CC.OO., junto a la CGT francesa y la CGIL italiana, han suscrito este lunes la “Declaración de Barcelona”, un texto que plantea oponer la conciencia de clase, el antifascismo y el sindicalismo internacionalista a los nuevos autoritarismos y al avance de la extrema derecha. La firma se ha realizado en el marco de la 35 Escola d'Estiu de CC.OO., que tiene lugar hasta el martes en Barcelona bajo el lema “El sindicalismo de clase ante el nuevo (des)orden mundial”.
En una comparecencia ante los medios, han detallado el alcance del acuerdo el secretario general de CC.OO., Unai Sordo; la secretaria general de CC.OO. en Catalunya, Belén López; el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, y la secretaria general de la CGT, Sophie Binet.
El documento se articula en cuatro grandes ejes estratégicos: defiende el internacionalismo de clase y rechaza la xenofobia para impedir la fragmentación de la clase trabajadora; desmonta el “discurso antisistema” de la extrema derecha; fija como línea infranqueable la protección de los derechos humanos, y reivindica la organización y la negociación colectiva como instrumentos esenciales.
López ha subrayado que, ante un cambio de paradigma en las relaciones internacionales que impacta directamente en la clase trabajadora, el sindicalismo de clase debe “practicar de forma más contundente” su vocación internacionalista.
En este sentido, ha remarcado que la Declaración pone el foco en la necesidad de preservar los espacios internacionalistas y la democracia “como uno de los baluartes para que la clase trabajadora pueda avanzar en derechos”.
Por su parte, Sordo ha destacado que la coyuntura sindical y política europea debe ganar peso en un contexto como el actual: “O se profundiza en un proceso de integración política en la Unión Europea que facilite ganar espacios de autonomía estratégica en nuestro territorio, o Europa puede pasar a la irrelevancia geoestratégica en el mundo”.
Asimismo, ha resaltado que los sindicatos europeos que han acompañado a CC.OO. en la jornada son dos “organizaciones de referencia en la historia del sindicalismo europeo, de la lucha por la democracia y en la lucha contra los fascismos”.
CGIL y CGT alertan del avance de la desigualdad
Landini ha señalado que este espacio de coordinación resulta clave en un momento en el que el capitalismo está incrementando las brechas sociales: “Hay un proceso muy preocupante de privatización de los derechos sociales”.
Por ello, ha defendido la necesidad de una estrategia compartida del mundo del trabajo que sitúe en el centro cuestiones como el salario digno y la distribución de la riqueza, y ha insistido en que esta batalla “no es de país a país, sino en todo el mundo y en Europa”.
Binet ha advertido de que el auge de la extrema derecha no solo recorta derechos laborales, sino que además está enfrentando a los propios trabajadores entre sí, y ha valorado que en España se están impulsando reformas en el ámbito laboral “muy importantes a nivel europeo”.
También ha denunciado que la clase trabajadora está soportando el coste de la guerra a través del encarecimiento de la gasolina y de los productos alimentarios.