La configuración del Senado se ha convertido en una de las negociaciones menos visibles pero potencialmente más relevantes de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El PSOE estudia concurrir a la Cámara Alta mediante candidaturas conjuntas con las fuerzas situadas a su izquierda y diferentes partidos territoriales, una fórmula con la que pretende evitar que el PP repita la mayoría absoluta que ha mantenido durante la legislatura recién terminada. La operación, adelantada por distintos medios y analizada este fin de semana por ElPlural, explota una característica muy concreta del sistema electoral: en buena parte de las provincias, quedar primero puede traducirse en tres senadores frente a uno de la segunda candidatura.
Según las simulaciones publicadas por ElPlural, una candidatura conjunta de PSOE y Frente Amplio podría conseguir en el escenario estudiado alrededor de 112 senadores de elección directa. Al sumar los cuatro que el cálculo atribuye a EH Bildu, tres a ERC y uno a Agrupación Socialista Gomera, el bloque progresista y sus aliados alcanzaría aproximadamente 120 de los 208 escaños que se deciden directamente en las urnas. Son cálculos electorales, no una proyección definitiva: dependen de encuestas, de cómo se concreten las alianzas provincia por provincia y de que los votantes de las diferentes formaciones trasladen efectivamente su apoyo a la candidatura común.
Por qué tres cruces pueden cambiar el Senado
La explicación está en que el Senado no se elige de la misma forma que el Congreso. En las provincias peninsulares corresponden cuatro senadores, pero cada elector puede votar como máximo a tres candidatos. Aunque las listas son abiertas, en la práctica buena parte de los ciudadanos marca a los tres aspirantes de la misma formación, lo que provoca con frecuencia un reparto de tres senadores para la candidatura más votada y uno para la segunda. No es una regla automática y existen sistemas distintos en las islas, Ceuta y Melilla, pero el mecanismo genera un fuerte premio para quien ocupa la primera posición provincial. El Real Decreto de convocatoria confirma que el 29-N se elegirán cuatro senadores por cada provincia peninsular, con las correspondientes excepciones insulares y de las ciudades autónomas.
Ese sistema explica parte de lo ocurrido en 2023. El PP logró entonces 120 de los 208 senadores de elección directa, mientras PSOE y Sumar concurrieron por separado. Una simulación retrospectiva recogida por ElPlural, elaborada sobre los resultados reales de aquellas elecciones, sostiene que una candidatura única de PSOE y Sumar habría podido conseguir 117 senadores frente a 75 del PP, al convertirse en primera fuerza en numerosas circunscripciones donde la división del voto progresista favoreció a los populares. El ejercicio sirve para mostrar el efecto potencial de la fórmula, pero no demuestra que el mismo comportamiento vaya a repetirse el 29 de noviembre.
De una propuesta del Ateneo a las negociaciones entre partidos
La idea fue impulsada públicamente el pasado 6 de octubre por la plataforma Senadoras y Senadores por la Democracia, presentada en el Ateneo de Madrid y respaldada, según ElPlural, por unas 6.500 adhesiones. Entre sus promotores y participantes figuran economistas, juristas, sindicalistas y personalidades de la cultura, y su planteamiento consiste en que las formaciones progresistas mantengan candidaturas diferentes al Congreso pero coordinen sus nombres para el Senado.
La propuesta ya ha pasado de los círculos de la sociedad civil a las conversaciones políticas. El PSOE reconoce que estudia candidaturas conjuntas para intentar evitar otra mayoría absoluta popular, mientras las negociaciones se cruzan con la reorganización del espacio situado a su izquierda en torno al Frente Amplio. ElPlural señala que socialistas y representantes de ese espacio tienen previsto abordar la cuestión en sus contactos de este domingo. Otros medios han confirmado que las conversaciones están más avanzadas en algunos territorios, entre ellos Comunidad Valenciana, Baleares o Aragón.
El PP parte con ventaja entre los senadores autonómicos
Hay además una segunda parte de la Cámara que no se decide el 29-N. De los 266 senadores que tenía la legislatura recién disuelta, 208 procedían de las elecciones generales y el resto habían sido nombrados por los parlamentos autonómicos. Europa Press calcula que, antes de las elecciones, el PP parte ya con 23 senadores autonómicos, frente a 19 del PSOE y cinco de Vox, además de representantes de Junts, ERC, BNG, PNV, EH Bildu, Compromís, Más Madrid, Geroa Bai y Coalición Canaria.
Si la nueva Cámara mantuviera un tamaño de 266 miembros, la mayoría absoluta estaría en 134 escaños. Por eso una cifra como los 120 senadores electos que plantea el escenario de ElPlural, sumada a los representantes designados por los parlamentos autonómicos, podría permitir a PSOE y sus aliados disputar o superar ese umbral. Pero no puede afirmarse de antemano que la candidatura unitaria "arrebatará" la mayoría al PP: el reparto final dependerá del resultado en cada circunscripción, de los acuerdos que realmente se cierren y de la composición autonómica de la Cámara.
El Tribunal Constitucional, uno de los grandes asuntos pendientes
La importancia de controlar el Senado no se limita a aprobar leyes o presidir la Cámara. Uno de los próximos grandes asuntos será la renovación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que corresponde proponer al Senado. La Constitución establece que esos cuatro miembros necesitan el apoyo de una mayoría de tres quintos de la Cámara.
Aquí aparece una precisión fundamental respecto al impacto de una posible candidatura conjunta. Tener mayoría absoluta no permitiría a la izquierda elegir por sí sola a los magistrados del Constitucional. Si el Senado volviera a contar con 266 miembros, los tres quintos serían aproximadamente 160 votos, muy por encima de los 134 necesarios para una mayoría absoluta. Por tanto, controlar políticamente la Cámara cambiaría la posición negociadora, pero seguirían siendo necesarios acuerdos con otras fuerzas para realizar los nombramientos. El propio análisis de ElPlural reconoce expresamente este límite.
Y el próximo CGPJ también pasará por el Senado
Una lógica parecida se aplica al Consejo General del Poder Judicial. La actual legislación establece que cada Cámara elige diez de los veinte vocales del órgano de gobierno de los jueces: seis del turno judicial y cuatro juristas de reconocida competencia. Todos necesitan igualmente una mayoría de tres quintos.
El actual CGPJ comenzó su mandato en 2024 y su renovación ordinaria corresponde en 2029, por lo que, salvo un nuevo adelanto electoral, el Senado que salga de las urnas el próximo noviembre podría tener un papel decisivo en la elección de diez vocales. De nuevo, una mayoría absoluta de PSOE y sus socios no bastaría para efectuar esos nombramientos en solitario, aunque sí modificaría radicalmente la correlación de fuerzas de la negociación parlamentaria.
Las Cortes ya están disueltas y el calendario aprieta
El Congreso y el Senado quedaron oficialmente disueltos el 6 de octubre, después de que Pedro Sánchez convocara elecciones anticipadas para el domingo 29 de noviembre de 2026. Las nuevas Cámaras se constituirán el 23 de diciembre.
La cuestión es ahora si la estrategia llega a materializarse. La fórmula propuesta permitiría que PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas mantuvieran su autonomía en las elecciones al Congreso mientras concentran parte de su voto al Senado. Según la simulación de ElPlural, esa coordinación podría transformar completamente el reparto de la Cámara Alta e incluso acabar con la mayoría absoluta del PP. Pero la diferencia entre una simulación y el resultado real será considerable: quedan por cerrar las alianzas, las candidaturas y, sobre todo, por conocer cómo votarán los electores provincia por provincia el próximo 29-N.