La Confederación Nacional de Pymes (CONPYMES), impulsada en 2021 por José María Torres con el apoyo de la patronal catalana PIMEC, afronta una nueva etapa tras la salida de esta organización y otras 18 entidades empresariales.
La ruptura culmina tras meses de enfrentamiento entre Torres y Antoni Cañete, presidente de PIMEC, y abre una disputa por la representación de las pequeñas y medianas empresas en el diálogo social estatal.
Fuentes de CONPYMES aseguran a DEMÓCRATA que la entidad conserva más asociaciones que cuando nació y ve en la escisión una oportunidad para crecer, transparentar su implantación y reforzar su autonomía.
El divorcio
La salida de PIMEC y otras 18 organizaciones empresariales de CONPYMES culmina meses de enfrentamiento entre José María Torres, presidente de la confederación estatal, y Antoni Cañete, máximo responsable de la patronal catalana.
La ruptura va más allá de una disputa por el funcionamiento interno: afecta al proyecto con el que CONPYMES nació para reclamar una mayor presencia de las pequeñas y medianas empresas en el diálogo social y coincide con un nuevo reparto de puestos en el Consejo Económico y Social (CES), sentado a nuevos agentes sociales en su mesa.
La dirección de CONPYMES no interpreta necesariamente la escisión como una crisis irreversible. Fuentes de la confederación trasladan a DEMÓCRATA que, pese a las salidas, la organización cuenta con más asociaciones que cuando se constituyó en 2021. Su propósito es aprovechar esta nueva etapa para incorporar entidades, aumentar su representatividad y hacer más transparente su dimensión, de forma que pueda conocerse cuántas empresas agrupan las asociaciones integradas.
La organización se enfrenta, no obstante, a un reto inmediato: demostrar que puede sostener su proyecto nacional sin una de las patronales que contribuyeron a impulsarlo y acreditar su peso ante las administraciones y los agentes sociales.
Las entidades salientes sostienen que concentran el 80% de la representatividad de CONPYMES, mientras que Torres cuestiona ese cálculo y asegura que representan menos del 30% de los socios. Son versiones contrapuestas que requieren distinguir entre el número de asociaciones, las empresas que agrupan y la representatividad que les reconocen las instituciones.
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De PIMEC a CONPYMES: el origen de dos proyectos con distinto ámbito
La relación entre Torres y Cañete precede a la creación de CONPYMES. Torres formó parte de los órganos de PIMEC y fue vicepresidente de la Fundación PIMEC. En 2021, ambos participaron en el impulso de una confederación que pretendía ampliar al conjunto de España la voz de las pymes en el diálogo social.
La diferencia de ámbito es esencial para entender la evolución posterior. PIMEC representa a las pequeñas y medianas empresas de Cataluña; CONPYMES nació con vocación estatal, para agrupar organizaciones de distintos territorios y sectores y reclamar una presencia propia en los espacios de interlocución con el Gobierno y los sindicatos.
La patronal catalana fue una de las principales impulsoras de la confederación, que pretendía abrir una alternativa de representación para las pymes en un sistema en el que CEOE y CEPYME mantienen una posición consolidada. La colaboración inicial no impidió que surgieran diferencias sobre la gobernanza y, especialmente, sobre quién debía ocupar los puestos institucionales que pudiera obtener CONPYMES.
Fuentes conocedoras de la evolución de ambas organizaciones sitúan también sus discrepancias en sus respectivos marcos de actuación y en el contexto político en el que se desenvuelve PIMEC. La patronal catalana opera en un entorno empresarial en el que el debate soberanista ha tenido una presencia relevante.
El control de la representación, en el centro del enfrentamiento
El desacuerdo entre ambas direcciones se hizo especialmente visible en torno al reparto de los puestos que CONPYMES pudiera conseguir en los órganos estatales de diálogo social. Según la versión de Torres, PIMEC pretendía que sus representantes ocuparan los puestos correspondientes a la confederación si esta lograba acceder a esos espacios. El presidente de CONPYMES rechazó esa posibilidad con el argumento de que no podía permitir que la entidad se convirtiera en una "sucursal de PIMEC".
Las organizaciones que han abandonado la confederación sostienen una versión distinta. En su comunicado de salida -del que ya tuvo conocimiento DEMÓCRATA la semana pasada- denunciaron un proceso prolongado de gestión que consideran unilateral y alejado del proyecto colectivo con el que se incorporaron. También cuestionaron el cumplimiento de los estatutos y los derechos de participación de los asociados.
Torres, por su parte, ha rechazado esas acusaciones y ha situado el origen de la ruptura en las exigencias de PIMEC y en las discrepancias sobre el control de la representación institucional.
La disputa afecta a la identidad de CONPYMES. Si la confederación quiere consolidarse como interlocutor estatal, necesita demostrar que dispone de una base asociativa suficiente y que puede actuar con autonomía respecto de las organizaciones que la impulsaron. Al mismo tiempo, la salida de PIMEC obliga a revisar el alcance de esa base y el respaldo que puede acreditar.
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La batalla judicial precipitó la escisión
El enfrentamiento entre Cañete y Torres llegó a los tribunales tras la asamblea general del 26 de marzo de 2026, en la que Torres fue reelegido presidente para un segundo mandato de cuatro años. PIMEC y otras entidades impugnaron el proceso y solicitaron medidas cautelares para suspender al presidente y a la junta directiva y paralizar los acuerdos adoptados.
Pero el 15 de septiembre, el Tribunal de Instancia de Madrid rechazaba las medidas cautelares solicitadas por las organizaciones demandantes. La decisión permitió que Torres y su junta continuaran al frente de la confederación mientras sigue la tramitación del procedimiento principal.
Fuentes conocedoras del conflicto consideran que el enfrentamiento judicial y la decisión de no apartar provisionalmente a la dirección han contribuido a precipitar la crisis y la posterior escisión. La salida conjunta de PIMEC y otras 18 organizaciones, anunciada el 21 de octubre, culmina así un deterioro de las relaciones que se prolongaba desde hacía meses.
Otro de los episodios que alimentó las discrepancias fue el viaje empresarial a Israel encabezado por Torres en noviembre de 2025, en un momento de tensión diplomática. Algunas organizaciones cuestionaron que una iniciativa de ese alcance no se hubiera debatido previamente en los órganos de gobierno. Las diferencias continuaron durante los meses siguientes y alcanzaron la renovación de la dirección y la validez de la asamblea de marzo.
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Begoña Gómez y Yolanda Díaz, en el nacimiento de CONPYMES
La historia de la confederación también está vinculada a su presentación pública en mayo de 2021. El acto celebrado en Madrid contó con la asistencia de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, y de Yolanda Díaz, entonces vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo. Gómez fue presentada como madrina de la puesta de largo de CONPYMES, acto en el que también estuvo presente en la Casa Árabe, Antonio Cañete, presindente de PIMEC y vicepresidente de CONPYMES. La presencia de ambas mujeres, al mismo tiempo, dio visibilidad institucional al nacimiento de una organización que aspiraba a ampliar la representación de las pymes en el ámbito estatal.
La relación de Torres con Gómez tenía también una vertiente económica. Su empresa, Numintec, aportó 6.000 euros al patrocinio de la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva de la Universidad Complutense de Madrid, codirigida por Gómez. De hecho, en mayo de 2026, Torres reconoció ante el juez Juan Carlos Peinado esa contribución, así como reuniones profesionales con Gómez y con su asesora, Cristina Álvarez.
Torres participó además junto a Gómez en un informe publicado en 2022 sobre la contribución de las empresas medianas al desarrollo sostenible, con la colaboración de la Cámara de Comercio de España y KPMG.
Por otra parte, la relación entre Yolanda Díaz y Antoni Cañete añade contexto a la evolución de CONPYMES, impulsada en 2021 con el apoyo de PIMEC. Fuentes consultadas por DEMÓCRATA sitúan la creciente interlocución de Cañete, presidente de una patronal catalana próxima al independentismo, con el Ministerio de Trabajo en el contexto de la entrada en el diálogo social a nuevas organizaciones empresariales.
El Gobierno amplía la representación empresarial en el CES
El debate sobre la interlocución empresarial ha adquirido especial relevancia con la próxima entrada de PIMEC y PIMEB en el Consejo Económico y Social (CES), un órgano consultivo estatal en el que participan organizaciones empresariales, sindicatos y otros representantes de la sociedad civil.
La incorporación de patronales autonómicas responde a los cambios normativos introducidos en mayo de 2024, que abrieron la puerta a su presencia en el organismo. Tras reclamar durante años un puesto, PIMEC ha propuesto a Ferran Bel como representante, mientras que PIMEB, la patronal de las pymes de Baleares, contará con otro asiento.
La entrada de ambas organizaciones supondrá que CEOE ceda dos de los puestos que ocupaba en el pleno del CES. La decisión ha generado discrepancias con la patronal estatal, que cuestiona el procedimiento. Para PIMEC, en cambio, representa la culminación de una reivindicación que venía planteando desde hacía tiempo.
Fuentes consultadas por DEMÓCRATA interpretan este movimiento en el contexto de la estrategia del Ministerio de Trabajo para ampliar los interlocutores empresariales del diálogo social. Según esa lectura, la presencia de nuevos actores puede dar al Gobierno más margen de interlocución cuando CEOE y CEPYME se oponen a determinadas medidas del Ejecutivo. Se trata de una interpretación política de las fuentes, no de una motivación oficial acreditada para la incorporación de PIMEC y PIMEB.
La coincidencia entre la entrada de las patronales territoriales en el CES y la ruptura de PIMEC con CONPYMES pone de relieve una cuestión de fondo: quién consigue representar a las pymes en los órganos estatales y con qué respaldo asociativo. La salida de PIMEC deja a CONPYMES ante el reto de sostener su propia aspiración de interlocución, mientras la patronal catalana avanza por una vía institucional que llevaba años reclamando.
El antecedente de las ayudas a autónomos
En el historial de las controversias sobre representatividad empresarial figura también un procedimiento judicial relacionado con PIMEC y UATAE. En febrero de 2024, un juzgado de Madrid admitió a trámite una denuncia de la Fiscalía por presuntas irregularidades en una subvención pública destinada a asociaciones de trabajadores autónomos, después de las objeciones planteadas por ATA sobre el cálculo de la representatividad utilizado para acceder a las ayudas.
Entre los aspectos cuestionados figuraba la posible agregación de datos de PIMEC y UATAE para obtener una subvención superior a 130.000 euros. UATAE sostuvo que había devuelto la cantidad cuestionada junto con un 25% de intereses. PIMEC defendió que no había solicitado ni recibido directamente la ayuda y respaldó la legalidad de la documentación presentada.
CONPYMES ve una oportunidad para reforzar su proyecto nacional
Pasada esta crisis, la dirección de CONPYMES sostiene que la salida de PIMEC y las otras 18 organizaciones no supone necesariamente un retroceso. El objetivo -recalcan- es ganar peso estatal sin depender de la estructura de una sola patronal territorial.
Para ello, CONPYMES tendrá que incorporar nuevas organizaciones, publicar datos verificables sobre su implantación y demostrar que puede convertirse en un interlocutor reconocido por las administraciones y los agentes sociales.
La posibilidad de compartir espacio con CEPYME, una organización con una larga trayectoria y un papel consolidado en la representación empresarial, está por determinar.
*La nueva composición de la junta directiva de CONPYMES incluye a Pompili Roiger Juny, de ANCOPORC; Pedro Mulero Escobar, de FOESC; María Francisca Serón González, de PYMES Melilla; y Juan Ignacio Guerrero Ramírez, de UNIPROMEL como vicepresidentes. En julio de 2026 se incorporó Fernando Santiago como vicepresidente de Relaciones Institucionales.