Tras el pacto entre PSOE y Frente Amplio para coordinar candidaturas al Senado, muchas miradas se dirigen a las listas del Congreso. La premisa es simple: retirar candidaturas para presentar una sola opción en aquellas circunscripciones que repartan menos escaños y donde las posibilidades de conseguir representación sean mínimas.
¿Cuáles son esas provincias?
La gran mayoría. Madrid concentra 38 escaños y Barcelona 32. A partir de ahí, la ‘tarta’ de la representación desciende drásticamente: Valencia (16 escaños), Sevilla (12), Alicante (12), Málaga (11), Murcia (10), A Coruña (8), Baleares (8), Bizkaia (8) Las Palmas de Gran Canaria (8), Cádiz (8).
Las encuestas minimizan las posibilidades de obtener escaño a unas pocas circunscripciones y sólo entre las que reparten más escaños. La gran mayoría reparten menos de ocho, y muchas de ellas entre dos y cuatro diputados. Sólo un gran resultado, que no se prevé el 29N, permitiría llegar al Congreso desde ellas.
¿Por qué hacerlo?
Concentrar el voto podría favorecer las opciones de una lista única, la del PSOE, en la lista de los últimos escaños que estén en juego.
Aunque la opción fuera la del PSOE, el acuerdo, en principio, contemplaría la inclusión de candidatos de Frente Amplio, o relevos a mitad de mandato para ajustar la contraprestación de no presentarse en estas circunscripciones.
Sin embargo, para que la estrategia fuera efectiva, tendría que haber un trasvase relevante del voto esperado a Frente Amplio al PSOE. Algo que no está, ni mucho menos, garantizado.
¿Opción real o fantasía mediática?
La posibilidad de extender al Congreso el acuerdo para el Senado fue lanzado por Emilio Delgado, número uno en la lista por Madrid, que la verbalizó como una opción real y en torno a la cual había conversaciones con el PSOE.
En Frente Amplio desmintieron esa posibilidad y en Izquierda Unida atribuyeron las palabras de Delgado a una equivocación. Que Delgado se estaría refiriendo al acuerdo del Senado y no existía tal posibilidad.
Dentro de la coalición, sin embargo, otras fuentes sí reconocieron a DEMÓCRATA la existencia de un debate interno, al menos hasta principios de esta semana, para no presentar candidaturas. El debate, aseguran a DEMÓCRATA estas fuentes, se da ya por cerrado: esta opción ha sido ya descartada y no se llevará a cabo.
Una cuestión de principios
Aunque sacar representación se antoje muy improbable, una retirada supondría renunciar a dar la batalla y a presentar alternativa al PSOE. Una decisión difícil de aceptar para un partido como IU, de carácter estatal y con diferencias más que sustanciales con el PSOE pese a un largo historial de acuerdos de gobernabilidad.
Qué dice esta posibilidad del Frente Amplio
Bastantes cosas. La alianza es heredera de la construida por Yolanda Díaz para erigir su candidatura en 2023 (prácticamente la misma, pero ahora sin Podemos), conformada fundamentalmente por partidos territoriales. Los dos principales, Comuns en Cataluña y Más Madrid en la capital.
El único con implantación territorial es Izquierda Unida (IU). El otro de carácter estatal era Más País, impulsado por Íñigo Errejón para dar su salto al Congreso, y apenas tenía presencia fuera de Madrid. Acabó integrándose en Sumar y la película en este partido, también huérfano de su alma máter, es similar.
Esta configuración revela intereses, tradiciones y formas de entender la política diferentes. Y a veces contradictorias. El debate fue abierto por Emilio Delgado (Más Madrid) y horas después quien salió a desmentirlo fue Antonio Maíllo, coordinador federal de IU. Para una formación como Más Madrid retirar una candidatura en León, Jaén o Albacete no tiene la misma implicación que para Izquierda Unida.
También subyace un debate sobre la estrategia y el rol que jugar respecto al PSOE. En la coalición explican a DEMÓCRATA que la principal razón por la que esta opción no se llevará a cabo es por frenar el principal problema que tiene la recién renombrada coalición: la fuga de votos hacia el PSOE. El temido voto útil, que amenaza con barrer lo que hace apenas diez años estuvo a punto de ser la segunda fuerza en el Congreso.
Un tercer actor que también juega
¿Podría Podemos recoger frutos de una hipotética retirada? Teóricamente sí, aunque habría que ver la fuerza de los ‘morados’ en esas circunscripciones y los cabeza de lista que presentan. La implantación territorial no es precisamente su fuerte.
Pero, más allá de su efecto directo en esas provincias, la jugada convertiría a Podemos en la única opción a la izquierda y les daría munición para su estrategia de ser la alternativa ‘verdadera’, y no ‘muleta’ ni complementaria, del PSOE.
Si con Podemos no, ¿por qué sí con el PSOE?
El acuerdo alimentaría otra pregunta, reabriendo el desencuentro con los ‘morados’ para formar coalición. Podemos sí está integrado con el Frente Amplio en Canarias y Comunidad Valenciana.
Y en esta formación aseguran que había acuerdos en otros territorios que fueron bloqueados por su intención de concurrir, por separado, en Madrid y en Cataluña –donde tienen un acuerdo paralelo con Esquerra Republicana--. Y desde Podemos aseguran que esos acuerdos no se llevaron a cabo por resistencias en Frente Amplio.