Más de 10.000 personas se congregaron el pasado mayo en el Palacio Vistalegre de Madrid para escuchar al predicador estadounidense Franklin Graham, vinculado a Donald Trump, que aprovechó su intervención para, entre otras cosas, condenar el aborto y las relaciones homosexuales. En marzo de 2024, el mismo recinto había reunido a otras 10.000 personas en un acto encabezado por el pastor brasileño Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
Ambos encuentros muestran la capacidad de convocatoria de estas iglesias en España, mientras algunas de las organizaciones y dirigentes que los promueven mantienen una estrecha relación con la política en sus países de origen, lo cual hace pensar, inevitablemente, en una posible incidencia en el voto de sus fieles en la cita con las urnas del 29N.
En varios países latinoamericanos, estas iglesias han adquirido una influencia electoral considerable, con movimientos evangélicos que han contribuido a movilizar el voto de la derecha, respaldado candidaturas conservadoras y conseguido representación institucional, como ocurrió con el apoyo a Jair Bolsonaro en Brasil o con la candidatura presidencial de Fabricio Alvarado en Costa Rica.
En España, la presencia de estas iglesias crece especialmente en los barrios obreros donde se concentra la inmigración latinoamericana, que ha contribuido a la implantación de congregaciones pentecostales vinculadas a iglesias de sus países de origen, aunque el evangelismo ya contaba con una implantación minoritaria en el país. El interés político reside en las relaciones que puedan mantener estas iglesias con los partidos españoles y en la influencia de sus dirigentes sobre el voto de sus seguidores.
Alguien me explica que tengamos que aguantar esto? Que uno ya no puede estar ni tranquilo en su casa un domingo por la tarde @PasaenOporto Carabanchel ya no es ni sombra de lo que fue pic.twitter.com/vCXLx2RyyE
— Elena Saavedra Olmos (@ElenaSaavedraOl) October 4, 2026
De América Latina a Carabanchel
El pasado 5 de octubre, la Iglesia Pentecostal Unida en Europa (IPUE), vinculada a la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, organizó una marcha evangelística por el madrileño barrio de Carabanchel para anunciar su convención nacional 'Y vimos su gloria', prevista del 16 al 18 de octubre en el Palacio Vistalegre de Madrid.
La organización comenzó su actividad en España en 2002, cuando el misionero Marcos Pabón llegó desde Colombia, y desde entonces ha ampliado su presencia mediante congregaciones locales, campamentos juveniles y convenciones nacionales. Aunque no se dispone de cifras independientes de asistencia a sus principales encuentros, la organización mantiene una actividad regular que incluye convocatorias nacionales dirigidas a fieles de distintas ciudades.
Según el Observatorio del Pluralismo Religioso en España, los lugares de culto evangélicos pasaron de 2.944 en 2011 a 4.763 en septiembre de 2025, con un incremento de 308 respecto al año anterior. Cataluña, con 1.010, Madrid, con 855, y Andalucía, con 744, figuran entre las comunidades con mayor implantación.
Sin embargo, el pentecostalismo ya tenía una presencia importante en España antes de la llegada de nuevas congregaciones latinoamericanas. La Iglesia Evangélica Filadelfia (que en enero de 2025 contaba con más de 100.000 fieles y más de 1.000 lugares de culto, según una estimación de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España) comenzó a extenderse entre la población durante los años sesenta y desarrolló una amplia red de templos, décadas antes de la expansión de las iglesias de origen latinoamericano.
Del protestantismo al neopentecostalismo
Las iglesias evangélicas forman parte del cristianismo protestante, aunque comprenden distintas denominaciones que comparten la importancia de la Biblia y la fe personal, pero tienen importantes diferencias doctrinales y organizativas. Entre ellas se encuentran las iglesias bautistas, metodistas y pentecostales, estas últimas caracterizadas por su énfasis en la acción del Espíritu Santo y en experiencias religiosas como la sanación o lo que llaman el "hablar en lenguas".
En las últimas décadas también se han extendido movimientos neopentecostales, algunos de ellos organizados alrededor de grandes congregaciones y pastores con una importante presencia mediática. Entre estas corrientes se encuentra la llamada teología de la prosperidad, que relaciona la fe con el bienestar material.
No todas las iglesias evangélicas comparten las mismas posiciones sociales ni mantienen una relación directa con la política. Mientras determinadas congregaciones defienden planteamientos conservadores sobre el aborto, el matrimonio igualitario o la educación, otras concentran su actividad en la asistencia social, la integración comunitaria y la libertad religiosa.
Cuando las iglesias influyen en las urnas
En Brasil, las iglesias evangélicas han ganado influencia política a medida que aumentaba su número de fieles y la presencia de dirigentes religiosos en las instituciones. Jair Bolsonaro encontró entre determinados sectores evangélicos uno de sus principales apoyos electorales, con un discurso conservador sobre la familia, el aborto y la educación.
La denominada bancada evangélica del Congreso brasileño reúne a parlamentarios relacionados con distintas denominaciones que colaboran en determinadas iniciativas legislativas, aunque mantienen diferencias entre sí. Un estudio publicado en la Revista Internacional de Sociología, del CSIC, encontró que los evangélicos brasileños con posiciones socioculturales más conservadoras mostraban una mayor propensión a votar a Bolsonaro.
En Costa Rica, el predicador Fabricio Alvarado consiguió acceder a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2018, en una campaña marcada por el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque perdió frente a Carlos Alvarado, su llegada a la segunda vuelta situó a un pastor evangélico a las puertas de la Presidencia costarricense.
En Colombia, varios dirigentes evangélicos participaron en la campaña del "no" al acuerdo de paz con las FARC en 2016, especialmente críticos con las cuestiones relacionadas con el enfoque de género. Sin embargo, el resultado de la consulta respondió a múltiples factores y no puede atribuirse exclusivamente a estas organizaciones.
La posible influencia política en España
A diferencia de Brasil o Costa Rica, en España no hay estudios que permitan identificar un voto evangélico organizado en torno a una candidatura, por lo que no existen datos suficientes para afirmar que estas comunidades estén impulsando un desplazamiento generalizado del voto hacia el PP o Vox.
La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) representa a buena parte de estas iglesias ante las administraciones en cuestiones relacionadas con la libertad religiosa, la enseñanza y la asistencia espiritual. Esta actividad institucional no implica un respaldo electoral a ningún partido.
El derecho a voto es otra diferencia importante respecto a América Latina, puesto que los residentes extranjeros que no han adquirido la nacionalidad española no pueden participar en las elecciones generales. Por ello, el crecimiento del número de templos y de asistentes a los cultos no supone necesariamente un incremento equivalente del electorado.
En Brasil, Costa Rica y Colombia, algunos dirigentes evangélicos han intervenido directamente en campañas electorales o han respaldado a determinados candidatos. En España todavía no se ha documentado una movilización política comparable, aunque conviene estar atentos a posibles movimientos en ese sentido.