La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha reiterado que los profesionales por cuenta propia “también son trabajadores y tienen mil motivos para secundar” la huelga general convocada para el 11 de noviembre, aun cuando el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) ha encadenado en octubre un nuevo máximo histórico al rebasar por primera vez el umbral de los 3,5 millones de afiliados.
El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, ha recalcado que “superar los 3,5 millones de autónomos es una buena noticia, pero no podemos confundir el crecimiento de la afiliación con una mejora real de las condiciones del colectivo”.
En esta línea, ha recordado que “los autónomos también somos trabajadores, sufrimos los mismos problemas que el resto de la sociedad y tenemos mil motivos para ir a la huelga general. No podemos seguir soportando el encarecimiento de la vida, la falta de avances en protección social y los reiterados incumplimientos de las reformas comprometidas. Necesitamos que el crecimiento del trabajo autónomo vaya acompañado de derechos, estabilidad y unas condiciones de vida dignas”, ha subrayado Abad.
La organización detalla que factores como el aumento del coste de la vida, la merma del poder adquisitivo, las trabas para acceder a una vivienda, las insuficiencias en el sistema de protección social y los retrasos en las reformas comprometidas en materia de fiscalidad, cotizaciones y cese de actividad continúan generando inquietud entre los autónomos.
UPTA defiende, además, que es imprescindible poner en contexto las cifras de afiliación con los resultados de la última Encuesta de Población Activa (EPA), que recogía una disminución del número de trabajadores por cuenta propia.
Sin entrar a cuestionar la metodología empleada por la EPA, la organización remarca que los registros de afiliación a la Seguridad Social dibujan un escenario diferente, caracterizado por un récord histórico y un aumento cercano a los 92.000 ocupados en términos interanuales, aunque insiste en que estos buenos datos estadísticos no se traducen necesariamente en una mejora de la calidad de vida ni de las condiciones laborales del colectivo.