Los Estados miembro de la Unión Europea han decidido este viernes fijar nuevos niveles máximos permitidos de cereulida, una toxina de origen bacteriano, en la leche de fórmula y en otros productos alimenticios dirigidos a lactantes, tras el episodio de contaminación que obligó a la retirada de numerosos lotes en el mercado comunitario entre diciembre de 2025 y abril de 2026.
La iniciativa, impulsada por la Comisión Europea y avalada por los países de la UE, pretende reforzar la protección de estos alimentos mediante criterios permanentes que faciliten el control de la presencia de esta sustancia tanto en preparados en polvo como en formatos líquidos.
En particular, las nuevas reglas se aplicarán a las fórmulas para lactantes, las leches de continuación y los productos destinados a bebés con necesidades médicas específicas, después de que se detectara cereulida en aceite de ácido araquidónico importado de China y empleado como componente en su fabricación, una toxina generada por ciertas bacterias cuya aparición en los alimentos se asocia a fallos en las etapas de producción.
Según ha explicado el Ejecutivo comunitario, los límites de seguridad se han establecido a partir de una evaluación científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), con el objetivo de reducir el riesgo de que vuelvan a comercializarse productos infantiles contaminados.
Una vez que entre en vigor el nuevo reglamento, 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, estos requisitos servirán de referencia tanto para los controles que deben realizar los fabricantes y otros operadores alimentarios como para las inspecciones de las autoridades competentes.