KPMG ha llamado a las empresas a asumir la incertidumbre como un elemento estructural dentro de sus decisiones estratégicas si quieren preservar su competitividad. El actual entorno empresarial, marcado por las tensiones geopolíticas, los cambios regulatorios, las disrupciones tecnológicas y los episodios de volatilidad económica, dibuja un escenario muy distinto al de las últimas décadas.
De acuerdo con un informe de la firma, seis grandes disrupciones están redefiniendo la competitividad de las compañías españolas: la energía y la volatilidad de los costes; las alteraciones en las cadenas de suministro; el riesgo regulatorio y legal, los incumplimientos contractuales y los aranceles; las tensiones inflacionistas y su impacto en el consumo; la irrupción de la inteligencia artificial (IA); y la creciente relevancia de la ciberseguridad.
El presidente de KPMG en España, Juanjo Cano, ha subrayado que la disrupción “ya no es coyuntural, es estructural”, por lo que las organizaciones deben anticiparse, adaptarse con rapidez y seguir tomando decisiones que les permitan crecer y reforzar su competitividad.
Según el informe, uno de los principales desafíos es el riesgo regulatorio: el 47% de los empresarios españoles incluye los cambios normativos entre los grandes retos para su compañía a medio plazo.
La energía aparece como otra variable clave. La volatilidad de los mercados, las diferencias de costes entre regiones y la necesidad de asegurar un suministro seguro, competitivo y suficiente pueden condicionar las decisiones de inversión, crecimiento y ubicación industrial.
La IA se configura asimismo como uno de los vectores centrales de transformación. Para KPMG, el verdadero potencial se alcanza cuando se integra en la estrategia de negocio y se convierte en una palanca para impulsar la productividad y la innovación, transformar la relación con los clientes, acelerar la toma de decisiones y generar nuevas oportunidades de crecimiento.
Ciberseguridad, foco clave de inversión
Esta transformación tecnológica refuerza, además, el papel de la ciberseguridad. El 39% de los empresarios españoles la sitúa como prioridad de inversión, porcentaje que se eleva al 78% en las entidades de banca y al 42% en el sector asegurador.
Ante este contexto, el análisis plantea la conveniencia de pasar de una gestión “reactiva” de acontecimientos aislados a una planificación que incorpore distintos escenarios y riesgos interdependientes.
En este marco, la capacidad para anticiparse a los cambios, adaptarse con rapidez y decidir en entornos cambiantes se convierte en una ventaja competitiva decisiva para las empresas españolas, concluye la compañía.