La inflación general en Alemania alcanzó el 3,3% en septiembre, cuatro décimas más que el 2,9% registrado en agosto, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, según el dato preliminar difundido por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
En comparación con el mes anterior, la tasa de inflación mensual avanzó un 0,6% en septiembre, de acuerdo con la primera estimación de las autoridades estadísticas alemanas.
El componente energético volvió a tirar al alza de los precios, con un incremento del 14,9%, claramente por encima del 10,5% observado en agosto y del 8,3% de julio, consolidando así una senda ascendente ligada al encarecimiento del gas y del petróleo. En este contexto, el barril de Brent cotiza ya por encima de los 100 dólares.
En contraste, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, se mantuvo estable en el 2,4%, repitiendo el dato de julio y agosto y situándose una décima por debajo del nivel de junio, lo que apunta a una cierta estabilización de las presiones de fondo.
En cuanto al resto de componentes, los alimentos se han encarecido un 0,4%, mientras que los servicios han aumentado un 2,7%, ligeramente por debajo del 2,8% anterior. Por su parte, los bienes han registrado una subida del 3,8%, frente al 3% anotado en agosto.
“El combustible y el gasóleo para calefacción ya se han encarecido notablemente, y es probable que los proveedores de energía suban los precios de la electricidad y el gas este invierno. Al mismo tiempo, la presión inflacionaria sobre muchos bienes y servicios seguirá aumentando. En general, la tasa de inflación superará el 3 % en los próximos meses”, ha indicado el jefe de previsiones del Instituto de Investigación Económica de Múnich (Ifo), Timo Wollmershäuser.
El Instituto Ifo revisó al alza a comienzos de mes sus proyecciones de crecimiento para la economía alemana en 2024, elevándolas en seis décimas y situando el avance del producto interior bruto (PIB) en el 1,4%, frente al 0,8% calculado antes del verano.