Hacienda continúa aumentando su recaudación pese a las rebajas de impuestos aplicadas a los carburantes y a determinados suministros energéticos. La Agencia Tributaria ingresó 248.326 millones de euros durante los nueve primeros meses de 2026, lo que supone un incremento del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. El crecimiento se produce en un contexto marcado por las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno para contener los efectos económicos del conflicto en Oriente Próximo, que han reducido los ingresos procedentes de la gasolina, el diésel y otros productos energéticos.
Según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria este viernes 30 de octubre, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) vuelve a convertirse en el principal motor de los ingresos públicos, con una recaudación acumulada de 118.068 millones de euros, un 12,5% más que en 2025. Esta cifra representa cerca de la mitad de todos los impuestos recaudados hasta septiembre y permite compensar ampliamente la caída registrada en los tributos sobre los combustibles, que han perdido alrededor de 3.000 millones de euros de recaudación como consecuencia de las medidas fiscales relacionadas con la crisis energética.
La evolución refleja dos tendencias diferentes. Por un lado, el Ejecutivo ha reducido temporalmente determinados impuestos para aliviar el encarecimiento de los carburantes y de la electricidad. Por otro, el crecimiento del empleo, las subidas salariales y el incremento de las pensiones están elevando las cantidades que ingresan las administraciones a través del IRPF. A ello se añade el efecto de la inflación sobre un impuesto cuyos tramos no se han actualizado de forma general para compensar el aumento de los precios.
El IRPF dispara la recaudación de Hacienda hasta los 118.068 millones
El principal responsable del incremento de los ingresos tributarios es el IRPF, cuya recaudación ha crecido un 12,5% entre enero y septiembre de 2026. Los 118.068 millones ingresados representan aproximadamente el 47,5% de la recaudación tributaria total del periodo, una proporción que confirma el peso de las rentas del trabajo, las pensiones y otros ingresos personales en las cuentas públicas.
La Agencia Tributaria atribuye esta evolución principalmente a la fortaleza del mercado laboral y al crecimiento de las masas salariales y de pensiones. Cuando aumenta el número de personas empleadas, también crece el volumen de nóminas sujetas a retenciones. Del mismo modo, las subidas de los salarios y de las prestaciones de jubilación incrementan las bases sobre las que se calcula el impuesto, aunque el efecto concreto depende de la situación fiscal de cada contribuyente.
Sin embargo, el aumento de la recaudación no significa necesariamente que los trabajadores estén ganando más poder adquisitivo. Una parte de las mejoras salariales responde a la necesidad de compensar el encarecimiento del coste de la vida, mientras que el IRPF se calcula sobre ingresos nominales. Por tanto, una persona puede recibir una subida salarial que no mejore su capacidad real de compra y, al mismo tiempo, soportar una retención superior.
Este fenómeno se ve reforzado por la ausencia de una actualización general de los tramos del IRPF conforme a la inflación, lo que puede elevar el tipo medio efectivo soportado por algunos contribuyentes. La consecuencia es que Hacienda puede ingresar más por las nóminas incluso cuando una parte de las subidas salariales solo compensa el aumento de los precios.
Por qué pagas más IRPF aunque tu sueldo apenas haya mejorado
Una de las claves del crecimiento de la recaudación es la denominada progresividad en frío, también conocida como progresividad fiscal en frío. Este fenómeno se produce cuando aumentan los salarios nominales por efecto de la inflación, pero los límites de los tramos de un impuesto progresivo no se actualizan en la misma proporción.
El IRPF establece diferentes tipos de gravamen según la cuantía de los ingresos del contribuyente. Cuando una persona recibe una subida salarial, una parte de sus rentas puede pasar a tributar a un tipo marginal superior, aunque la mejora de su sueldo se haya producido únicamente para compensar el encarecimiento de los bienes y servicios. Esto no significa que todo el salario pase a tributar al tipo del tramo superior, sino que ese porcentaje se aplica a la parte de la renta que corresponda.
Por ejemplo, un trabajador que recibe una subida salarial del 4% en un contexto de inflación similar puede mantener prácticamente intacto su poder adquisitivo. Sin embargo, si los tramos fiscales permanecen congelados, el aumento de su renta nominal puede provocar que termine destinando una proporción ligeramente mayor de sus ingresos al impuesto. El efecto exacto dependerá de su salario, sus circunstancias familiares, las deducciones aplicables y la normativa de la comunidad autónoma en la que resida.
La Agencia Tributaria señala que el incremento del tipo efectivo está contribuyendo al crecimiento de los ingresos por IRPF, junto con la evolución del empleo y las remuneraciones. Por tanto, la recaudación no solo aumenta porque haya más trabajadores o porque las nóminas sean mayores, sino también por la forma en que se calcula el impuesto sobre esas rentas.
Los impuestos sobre la gasolina y el diésel caen un 13%
La evolución del IRPF contrasta con la registrada en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, cuya recaudación acumula una caída del 13% hasta septiembre de 2026. El descenso se acentúa especialmente en el último mes analizado, cuando los ingresos procedentes de este tributo se redujeron un 25% respecto a septiembre del año anterior.
La caída responde principalmente a las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno para hacer frente al encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Oriente Próximo. Desde marzo, el Ejecutivo ha impulsado distintos paquetes de ayudas que incluyen reducciones temporales de los impuestos aplicados a los carburantes, además de medidas dirigidas a determinados sectores económicos especialmente afectados por el aumento de los costes energéticos.
Entre enero y septiembre, las rebajas del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos han supuesto una reducción de ingresos de aproximadamente 1.383 millones de euros. A esta cantidad se añaden otros 1.169 millones relacionados con las reducciones del IVA aplicadas a productos energéticos, incluidos carburantes, electricidad y gas. En conjunto, las medidas fiscales extraordinarias han restado alrededor de 3.000 millones de euros a la recaudación tributaria durante los nueve primeros meses del año.
Además, el Gobierno aprobó el pasado 29 de septiembre una nueva prórroga de las reducciones fiscales, estableciendo una rebaja de 20 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos para la gasolina sin plomo y el gasóleo de uso general durante octubre. La normativa contempla reducciones de 13 céntimos en noviembre y seis en diciembre, aunque esas cuantías pueden modificarse en función de la evolución de los precios. El impacto correspondiente a octubre todavía no aparece en los datos publicados, que únicamente recogen la recaudación acumulada hasta septiembre.
El IVA también crece un 8,1% pese a las medidas fiscales sobre la energía
El segundo gran motor de la recaudación es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que ha aportado 81.181 millones de euros entre enero y septiembre, un 8,1% más que durante el mismo periodo de 2025. El crecimiento se mantiene pese a las rebajas temporales que se han aplicado a determinados productos energéticos durante el año.
La evolución está relacionada con el comportamiento del consumo de los hogares, el incremento de sus rentas nominales y el encarecimiento de numerosos bienes y servicios. Cuando los consumidores gastan más dinero, ya sea porque compran más productos o porque los precios son superiores, la recaudación por IVA puede aumentar, siempre que se mantengan los tipos impositivos correspondientes.
En consecuencia, una subida de la recaudación por IVA no demuestra necesariamente que las familias estén consumiendo una mayor cantidad de bienes y servicios. Parte del aumento puede deberse al crecimiento de los precios, que eleva el importe sobre el que se calcula el impuesto. Este efecto se combina con la evolución real del consumo y con las diferencias de tributación entre productos.
Los impuestos especiales presentan, sin embargo, una evolución opuesta. Según los datos de Hacienda, su recaudación total se ha reducido un 8,5%, hasta los 15.718 millones de euros, como consecuencia principalmente de las rebajas fiscales sobre la energía. La diferencia entre el comportamiento del IVA general y el de los tributos energéticos explica por qué el conjunto de los ingresos públicos puede seguir creciendo aunque el Estado recaude menos por determinados combustibles.
El Impuesto sobre Sociedades aumenta más de un 25%, pero hay un efecto extraordinario
El Impuesto sobre Sociedades también registra un incremento superior al 25% en la recaudación acumulada de 2026, aunque una parte importante de esta evolución está relacionada con factores extraordinarios que dificultan comparar directamente los resultados con los del ejercicio anterior.
En concreto, la recaudación está condicionada por las devoluciones derivadas de la anulación judicial de determinadas medidas fiscales introducidas en la reforma tributaria de 2016, impulsada durante la etapa de Cristóbal Montoro al frente del Ministerio de Hacienda. Estas circunstancias alteran la comparación entre ejercicios, por lo que el crecimiento observado no puede interpretarse únicamente como consecuencia de un aumento de los beneficios empresariales.
Cuando la Agencia Tributaria elimina determinados efectos extraordinarios y realiza una comparación en términos homogéneos, el crecimiento de los ingresos por Sociedades se sitúa alrededor del 7%, una cifra considerablemente inferior a la tasa que muestra la recaudación sin ajustes.
Esta diferencia es importante para interpretar correctamente los datos: ingresar más por un impuesto no significa necesariamente que haya aumentado en la misma proporción la actividad económica o la rentabilidad de las empresas. El calendario de pagos, las devoluciones y los cambios normativos también influyen en la cantidad finalmente recaudada.
Hacienda ingresa un 13,5% más en septiembre, aunque el crecimiento real de la recaudación se modera
Los últimos datos mensuales muestran que Hacienda recaudó 18.049 millones de euros durante septiembre de 2026, un 13,5% más que en el mismo mes del año anterior. Sin embargo, la Agencia Tributaria advierte de que una parte de este incremento se explica por la evolución de las devoluciones fiscales, que fueron inferiores a las realizadas en septiembre de 2025.
En concreto, los ingresos brutos aumentaron un 5,4%, mientras que las devoluciones disminuyeron un 18%. El descenso de estas últimas está relacionado, en parte, con las elevadas devoluciones extraordinarias efectuadas el año pasado como consecuencia de distintas sentencias judiciales. Por ello, el crecimiento de la recaudación neta resulta superior al de los ingresos brutos.
La misma circunstancia debe tenerse en cuenta al analizar el conjunto del año. Aunque los ingresos tributarios acumulados crecen un 10% hasta septiembre, el incremento se reduce al 8% en términos homogéneos, una vez corregidos determinados efectos extraordinarios y de calendario. Esta última tasa también es dos décimas inferior a la registrada hasta agosto, lo que refleja una moderación gradual del ritmo de crecimiento.
La diferencia entre ambas mediciones no invalida el aumento de los ingresos públicos, pero permite entender mejor su origen. El incremento responde tanto a una mayor base de recaudación como a factores fiscales y administrativos que modifican las comparaciones entre ejercicios.
Recaudar más impuestos no significa necesariamente reducir el déficit público
El aumento de los ingresos tributarios llega en un contexto en el que las cuentas públicas también soportan mayores gastos y nuevas medidas de apoyo económico. Por tanto, que Hacienda recaude más no significa automáticamente que el déficit de las administraciones se reduzca en la misma proporción.
Los últimos datos fiscales muestran que el déficit de las administraciones públicas, excluidas las corporaciones locales, se situó alrededor de los 30.000 millones de euros hasta agosto, sin considerar los gastos extraordinarios vinculados a la DANA. Esta cifra equivale al 1,71% del PIB, por encima del 1,5% registrado en el mismo periodo del año anterior.
Por su parte, el déficit del Estado hasta septiembre se encuentra alrededor del 2,2% del PIB. Estos resultados muestran que los ingresos adicionales deben analizarse junto con la evolución del gasto público, las transferencias entre administraciones y las medidas extraordinarias aprobadas por el Ejecutivo.
La fotografía que dejan los primeros nueve meses de 2026 es, por tanto, la de una Hacienda que continúa aumentando su recaudación gracias principalmente al IRPF y al IVA, pese a perder ingresos por las rebajas fiscales sobre los carburantes. El crecimiento del empleo, los salarios y las pensiones impulsa las cantidades ingresadas, mientras que la inflación y la falta de actualización general de los tramos del IRPF también contribuyen a elevar la carga fiscal de determinados contribuyentes.
La clave está en que las rebajas de los impuestos energéticos afectan solo a una parte de la recaudación, mientras que el IRPF grava un volumen mucho mayor de rentas. Por eso, Hacienda puede ingresar más dinero en conjunto aunque haya reducido temporalmente la tributación sobre la gasolina, el diésel y otros productos energéticos.