El INE entra en campaña. El Instituto de Estadística dará a conocer el 27 de noviembre el dato de IPC con el que se revalorizarán las pensiones de 2027. Justo dos días antes de a la celebraación de las elecciones del 29N.
La revalorización de las pensiones vuelve a situarse en el calendario político a pocas semanas de las elecciones generales. El Gobierno de Pedro Sánchez puede aprovechar la recta final de la campaña para anunciar cuánto subirán las prestaciones en 2027 y presentar la actualización como uno de los compromisos sociales de su gestión.
Sin embargo, la subida ordinaria no es una concesión que el presidente pueda decidir libremente: el sistema establece por ley la actualización anual de las pensiones contributivas conforme a la inflación.
La diferencia entre cumplir esa obligación y convertirla en un argumento electoral está en el momento y la forma de comunicarla. El Ejecutivo puede destacar el incremento ante los pensionistas, pero la revalorización debe aplicarse con independencia de quién gobierne o del calendario electoral.
El contexto ofrece una oportunidad política para Sánchez. Según publicó El País el 8 de octubre, el Gobierno estudia aprovechar al máximo los consejos de ministros previos a las elecciones para impulsar medidas sociales, entre ellas la actualización de las pensiones. La estrategia permitiría al PSOE situar la protección social en el centro de la campaña y obligar a la oposición a pronunciarse sobre decisiones que afectan directamente a millones de votantes.
Noticia destacada
Feijóo se compromete a actualizar las pensiones con el IPC y defiende el sistema público
2 minutos
La subida está reconocida por ley
La Ley 21/2021, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones, estableció un mecanismo de revalorización vinculado al IPC. Con carácter general, las pensiones contributivas se actualizan al comienzo de cada año de acuerdo con la media de las tasas interanuales de inflación de los doce meses previos a diciembre del ejercicio anterior.
El objetivo es preservar el poder adquisitivo de los pensionistas frente al encarecimiento de los precios. Por tanto, la actualización ordinaria no depende de que el Gobierno quiera concederla como medida electoral, sino de la aplicación del mecanismo legal vigente.
Para 2027, el cálculo tendrá en cuenta la evolución media del IPC entre diciembre de 2025 y noviembre de 2026. El dato definitivo de noviembre se conocerá en diciembre, después de las elecciones. El Gobierno puede comunicar antes una estimación de la subida, pero el porcentaje definitivo dependerá de los datos que completen el periodo de referencia.
Esta circunstancia introduce un elemento relevante en la campaña: el Ejecutivo puede anticipar el incremento previsto y presentarlo como una garantía para los pensionistas, aunque la cifra final todavía no se haya confirmado cuando se celebren los comicios.
el calendario de la revalorización
Noviembre
Se cierra el periodo de referencia del IPC
Noviembre es el último mes que se utiliza para calcular la inflación media que determina la subida del año siguiente. El INE publica el dato adelantado a finales de noviembre y el definitivo en diciembre.
Diciembre
El Gobierno puede aprobar la revalorización
Una vez conocido el dato definitivo, el Ejecutivo puede aprobar la norma correspondiente. Si recurre a un real decreto-ley, necesita su convalidación por el Congreso o, si procede, por la Diputación Permanente.
Enero
Entra en vigor la subida
La revalorización corresponde al comienzo del año. Si la norma se aprueba más tarde, puede tener efectos retroactivos desde el 1 de enero y abonarse los atrasos correspondientes.
*La regla está recogida en el artículo 58 de la Ley General de la Seguridad Social, modificado por la Ley 21/2021.
Sin Presupuestos, el Gobierno recurre al decreto-ley
La falta de nuevos Presupuestos Generales del Estado añade una particularidad al procedimiento. La revalorización de las pensiones no queda incorporada automáticamente a una prórroga presupuestaria. El Gobierno debe aprobar una norma que establezca la actualización y, cuando recurre a un real decreto-ley, necesita que el Congreso lo convalide.
El precedente más reciente ilustra las dificultades que puede encontrar ese trámite. El 23 de diciembre de 2025, el Ejecutivo aprobó el Real Decreto-ley 16/2025, que incluía medidas en materia tributaria y de Seguridad Social, entre ellas la actualización de las pensiones. La norma no logró la convalidación parlamentaria y quedó derogada el 28 de enero de 2026.
El Gobierno tuvo que aprobar una nueva disposición el 3 de febrero para fijar la revalorización de las pensiones de ese año. El Real Decreto-ley 3/2026 estableció un incremento general del 2,7%, con efectos desde el 1 de enero.
El episodio muestra que la aprobación formal puede retrasarse por las dificultades parlamentarias, pero que la actualización puede reconocerse con efectos desde el comienzo del ejercicio. Los pensionistas no tienen por qué perder la subida correspondiente a enero por el hecho de que la norma se apruebe más tarde: el decreto puede fijar expresamente su aplicación desde el 1 de enero y regularizar las cantidades pendientes.
El propio preámbulo del Real Decreto-ley 3/2026 justifica la aprobación de la norma sin esperar a unos nuevos Presupuestos y recuerda que la revalorización no se incluye, como regla general, en la prórroga presupuestaria. El caso demuestra que el Ejecutivo dispone de una vía normativa para actualizar las prestaciones, aunque su continuidad dependa de la convalidación parlamentaria.
Noticia destacada
Abascal promete pagar pensiones y garantizar vivienda “como sea” y refuerza su llamamiento al voto presencial
4 minutos
Los precedentes de 2018 y 2020
La utilización de reales decretos-ley para actualizar las pensiones tampoco es exclusiva de la actual legislatura. En diciembre de 2018, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 28/2018, que incluyó medidas para la revalorización de las pensiones en 2019.
En enero de 2020, el Ejecutivo recurrió de nuevo a esta fórmula. El Real Decreto-ley 1/2020, aprobado el 14 de enero y publicado al día siguiente, estableció una subida general del 0,9% para ese año, con efectos desde el 1 de enero. La norma contemplaba también la regularización posterior si la inflación registrada superaba el incremento inicialmente aplicado.
Ambos precedentes reflejan una dinámica habitual: el Gobierno concreta la actualización mediante una norma y puede reconocer efectos retroactivos al inicio del ejercicio. La obligación de revalorizar las prestaciones y el procedimiento empleado para hacerlo son cuestiones distintas.
En consecuencia, no es correcto presentar la subida anual como una medida extraordinaria que el Ejecutivo concede a los pensionistas. Lo que puede variar es el instrumento normativo, el momento de su aprobación y la comunicación política que acompaña a la decisión.
El margen político está en el anuncio
La coincidencia entre el calendario electoral y la actualización de las pensiones ofrece a Sánchez la posibilidad de dar protagonismo a una medida de gran alcance social en la recta final de la campaña. El Gobierno puede anticipar la subida prevista, destacar su compromiso con el mantenimiento del poder adquisitivo y contraponer su política a las propuestas de la oposición.
La diferencia está en que el anuncio no crea la obligación de revalorizar las prestaciones: esa obligación ya existe. La actualización ordinaria debe aplicarse conforme a la ley, con independencia de que el Gobierno decida comunicarla antes o después de las elecciones.
El margen político del Ejecutivo reside en el momento elegido para anunciar la estimación, en la tramitación de la norma que fijará el porcentaje definitivo y en las posibles mejoras adicionales que plantee para determinadas prestaciones. Estas últimas deben distinguirse de la subida general vinculada al IPC, porque pueden responder a decisiones específicas y tener una regulación diferente.
La cuestión, por tanto, no es si habrá una revalorización ordinaria de las pensiones en 2027, sino cuándo anunciará el Gobierno la estimación, cómo tramitará la actualización definitiva y qué protagonismo le dará en la campaña.