Lane (BCE) prevé que la inflación energética frene la demanda y suavice la reacción del banco central

Lane (BCE) prevé que la energía cara frene la demanda, enfríe la inflación y permita una respuesta monetaria más moderada, con la IA elevando los tipos largos.

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El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane Eduardo Parra - Europa Press

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El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha señalado que el encarecimiento de la energía está provocando un ajuste a la baja en el consumo, lo que a su vez reducirá las presiones inflacionistas a medio plazo y dará margen a la institución para moderar el ritmo del endurecimiento monetario.

“En igualdad de condiciones, estos canales de 'destrucción de la demanda' pueden limitar el ajuste necesario en la política monetaria para garantizar que la inflación vuelva a su objetivo en el momento oportuno”, ha destacado Philip Lane en una conferencia organizada por la institución europea.

Lane ha apuntado que, además de una menor demanda de energía, se producirá un descenso de las compras al exterior en economías dependientes de suministros energéticos de terceros países, como la zona euro, lo que impactará en las rentas de los hogares y en los márgenes empresariales, rebajando así las expectativas de inflación.

El responsable de Economía del BCE ha añadido que este episodio inflacionista también se traducirá en un aumento del ahorro y en la paralización o retraso de numerosos proyectos de inversión. Paralelamente, en este escenario, las entidades financieras tenderán a aplicar criterios de concesión de crédito más estrictos y a reducir la disponibilidad de financiación, en línea con la caída de la demanda.

“De ello se deduce que la evaluación en curso sobre cómo la crisis del suministro energético está influyendo en las perspectivas generales de inflación debe tener en cuenta no solo el impacto directo, sino también el impacto indirecto a través de estos canales”, ha expresado.

Al mismo tiempo, el economista jefe del BCE ha subrayado que los indicadores de inflación subyacente, que se calculan excluyendo la energía y los alimentos, no apuntan a un repunte de precios en el horizonte de medio plazo y confirman que el encarecimiento energético es el factor determinante detrás de las actuales tasas de inflación.

En este contexto, Lane ha defendido que el banco central no haya replicado las medidas extraordinarias de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, y ha respaldado la denominada “vía intermedia” para hacer frente al problema, es decir, una respuesta “mesurada” como las últimas subidas del tipo oficial del 2% al 2,5% desde junio.

“Fue prudente elevar la tasa de interés oficial del 2% al 2,50% durante las dos rondas de proyecciones de junio y septiembre, dada la crisis del suministro energético y otros acontecimientos. Sin embargo, no seguimos una trayectoria de tasas preestablecida. Nuestras futuras decisiones sobre tipos de interés se basarán en un análisis detallado, reunión tras reunión, y en los datos disponibles”, ha indicado.

La inteligencia artificial impulsa tipos de interés más altos

Lane también ha argumentado que el desarrollo de la inteligencia artificial, al estimular la inversión y reforzar las expectativas de un mayor crecimiento de la productividad global, contribuye “plausiblemente” a un aumento de los tipos de interés a largo plazo.

“Dado que la magnitud del auge europeo de la IA no es comparable a la del auge mundial, el aumento de los tipos de interés a largo plazo supone un endurecimiento sustancial de las condiciones financieras para la zona del euro. Según los modelos del BCE, un aumento de los tipos de interés a largo plazo tiene un impacto adverso significativo en los niveles de actividad y reduce la inflación a medio plazo”, ha explicado.