La aerotermia está llamada a desempeñar un papel central en la transformación energética de los hogares, pero su implantación todavía tropieza con obstáculos económicos, administrativos y técnicos. El desembolso inicial, la incertidumbre sobre las ayudas, las licencias, las dificultades en los edificios plurifamiliares o el desconocimiento ciudadano condicionan el crecimiento de una tecnología capaz de proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria utilizando mayoritariamente energía procedente del aire exterior.
Para abordar estos retos, DEMÓCRATA y Octopus Energy han celebrado en Madrid un encuentro sobre aerotermia y electrificación de la climatización residencial. La sesión reunió a representantes institucionales y profesionales de los sectores energético, inmobiliario, inversor, tecnológico y de la construcción.
El debate, celebrado bajo la regla de Chatham House, estuvo orientado a identificar propuestas para acelerar la implantación de estas soluciones.
Una tecnología clave para descarbonizar los hogares
La aerotermia utiliza una bomba de calor para extraer energía del aire exterior y trasladarla al interior de un edificio. Dependiendo del sistema instalado, puede proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria mediante un único equipo.
Su importancia reside principalmente en su elevada eficiencia. La Comisión Europea calcula que las bombas de calor pueden ser entre tres y cinco veces más eficientes que las calderas de gas. Bruselas las considera una tecnología esencial para avanzar hacia la neutralidad climática en 2050 y reducir el consumo de combustibles fósiles en los edificios. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) reconoce también como renovable la energía ambiental captada por estos sistemas cuando cumplen los requisitos mínimos de rendimiento.
El reto es especialmente relevante porque la calefacción y el agua caliente representan el 77,1% del consumo final de energía de los hogares europeos. Además, el 85% de los edificios de la Unión Europea fue construido antes del año 2000 y alrededor del 75% presenta un rendimiento energético deficiente, según datos de la Comisión Europea.
La sustitución de calderas convencionales por bombas de calor puede contribuir, por tanto, a reducir las emisiones y la dependencia del gas. El resultado económico para cada hogar, sin embargo, depende de factores como el aislamiento de la vivienda, el clima, el tipo de emisores, el precio de la electricidad y el dimensionamiento correcto de la instalación.

El coste inicial y la incertidumbre sobre las ayudas
Uno de los grandes asuntos planteados durante el encuentro ha sido el desembolso que debe afrontar el consumidor. Aunque la eficiencia de la aerotermia puede generar ahorro durante la vida útil del sistema, la inversión inicial continúa siendo una barrera para muchos hogares.
La mesa ha analizado qué instrumentos podrían facilitar su adopción: deducciones fiscales, bonificaciones en tributos municipales, ayudas directas, financiación vinculada al ahorro energético o fórmulas de colaboración público-privada.
También se ha planteado la necesidad de ofrecer mayor certidumbre sobre las subvenciones. Los retrasos en la tramitación y el cobro pueden desincentivar al ciudadano y generar dificultades para las empresas instaladoras cuando anticipan parte del coste.
Junto a las ayudas públicas, el debate ha incorporado el potencial de las tarifas eléctricas dinámicas. Una gestión inteligente del consumo permitiría concentrar el funcionamiento de los equipos en las horas con electricidad más barata y reducir el plazo necesario para recuperar la inversión.
La eficiencia empieza a influir en el valor de las viviendas
La aerotermia no solo puede reducir el consumo energético: también puede mejorar la calificación del inmueble y aumentar su atractivo en el mercado. El encuentro ha analizado si España empieza a reconocer un mayor valor a los edificios eficientes, tanto en las operaciones de compraventa y alquiler como en las decisiones de promotoras, fondos y gestores de grandes carteras inmobiliarias.
La incorporación de estos sistemas desde el diseño de una promoción resulta más sencilla que su instalación posterior. Una promotora que equipa un edificio completo puede acelerar en una sola decisión la electrificación de decenas o cientos de viviendas, además de integrar desde el inicio el autoconsumo, la gestión de la demanda y las tarifas inteligentes.

Licencias, potencia y comunidades de propietarios
La rehabilitación del parque residencial existente concentra buena parte de las dificultades. En los edificios plurifamiliares entran en juego el espacio disponible, el emplazamiento de las unidades exteriores, el ruido, la potencia eléctrica, las canalizaciones y las decisiones de las comunidades de propietarios.
A esos condicionantes se suman los diferentes criterios administrativos y los tiempos necesarios para tramitar licencias, autorizaciones o ampliaciones de potencia. La mesa ha debatido la conveniencia de armonizar la normativa municipal, autonómica y estatal y simplificar los procedimientos.
La necesidad de formar a más instaladores
La capacidad del sector para ejecutar las instalaciones también condicionará el crecimiento de la aerotermia. La expansión de la demanda requiere profesionales formados para dimensionar correctamente los equipos, adaptar los sistemas de distribución y garantizar su mantenimiento.
Una instalación mal calculada puede elevar el consumo eléctrico, reducir el confort o impedir que se alcance el ahorro previsto. La tecnología ofrece mejores resultados cuando el equipo se diseña de acuerdo con la zona climática, el aislamiento del edificio, la superficie de la vivienda y el sistema de emisión utilizado.
Por ello, el encuentro puso sobre la mesa la necesidad de reforzar la formación técnica y mejorar la coordinación entre fabricantes, ingenierías, promotores, comercializadoras e instaladores.
Más información y acompañamiento al consumidor
La falta de conocimiento ciudadano continúa actuando como freno. Para muchos consumidores sigue sin estar claro cuánto cuesta una instalación, qué ahorro puede ofrecer, si su vivienda reúne las condiciones adecuadas o qué trámites deben realizarse.
Por ello, el encuentro ha abordado la necesidad de reforzar la pedagogía y ofrecer un acompañamiento integral.
Una mesa con representación institucional, inmobiliaria y energética
En el encuentro participaron Antonio Giraldo, concejal del Ayuntamiento de Madrid; Judith Masip, responsable de Sostenibilidad en Georg Fischer + Uponor; Jaime Fernández, gerente de ASPRIMA; Carlos Álvarez, managing partner de CMAtech.AI; Alejandro Pérez, responsable del Área de Instalaciones de Culmia; Miguel Fernández, director del área de Energía del departamento de Sostenibilidad de CBRE España; y Gontzal Escabel, ingeniero de instalaciones de Altuna y Uría.
Por parte de Octopus Energy asistieron Carlos Costa, director comercial, y Dolores González Pastor, directora de RRII y Asuntos Públicos. También intervino Cristina Pérez Liz, Co-Head of Real Estate Investments y responsable de Octopus Capital en España.
La mesa estuvo moderada por Adrián Lardiez, director de Información Parlamentaria de DEMÓCRATA. El objetivo compartido fue situar la aerotermia no solo como una cuestión tecnológica, sino como un desafío económico, regulatorio, urbanístico y social.
La tecnología ya está disponible. El siguiente paso consiste en alinear financiación, fiscalidad, normativa, capacidad instaladora y pedagogía ciudadana para que la electrificación de la climatización pueda extenderse tanto en la obra nueva como en los millones de viviendas que deberán rehabilitarse durante los próximos años.