El Banco de Canadá y el Gobierno federal han difundido un comunicado dentro de la revisión quinquenal de su marco de política monetaria, en el que revalidan su compromiso con el control de la inflación, mantienen la meta del 2% y descartan incorporar un mandato dual que incluya el objetivo de máximo empleo.
“El Gobierno y el Banco coinciden en que la política monetaria debe promover el bienestar económico y financiero de los canadienses. Asimismo, coinciden en que la mejor manera de lograrlo es manteniendo la inflación baja, estable y predecible, protegiendo así a los canadienses de grandes aumentos en el coste de vida”, reza la nota conjunta.
En esta línea, las autoridades subrayan que una política monetaria centrada en la estabilidad de precios “contribuye al crecimiento económico, apoya la inversión y la creación de empleo, y fomenta la confianza en la economía canadiense”.
El documento recuerda que, en los últimos cinco años, las disrupciones en las cadenas de suministro tras la pandemia, los bruscos cambios en la demanda y los conflictos geopolíticos han impulsado al alza la inflación a escala global, lo que ha puesto de relieve la necesidad de un marco “claro y creíble” para fijar las metas de inflación.
“El Banco de Canadá ha reflexionado sobre el período de alta inflación y su respuesta política. Este episodio puso de manifiesto que la elevada inflación impone costes significativos a los hogares y las empresas, erosionando el poder adquisitivo de los canadienses y su percepción de la equidad de nuestro sistema económico”, reafirman.
En paralelo, señalan que han reforzado sus herramientas analíticas para entender con mayor precisión cómo los shocks de oferta impactan en la inflación canadiense y de qué manera debe reaccionar la política monetaria cuando esas perturbaciones son más intensas y duraderas de lo habitual.
Asimismo, el Gobierno y el Banco de Canadá aluden a las transformaciones del comercio internacional, a la reconfiguración de las cadenas de suministro y a los cambios en los flujos de inversión, en un contexto de tensiones comerciales y de aplicación de aranceles con Estados Unidos, su principal socio y vecino.
“La estabilidad de precios protege el poder adquisitivo de los hogares y permite a las empresas planificar e invertir con confianza. Además, fomenta el máximo empleo sostenible y el crecimiento económico. Asimismo, promueve un entorno financiero estable”, han establecido.
La revisión previa del marco, elaborada durante el mandato de Justin Trudeau, recogía que el banco central debía “buscar activamente el máximo nivel sostenible de empleo cuando las condiciones lo justifiquen”. En la actualización actual, que no volverá a revisarse hasta 2031, desaparecen esas referencias, así como las menciones al cambio climático.