La indicación transmitida desde el centro de control de Atocha al tren de Iryo para que continuara su recorrido derivó en la desactivación de las alertas que habrían impedido al AVE proseguir a gran velocidad, tal y como ha detallado en rueda de prensa el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
Tras la caída del sistema LZB, una incidencia que se ha registrado hasta 170 veces en lo que va de año, los trenes se detuvieron al activarse de forma automática el mecanismo de frenado de seguridad. Tanto el AVE como el Iryo quedaron inmovilizados dentro del mismo tramo controlado por ASFA, el sistema que entra en servicio cuando el LZB deja de funcionar.
En estas circunstancias, el maquinista del AVE era consciente de que otro tren ocupaba ese mismo tramo. No obstante, cuando el centro de control autorizó al Iryo a reanudar la marcha, la señal cambió de rojo a verde y, en consecuencia, el AVE pasó a disponer de vía libre para continuar su trayecto.
El inconveniente surgió porque el Iryo finalmente no logró avanzar, situación que su maquinista comunicó al centro de control. Sin embargo, este no transmitió ninguna instrucción al AVE para que redujera la velocidad o se detuviera, pese a que el Iryo seguía detenido por delante en la misma sección de vía.