La industria española dedicada a la transformación de plásticos ha visto cómo en 2025 se ha duplicado el déficit comercial de productos transformados y “pierde músculo industrial frente a las importaciones”, pese a que en 2024 logró un nivel de inversión sin precedentes y anticipa un repunte de los ingresos para el ejercicio en curso, según detalla este miércoles la Asociación Española de Industriales de Plásticos (Anaip).
En una nota pública, la patronal alerta de una “creciente presión” sobre la competitividad del sector, que encadena cuatro años sin creación de empleo, sufre una pérdida “progresiva” de compañías y soporta un aumento del peso de las compras al exterior.
De cara a 2026, el colectivo prevé un aumento de la facturación, pero también una merma del valor añadido debido al encarecimiento de los costes a escala global, tal y como recoge la “Radiografía de la industria de transformación de plásticos en España”, elaborada por Anaip a partir de un informe de Deepview y de estadísticas del INE, DataComex y Plastics Europe.
El documento detalla que el pasado año el déficit comercial de productos transformados se situó en 810.000 toneladas, prácticamente el doble de las 446.000 toneladas registradas en 2016.
Las compras a China se han incrementado más de un 130% en la última década, una dinámica que, según advierte la asociación, podría trasladar capacidad productiva, inversión y puestos de trabajo fuera de España, en un entorno marcado por diferencias significativas en los costes de materias primas, energía y mano de obra, así como en los requisitos regulatorios y ambientales.
En contraste, la inversión alcanzó en 2024 los 1.141 millones de euros, el mayor nivel de la serie histórica. Anaip atribuye este hito al esfuerzo de las compañías por sostener su capacidad industrial y avanzar en innovación y circularidad, aunque subraya que el empleo “permanece estancado” desde 2021 y que el tejido empresarial mantiene una senda de reducción desde 2017.
La organización sectorial identifica entre los “principales factores de presión sobre la competitividad” la pérdida de cuota frente a productos transformados importados y señala como “factor determinante” el impuesto a los envases plásticos no reutilizables, que generaría una “desventaja competitiva” para las firmas nacionales y cuyo efecto califica de “devastador” para el conjunto de la industria.
Previsiones para 2026 y demandas del sector
El análisis de Anaip proyecta para 2026 un avance de la cifra de negocio, acompañado de una caída del valor añadido por el aumento de los costes globales, lo que “erosiona” la rentabilidad de las empresas.
En la misma línea, recalca que la pérdida de competitividad frente a productos transformados importados puede provocar el traslado de producción, inversión y empleo fuera del territorio español.
El informe recuerda además que las empresas españolas de transformación de plásticos emplean actualmente un 21,4% de material reciclado posconsumo en la fabricación de nuevos artículos, un porcentaje superior al promedio europeo, aunque este nivel continúa “estancado ante la incertidumbre y pérdida de competitividad”.
“Mantener una industria transformadora competitiva es una condición necesaria para seguir avanzando en circularidad, ya que son estas empresas las que incorporan material reciclado, desarrollan soluciones de ecodiseño e invierten en innovación”, afirman desde la asociación.
La radiografía sectorial identifica ocho ámbitos clave para reforzar la competitividad, entre ellos la simplificación de la normativa, el control de las importaciones para asegurar que cumplen los mismos estándares que los productos fabricados en España, la reducción de los costes industriales, el impulso decidido a la innovación y el refuerzo de la economía circular.
A partir de este diagnóstico, el estudio plantea cuatro ejes prioritarios de actuación para fortalecer la industria transformadora española: garantizar un acceso a materias primas y energía en condiciones competitivas, revisar el impuesto a los envases de plástico no reutilizables, intensificar la vigilancia de mercado y el control de las importaciones e impulsar la disponibilidad de material reciclado de calidad y a precios competitivos.