Testa se prepara para dar uno de los pasos más delicados de su apuesta por la conducción autónoma. El Cybercab, su vehículo diseñado desde cero para circular sin conductor, volante ni pedales, podría comenzar a operar este mismo agosto en Austin, Texas.
El despliegue inicial estaría limitado a viajes para empleados de Tesla, según la información adelantada por The Information y recogida por Reuters. El objetivo sería utilizar esas primeras operaciones antes de ampliar progresivamente el acceso al vehículo.
No debe confundirse este lanzamiento con el servicio Robotaxi que Tesla ya ofrece en varias ciudades estadounidenses utilizando Model Y. La propia compañía continúa indicando actualmente que sus viajes autónomos se realizan con ese modelo y que el Cybercab ofrecerá trayectos "en el futuro".
Un coche construido sin conductor
El Cybercab rompe con la arquitectura tradicional de un automóvil. Tiene dos plazas y carece de volante y pedales, porque ha sido concebido específicamente para funcionar mediante el sistema de conducción autónoma de Tesla.
La compañía comenzó a probar en junio unidades de producción sin controles convencionales en las calles de Austin. En algunas de esas pruebas viajaba un supervisor de seguridad en el asiento del acompañante.
Tesla espera que, a medida que aumente la fabricación, el Cybercab vaya sustituyendo a los Model Y empleados actualmente en su flota Robotaxi. Así lo señaló la propia empresa en su documentación correspondiente al primer trimestre.
El gran examen para la conducción autónoma de Tesla
La cuestión no es únicamente cuándo comenzará a transportar pasajeros, sino hasta qué punto puede hacerlo sin intervención humana de manera segura y a gran escala.
Tesla basa su estrategia en cámaras y software de conducción autónoma, frente a competidores como Waymo, que emplean también otros sensores.
Según datos recogidos por The Verge, los robotaxis sin supervisión de Tesla acumulaban unos 380.000 millas, mientras que Waymo había superado los 220 millones de millas sin conductor. Las cifras no son directamente equivalentes en todas sus condiciones operativas, pero muestran la enorme diferencia de experiencia acumulada entre ambos sistemas.
La regulación, otro desafío
La ausencia de volante y pedales convierte además al Cybercab en un vehículo especialmente relevante para los reguladores estadounidenses.
El precedente más reciente es el de Zoox, propiedad de Amazon, que consiguió en julio la primera autorización estadounidense para operar comercialmente un robotaxi diseñado sin controles humanos tradicionales. La NHTSA autorizó hasta 2.500 vehículos anuales durante dos años, acompañando la decisión de obligaciones específicas de información y seguridad.
Tesla sostiene que su estrategia regulatoria es diferente y ha incorporado ya el Cybercab a sus registros como fabricante de vehículos ante la NHTSA.
El estreno de Austin será, por tanto, algo más que la llegada de un nuevo modelo: será una prueba decisiva para comprobar si la apuesta de Tesla por sustituir al conductor por software puede pasar de una flota experimental a un servicio comercial de gran escala.