

Con todo, subrayan que el legislador debe respetar ciertos principios a la hora de aligerar el marco regulatorio, dado que “la simplificación no puede ir en detrimento de la resiliencia”, ya que ello minaría la capacidad del sector para absorber futuras perturbaciones y trasladaría efectos negativos al conjunto de la economía real.

En esta línea, recalcan que simplificar no equivale a renunciar a los estándares acordados a nivel internacional. Recuerdan que Europa obtiene ventajas de mantener un marco alineado con las normas globales, lo que refuerza la confianza de los mercados en la banca europea y facilita la coordinación con los supervisores y autoridades de resolución de otras jurisdicciones.

También ponen el foco en que la racionalización de las reglas “no debe difuminar las responsabilidades institucionales”. Rememoran que supervisores, autoridades macroprudenciales y de resolución cuentan con mandatos distintos pero complementarios, y que la precisión en la asignación de funciones evita solapamientos y vacíos, además de asegurar una rendición de cuentas nítida que permite actuar con rapidez y eficacia, sobre todo en situaciones de tensión.

En este contexto, los máximos responsables del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y de la JUR destacan como pieza clave para aprovechar el potencial de una mayor integración bancaria en la UE la creación de un esquema europeo común de seguro de depósitos, el tercer pilar aún pendiente para completar la unión bancaria.

“Un marco común reforzaría la confianza en que los depositantes están igualmente protegidos independientemente de la ubicación de su banco, reduciendo los incentivos para restringir la asignación de capital y liquidez a través de las fronteras nacionales”, argumentan.

Al mismo tiempo, reclaman facilitar un uso más fluido del capital y la liquidez dentro de los grupos bancarios. Esto, señalan, incrementaría la eficiencia en circunstancias normales y permitiría a las entidades absorber shocks adversos con mayor flexibilidad.

Para garantizar que los recursos se encuentren disponibles allí donde se requieran, incluso en fases de inestabilidad, consideran imprescindible reforzar las salvaguardias. El objetivo es aportar mayor seguridad de que capital y liquidez puedan movilizarse cuando sea preciso, sin menoscabar la capacidad de las autoridades para reaccionar con margen de maniobra en un episodio de crisis.

Del mismo modo, plantean la necesidad de fortalecer el marco de liquidez en los procesos de resolución bancaria. Recuerdan que, incluso tras la recapitalización de una entidad mediante resolución, esta puede seguir afrontando fuertes salidas de liquidez o dificultades de acceso a la financiación en los mercados. “Un sistema de garantía de depósitos a nivel europeo, acuerdos intragrupo con salvaguardias adecuadas y un respaldo creíble para la liquidez en caso de resolución reforzarían la confianza en la capacidad de gestionar crisis a nivel europeo, reduciendo los incentivos para restringir el uso transfronterizo de capital y liquidez por temor a la estabilidad de los sistemas bancarios nacionales”, afirman.

Por este motivo, la presidenta del MUS y el presidente de la JUR sostienen que la agenda de la Comisión en materia de simplificación e integración debe abordarse de forma conjunta y coherente. Aunque la simplificación puede hacer más ágil y eficiente el marco regulatorio, recalcan que es la integración profunda la que está en condiciones de aportar beneficios económicos de mayor calado.

En consecuencia, alertan de que avanzar solo en la simplificación dejando para más adelante la integración supondría desaprovechar buena parte del potencial de esta agenda reformista. Insisten, además, en que la prioridad debe ser preservar la solidez del sistema, ya que “debilitar los estándares solo agravaría los costes de la continua fragmentación”.

“Al impulsar simultáneamente la simplificación y la integración, podemos lograr que la banca europea sea más competitiva y resiliente, tanto en épocas de bonanza como, fundamentalmente, en épocas de crisis”, concluyen.