El Brent rebasa los 110 dólares por barril en plena incertidumbre diplomática entre EEUU e Irán

El Brent supera los 110 dólares y el WTI roza los 100 en plena tensión en Ormuz, con negociaciones indirectas entre EEUU e Irán y más riesgos de suministro.

Extracción de petróleo Mohssen Assanimoghaddam/dpa

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El barril de petróleo Brent, referencia para el mercado europeo, avanzaba en torno a un 1,6% antes de que abrieran las Bolsas del Viejo Continente y se colocaba por encima de los 110 dólares por barril. El movimiento se produce en un contexto de creciente desconfianza sobre el rumbo de las conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos (EEUU) e Irán para tratar de poner fin a la guerra. Con este nuevo repunte, el Brent se encamina a cerrar el mes con un incremento superior al 10%.

En paralelo, el crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en EEUU, registraba también un avance cercano al 1,6% en las horas previas al arranque de la sesión europea, hasta alcanzar los 99,3 dólares por barril.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha señalado que las conversaciones indirectas con Washington prosiguen mediante la mediación de varios países, entre los que figuran Qatar y Pakistán. Asimismo, ha indicado que Estados Unidos trasladó a Teherán su visto bueno a las condiciones fijadas por Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz, si bien “puso sobre la mesa condiciones propias”.

En una entrevista concedida a la cadena iraquí Al Iraqiya, difundida por la agencia oficial INA, Araqchi ha explicado que Teherán ha planteado una iniciativa de siete días que prevé la reapertura del estrecho en la sexta jornada, siempre que Estados Unidos acepte y respete los requisitos iraníes.

Aunque el jefe de la diplomacia iraní ha evitado desvelar el contenido de las exigencias de Washington, sí ha precisado que las peticiones de Teherán se centran en aspectos de seguridad y económicos ya tratados en rondas anteriores de contactos.

Entre las prioridades, ha subrayado, figura que Estados Unidos cumpla íntegramente los compromisos recogidos en el memorándum de entendimiento de Islamabad. A partir de ahí, podrían abordarse el resto de cuestiones pendientes con el objetivo de alcanzar un pacto de carácter global.

Según ha remarcado, la propuesta pretende mantener viva la vía del diálogo pese a la profunda desconfianza hacia Estados Unidos. Ha recordado que las tres rondas previas de conversaciones concluyeron con ataques contra Irán y que, en la tercera, Washington respetó los acuerdos cerrados con Donald Trump “sólo durante dos semanas”. “El mundo debe reconocer que es la parte estadounidense la que obstruye el proceso diplomático”, ha afirmado.

Araqchi ha insistido en que la postura iraní sobre el estrecho “es clara y no ha cambiado”: no se reabrirá completamente al tráfico marítimo sin un entendimiento previo con Washington y, en su opinión, “cualquier buque que intente cruzarlo se enfrentará a graves problemas de seguridad”.

El ministro ha rechazado la versión de Estados Unidos de que la ruta marítima permanece operativa y ha indicado que Teherán y Mascate, capital de Omán, han consensuado ya los corredores de entrada y salida, con un mapa y unas coordenadas definidas, que serán los utilizados cuando se produzca la reapertura.

Ese mapa deberá registrarse ante la Organización Marítima Internacional, ha añadido, y la apertura completa seguirá condicionada a un acuerdo político entre Irán y Estados Unidos. Ha apuntado, además, que Irán ha establecido rutas específicas para los petroleros iraquíes con el objetivo de mitigar las pérdidas ocasionadas a Irak por el cierre del estrecho, y ha responsabilizado del impacto económico en la región a los ataques de Estados Unidos e Israel.

En el plano militar, Araqchi ha advertido de que “todas las posibilidades siguen abiertas”, incluida una nueva ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, y ha recalcado que su país “está plenamente preparado”. “Irán está tan preparado para la diplomacia como para la guerra”, ha señalado.

En su análisis, Washington no ha conseguido los objetivos que perseguía pese a los meses transcurridos desde el estallido del conflicto, algo que ha calificado como una “derrota estratégica” para Estados Unidos.

Las tensiones entre hutíes y Arabia Saudí presionan aún más al mercado del crudo

Respecto a la situación en el Mar Rojo y Yemen, Araqchi ha negado que Irán participe de forma directa en lo que sucede en la zona y ha atribuido los últimos episodios en torno al estrecho de Bab el Mandeb a los intentos de los hutíes (Ansar Alá) por romper el bloqueo saudí.

Ha explicado que Teherán se ha ofrecido a mediar entre Arabia Saudí y el movimiento yemení sin recibir respuesta de ninguna de las partes, lo que, a su juicio, demuestra la autonomía de decisión de los hutíes.

En la misma línea, ha recalcado que el partido-milicia chií libanés Hezbolá y los hutíes “no son grupos subordinados a Irán” sino “amigos” cuyas posturas cuenta con el respaldo de Teherán.

La escalada de enfrentamientos entre Arabia Saudí y los hutíes ha incrementado aún más los riesgos sobre el suministro de crudo en las últimas semanas, al tiempo que continúan los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, con casi una veintena de navíos afectados en las dos últimas semanas.

Pese a este escenario, los flujos de petróleo procedentes de Oriente Medio se han ido normalizando progresivamente hasta situarse cerca del 80% de los niveles anteriores al estallido de la guerra.