David García Núñez (MWCC): "Madrid se ha convertido en el gran laboratorio mundial de la regeneración urbana"

Entrevista DEMÓCRATA con David García Núñez, presidente de MWCC, sobre las claves de la transformación urbana de la capital: vivienda, tecnología y sostenibilidad

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David García Núñez | Cedida

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Madrid se mira en el espejo de sus grandes obras. El cubrimiento de la M-30 en Ventas, Madrid Nuevo Norte, los desarrollos del sureste y las infraestructuras invisibles que sostienen la ciudad forman, entre otros, parte de la transformación urbana que está viviendo, la mayor en la capital en las últimas décadas.

En este contexto, y en una entrevista con DEMÓCRATA, David García Núñez, presidente de Madrid Capital Mundial de la Ingeniería, Construcción y Arquitectura (MWCC) y presidente del Club Español de Directores de Relaciones Institucionales y Comunicación, analiza el alcance real de ese cambio, los retos técnicos y administrativos que lo condicionan y la urbe que puede emerger en la próxima década.

PREGUNTA: Si le parece, comencemos hablando de una de las grandes actuaciones urbanas que se está llevando a cabo en Madrid, antes de repasar otras obras estratégicas que están transformando la capital. ¿Qué va a cambiar realmente en la zona de Ventas cuando termine el cubrimiento de la M-30?

RESPUESTA: Lo que va a cambiar radicalmente es la calidad de vida y la cohesión social de Madrid. Históricamente, la M-30 ha actuado como una brecha o cicatriz urbana que separaba físicamente el distrito de Salamanca del de Ciudad Lineal. Cuando finalice esta actuación, el ciudadano verá la unión peatonal y verde de dos distritos históricamente divididos.

Cambiaremos el ruido del tráfico y la contaminación por más de 20.000 metros cuadrados de nuevos espacios públicos, zonas verdes, áreas estanciales y carriles bici. Para el tejido económico local, esto supone revalorizar el entorno urbano y dinamizar el comercio de proximidad en ambos márgenes. En definitiva, pasamos de una infraestructura puramente segregadora a un espacio de convivencia urbana de primer orden.

P: Muchos madrileños creen que simplemente se va a "poner una losa". ¿Qué supone técnicamente esta obra?

R: Decir que es solo "poner una losa" es simplificar lo que en realidad es una auténtica obra de orfebrería de la ingeniería civil. Desde el punto de vista técnico, estamos hablando de un desafío estructural mayúsculo. No es colocar una tapa a la Calle 30; es construir una plataforma inteligente sobre una de las autopistas urbanas más transitadas de Europa, garantizando una estabilidad absoluta ante cargas dinámicas.

Técnicamente, el proyecto exige la cimentación profunda mediante pantallas y pilotes en los márgenes de la vía actual, la colocación de vigas prefabricadas de enormes luces (longitudes) sin alterar los gálibos técnicos, y el diseño de un falso túnel que requiere sistemas complejísimos y estancos de ventilación forzada, protección contra incendios, sensorización estructural y canalización de aguas pluviales. Detrás de ese nuevo parque que disfrutarán los vecinos, hay miles de horas de cálculo estructural de una de las mejores constructoras del mundo (FCC)

P: ¿Es el modelo que veremos repetido en otros puntos de Madrid?

R: Sin duda. Madrid se ha convertido en el gran laboratorio mundial de la regeneración urbana y las operaciones de sutura. Ya fuimos pioneros a nivel global con Madrid Río, un caso de éxito estudiado en todas las universidades de urbanismo del mundo. El modelo de Ventas, sumado a las actuaciones históricas que ya vemos en el entorno de la cubrición de la A-5 o el norte de la ciudad, marcan el camino a seguir.

El futuro de las grandes metrópolis ya no pasa por expandirse indefinidamente de forma horizontal, sino por optimizar y humanizar el espacio que ya tenemos. Las autopistas urbanas subterráneas o cubiertas, liberando la superficie para el peatón y la naturaleza, son el estándar de la ciudad resiliente del siglo XXI. Desde MWCC defendemos que este modelo madrileño es perfectamente exportable a otras capitales globales que sufren problemas de dispersión y brechas de infraestructuras.

P: ¿Cómo se compatibiliza una obra de esta magnitud con mantener abierta la M-30?

R: Esta es la verdadera magia y el mayor reto de la ingeniería civil del proyecto: operar 'a corazón abierto'. La M-30 es la arteria vital de la movilidad madrileña y cerrarla no es una opción viable económicamente ni logísticamente para la ciudad.

La compatibilidad se logra mediante una planificación quirúrgica de las fases de obra y un uso intensivo de la prefabricación. La inmensa mayoría de los trabajos pesados y estructurales, como la colocación de las grandes vigas, se planifican en ventanas horarias nocturnas para minimizar el impacto en el tráfico diario. Además, se aplican tecnologías de simulación digital de desvíos de tráfico en tiempo real y sistemas de monitorización continua para garantizar la seguridad milimétrica tanto de los operarios como de los miles de conductores que siguen pasando por debajo cada día. Es un encaje de bolillos logístico que demuestra la capacidad técnica y de gestión de FCC.

P: ¿Qué innovación incorpora este proyecto?

R: El proyecto de Ventas es pura innovación tecnológica aplicada a la sostenibilidad. Incorpora pavimentos y cubiertas con materiales fotocatalíticos capaces de absorber los óxidos de nitrógeno del entorno, ayudando activamente a la mejora de la calidad del aire. Los sistemas de riego de las nuevas zonas verdes están diseñados bajo criterios de máxima eficiencia hidrológica, integrando sistemas de drenaje urbano sostenible (SUDs) que filtran y reaprovechan el agua de lluvia. Todo el comportamiento estructural del túnel y las condiciones ambientales interiores estarán monitorizados mediante sensores IoT conectados en tiempo real. Esto nos permite aplicar el mantenimiento predictivo, adelantándonos a cualquier incidencia técnica antes de que ocurra.

Una innovación que hace que la infraestructura sea inteligente, segura y descarbonizada.

David García Núñez | Cedida
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Transformación

P: ¿Está Madrid viviendo su mayor transformación urbana desde el soterramiento del Manzanares?

R: Rotundamente, sí. Pero con una diferencia cualitativa fundamental: la transformación actual es mucho más compleja, poliédrica y ambiciosa que la de Madrid Río. Aquella fue una intervención de sutura masiva y magistral, concentrada en un eje geográfico muy concreto. Lo que estamos viviendo ahora en Madrid es una reconfiguración sistémica y descentralizada de toda la región metropolitana.

Estamos ante una constelación de macroproyectos simultáneos que están redefiniendo el norte, el sur, el este y el centro de la ciudad de manera coordinada. Desde el punto de vista económico y sectorial nunca antes habíamos visto tal volumen de inversión en infraestructuras sostenibles, digitalización urbana y regeneración de espacios públicos de manera simultánea. Madrid está cambiando su estructura para las próximas décadas.

P: ¿Qué proyectos van a cambiar más la ciudad en los próximos diez años?

R: En la próxima década la fisonomía y el dinamismo de Madrid van a dar un salto de gigante a través de varios proyectos vertebradores que seguimos muy de cerca desde MWCC. 

Madrid Nuevo Norte es la joya de la corona del urbanismo europeo. No es solo un desarrollo de oficinas y viviendas; es el rediseño del norte de la capital bajo un modelo hiperconectado, sostenible y con la mayor concentración de talento técnico y financiero de Europa.

Los desarrollos del Sureste (El Cañaveral, Los Berrocales, Los Ahijones, Valdecarros y Los Cerros) son esenciales desde el plano social y corporativo. Estos desarrollos van a aportar el mayor pulmón de vivienda asequible e industrializada del país, respondiendo al desequilibrio estructural de oferta que tanto nos preocupa.

La modernización de los nodos de movilidad. Las ampliaciones clave de las líneas de Metro (como la Diagonal Este-Oeste de la Línea 11) y la transformación digital de la EMT, que convertirán el transporte público madrileño en un estándar global de eficiencia.

P: Háblenos más de Madrid Nuevo Norte, ¿qué supone para el sector?

R: Para el sector de la ingeniería, la construcción y la arquitectura, Madrid Nuevo Norte es el proyecto de una generación; un antes y un después. Supone validar, en nuestra propia ciudad, que somos capaces de ejecutar el urbanismo más avanzado y sostenible del planeta. Tras años de compleja planificación, este año 2026 ha marcado un hito decisivo: el arranque formal de las obras de urbanización en el ámbito de Las Tablas Oeste. Hemos pasado de lo intangible a lo tangible.

Para el sector, esto se traduce en un efecto tractor económico sin precedentes. Funciona como un gigantesco dinamizador de empleo cualificado, atracción de inversión extranjera directa y un escaparate comercial único. Además, obliga al sector a elevar sus propios estándares, ya que todo el proyecto se edifica bajo criterios de descarbonización total, certificaciones internacionales como LEED y BREEAM, y el uso intensivo de tecnologías de vanguardia. Es el motor que va a acelerar la modernización de toda nuestra cadena de valor.

P: ¿Puede convertirse en uno de los mayores desarrollos urbanos de Europa?

R: No es que pueda, es que ya es la mayor operación de regeneración urbana de todo el continente europeo. No existe ningún proyecto de esta escala y ambición en ninguna otra capital europea. Estamos hablando de intervenir sobre más de 3,3 millones de metros cuadrados de superficie.

Lo verdaderamente diferencial de Madrid Nuevo Norte no es solo su tamaño cuantitativo, sino su concepción cualitativa. Está diseñado bajo el modelo de la 'ciudad de usos mixtos' y distritos de 15 minutos, rompiendo con los viejos esquemas de barrios dormitorio o zonas financieras desiertas por la noche. Va a albergar un Centro de Negocios de última generación con un skyline icónico, la profunda remodelación de la estación de Chamartín —que será el gran nodo de alta velocidad del país—, y más de 10.500 viviendas, de las cuales el 20% global y hasta el 25% en ámbitos como Las Tablas Oeste contarán con protección pública para combatir el desequilibrio habitacional de la ciudad. Es un gigante urbanístico que sitúa a Madrid en la vanguardia mundial.

P: ¿Qué oportunidades genera para empresas españolas?

R: Las oportunidades son enormes y abarcan a todo el tejido empresarial, desde las grandes cotizadas hasta las PYMEs y las startups tecnológicas. España cuenta con las mejores constructoras, ingenierías y estudios de arquitectura del mundo; multinacionales que están levantando los metros de Riad, los canales de Panamá o los aeropuertos de Nueva York. Madrid Nuevo Norte les permite profetizar en su propia tierra y desplegar todo ese conocimiento acumulado a nivel global.

Para nuestras empresas de ingeniería y arquitectura, es la oportunidad de diseñar infraestructuras singulares, como el gran cubrimiento de las vías del tren que dará origen al Parque Central. Para las promotoras y constructoras, abre un mercado de suelo finalista de primer orden a finales de este mismo año para levantar edificación residencial y de oficinas con los mayores estándares de eficiencia energética e industrialización. Y para el sector tecnológico, es un inmenso banco de pruebas para soluciones de Smart City, redes de agua inteligentes del Canal de Isabel II, movilidad autónoma y materiales disruptivos.

Es, en definitiva, la gran marca España del urbanismo del siglo XXI.

P: ¿Cómo imagina el Madrid de 2036?

R: Imagino, y trabajamos cada día en MWCC para que así sea, un Madrid que sea el espejo donde se miren las grandes capitales del mundo. Un Madrid en 2036 que habrá logrado el equilibrio perfecto entre competitividad económica e impacto humano. Visualizo una ciudad climáticamente neutra, donde las barreras físicas que antes segregaban los barrios habrán sido definitivamente absorbidas y transformadas en corredores verdes y peatonales, replicando con éxito los modelos de Ventas o de la A-5.

Será una metrópoli con un parque de vivienda rejuvenecido y energéticamente eficiente, totalmente sensorizada a través de gemelos digitales y sistemas de Inteligencia Artificial que gestionarán los servicios públicos en tiempo real con un residuo mínimo. Y, sobre todo, un Madrid que liderará la atracción de inversión global no por ser una ciudad barata, sino por ser el ecosistema urbano más innovador, seguro, sostenible y acogedor del planeta.

El Madrid de 2035 será la capital mundial de las soluciones urbanas.

Vivienda

P: Más allá de las grandes obras, ha mencionado un punto crucial como es el de la vivienda. ¿Puede la construcción industrializada ayudar a reducir el precio de la vivienda?

R: Sí, es una de las palancas más potentes que tenemos para equilibrar el mercado. Cuando hablamos de construcción industrializada, el ciudadano debe entender que estamos pasando de "construir" edificios a "fabricarlos" en un entorno controlado. Los baños, fachadas o estructuras completas llegan a la obra listos para ser ensamblados. Esto impacta directamente en el coste y el precio por tres vías económicas claras:

· Reducción de plazos: Conseguimos acortar los tiempos de ejecución de las obras entre un 30% y un 50%. Menos tiempo de obra significa menores costes financieros para el promotor y la posibilidad de poner vivienda en el mercado mucho antes.

· Cero sobrecostes: Al ser un proceso automatizado, las desviaciones presupuestarias, que tanto encarecen la obra tradicional, desaparecen.

· Sostenibilidad y residuos: Se reduce el desperdicio de materiales en un 60% y las emisiones de carbono, algo vital para los fondos que financian estos proyectos.

No solo abarata el proceso, sino que además dignifica el empleo del sector, haciéndolo atractivo para los jóvenes y las mujeres al ofrecer horarios fijos, mayor seguridad laboral, aliviando la acuciante falta de mano de obra.

R: ¿Qué está frenando hoy la construcción de vivienda?

P: El sector tiene el músculo financiero, la tecnología y las ganas de construir, pero se topa con un muro que frena la actividad. Los tres grandes cuellos de botella son:

· La asfixia burocrática y legislativa: Los plazos de tramitación urbanística en España siguen siendo anacrónicos. Desde que se adquiere un suelo rústico hasta que se convierte en finalista y se obtiene la licencia de primera ocupación, pueden pasar entre 10 y 15 años. Ningún sector económico puede ser ágil con esos plazos de gestión administrativa.

· La falta de suelo finalista: Existe una escasez artificial de suelo listo para construir en las zonas de alta demanda (Madrid, Barcelona, costa mediterránea). Si no hay suelo donde edificar, el precio del suelo disponible se dispara, encareciendo el producto final.

· La escasez y coste de la mano de obra: Vivimos una paradoja; el sector necesita incorporar urgentemente más de 500.000 trabajadores en el país, pero nos cuesta atraer talento joven. Esto encarece los costes de producción en la edificación tradicional.

P: ¿Se construye demasiado lento en España?

R: En la fase constructiva, las constructoras españolas son de las más rápidas, eficientes y premiadas del mundo. El problema de la lentitud en España no está en la construcción sino en los tramites y autorizaciones administrativas.

Es inaceptable que una licencia de obras tarde de media entre 9 y 14 meses en concederse en los grandes municipios. Durante todo ese año de espera burocrática, el suelo está parado, generando intereses financieros que, inevitablemente, acaban repercutiendo en el precio que paga el ciudadano por su casa o su alquiler.

Desde MWCC insistimos en que España necesita una declaración de emergencia administrativa para la vivienda. Debemos apostar de forma decidida por la digitalización de los ayuntamientos, implantar de manera generalizada las licencias mediante declaración responsable para fases iniciales y unificar las normativas urbanísticas autonómicas que hoy fragmentan el mercado. El sector privado tiene la velocidad óptima, necesitamos que la administración pública nos acompañe al mismo ritmo.

Infraestructuras invisibles

P: Cambiando de tercio, ¿por qué "las grandes infraestructuras" casi nunca se ven?

R: Porque la ingeniería civil más exitosa es aquella que es capaz de volverse invisible para no alterar la superficie donde los ciudadanos hacen su vida. Existe una máxima en nuestro sector: cuanto mejor funciona una infraestructura, menos consciente es la sociedad de su existencia. Tradicionalmente, la sociedad asocia "infraestructura" con lo que destaca en el paisaje urbano: un rascacielos, un puente atirantado, un gran estadio. Sin embargo, la salud económica, la competitividad y la seguridad de una metrópolis como Madrid dependen de un entramado masivo de instalaciones que operan bajo tierra o de manera automatizada. Que un ciudadano abra el grifo y salga agua potable con presión, que pulse un interruptor y se encienda la luz, o que viaje en un túnel de Metro cruzando la ciudad en minutos sin atascos, requiere un nivel de ingeniería, mantenimiento e inversión corporativa brutal que ocurre lejos de los ojos del público. Lo invisible es lo que mantiene viva a la ciudad.

P: ¿Qué obra de Madrid cree que los ciudadanos utilizan cada día sin ser conscientes del reto técnico que supone?

R: Sin lugar a dudas, el Estanque de Tormentas de Arroyofresno, gestionado por el Canal de Isabel II. Es una joya de la ingeniería oculta, en una zona del norte de Madrid por la que miles de madrileños pasean cada día sin tener la menor idea de lo que hay justo debajo de sus pies. Estamos hablando de la mayor infraestructura de retención de agua de lluvia del mundo. Es una infraestructura subterránea de hormigón del tamaño de casi tres campos de fútbol y con capacidad para almacenar hasta 400.000 metros cúbicos de agua

Es una infraestructura clave para la sostenibilidad y la resiliencia climática madrileña. Representa a la perfección lo que defendemos desde MWCC: ingeniería de vanguardia mundial, invisible a la vista, pero absolutamente imprescindible para el día a día del ciudadano.

Madrid, laboratorio mundial 

P: ¿Por qué Madrid empieza a aparecer en todos los rankings internacionales de mejores ciudades?

R: No es una casualidad, es la consecuencia de haber consolidado un modelo único que equilibra la competitividad económica con la calidad de vida. Los datos más recientes así lo avalan. En el último prestigioso informe World's Best Cities 2026 (elaborado por Resonance e Ipsos), Madrid ha conquistado oficialmente el quinto puesto a nivel mundial, consolidándose en el Top 5 global junto a gigantes como Londres, Nueva York, París y Tokio, y superando a competidores de la talla de Singapur, Roma o Dubái.

El mundo financiero, inversor y de talento se ha dado cuenta de que Madrid sobresale en tres variables críticas: habitabilidad, amabilidad y prosperidad. Contamos con un ecosistema de movilidad sostenible envidiable, una infraestructura cultural y gastronómica de primer nivel y un capital humano con un altísimo nivel educativo. Hoy en día, las multinacionales de la tecnología y las finanzas buscan ubicarse en Madrid porque es una ciudad eficiente, segura y, sobre todo, una de las capitales más inspiradoras y con mejor reputación del planeta. Madrid ya no solo compite, ahora marca la tendencia global.

P: ¿Algo que mejorar, qué están haciendo otras ciudades que Madrid todavía no hace?

R: A pesar de nuestro excelente posicionamiento, la autocomplacencia sería el peor enemigo de nuestro sector. Hay ciudades globales que nos llevan ventaja en dos aspectos fundamentales: la agilidad en la gobernanza digital y la planificación predictiva a largo plazo. Mientras que en Madrid seguimos batallando contra una burocracia fragmentada y plazos de tramitación excesivamente largos para el suelo y las licencias, otras capitales operan con ventanillas únicas digitales integrales donde los tiempos de aprobación se miden en días, no en meses. Además, nos falta avanzar en la integración profunda de los servicios urbanos.

Ciudades de vanguardia gestionan la movilidad, la energía, los residuos y el ciclo del agua desde plataformas centralizadas de Inteligencia Artificial que toman decisiones automáticas para optimizar recursos en tiempo real. En Madrid estamos dando los pasos correctos con el desarrollo de gemelos digitales, pero debemos acelerar el paso.

P: ¿Qué se puede aprender de ciudades como Singapur o Dubái?

R: De Singapur y Dubái podemos y debemos aprender dos lecciones estratégicas fundamentales para la ingeniería y la gestión urbana moderna. De Singapur, la obsesión por la resiliencia y el planeamiento del subsuelo: Singapur es el estándar de oro en el concepto de Ciudad Jardín y en el uso inteligente del subsuelo debido a su falta de espacio. Han mapeado digitalmente cada centímetro subterráneo mediante tecnología BIM y gestionan el agua y la climatización de distritos enteros de forma centralizada y sostenible.

De Dubái, la audacia y la velocidad de ejecución: Dubái nos enseña que el liderazgo global requiere valentía institucional y una agilidad extraordinaria para convertir una visión sobre un plano en una realidad económica palpable en tiempo récord. Su capacidad para atraer inversión internacional simplificando al máximo las trabas administrativas es ejemplar.

El gran reto y la gran oportunidad para Madrid es fusionar la audacia constructiva de Dubái y la precisión tecnológica de Singapur con nuestra mayor fortaleza, que ellos no tienen: nuestra alma, nuestra historia y nuestra inigualable calidad de vida. Si logramos aplicar esa tecnología punta manteniendo el rostro humano que nos caracteriza, el liderazgo de Madrid de aquí a las próximas décadas será imbatible.

Inteligencia artificial

P: Antes ha nombrado la inevitable inteligencia artificial. ¿Cómo está cambiando la IA la construcción?

R: La Inteligencia Artificial ya no es una promesa de futuro; en este 2026 es una herramienta operativa que está transformando toda nuestra cadena de valor, desde el plano inicial hasta el mantenimiento del edificio. Tradicionalmente, el sector de la construcción ha sido percibido como analógico, pero hoy la IA nos está permitiendo ser más eficientes, seguros y sostenibles.

La IA está cambiando el sector principalmente en tres frentes: optimización de costes y plazos, seguridad laboral y sostenibilidad predictiva.

Mediante algoritmos predictivos, podemos analizar miles de variables (climatología, retrasos en la cadena de suministro de materiales, disponibilidad de mano de obra) para anticipar retrasos y reorganizar los tajos de obra en tiempo real. Esto reduce los sobrecostes de los proyectos de manera drástica.

Utilizamos cámaras de visión artificial y sensores IoT en los cascos y chalecos de los operarios. La IA es capaz de detectar en milisegundos si un trabajador no lleva el arnés correctamente puesto o si está entrando en una zona de riesgo de desprendimiento, emitiendo una alerta instantánea.

 La IA analiza el ciclo de vida de los materiales y predice la huella de carbono antes de colocar un solo ladrillo, ayudando a diseñar edificios energéticamente neutros de forma mucho más ágil.

P: ¿Se construirán edificios diseñados parcialmente por inteligencia artificial?

R: Sí. De hecho, ya se está haciendo a través de lo que llamamos Diseño Generativo. El arquitecto o ingeniero ya no empieza a dibujar desde una hoja en blanco; introduce en un software de IA los parámetros del proyecto: el presupuesto, las dimensiones del terreno, las normativas urbanísticas del ayuntamiento, la orientación solar deseada y el tipo de materiales. En cuestión de minutos, la IA genera cientos de opciones de diseño optimizadas que cumplen rigurosamente con todos esos requisitos. El equipo humano analiza esas propuestas, descarta las que carecen de valor estético o espacial y perfecciona la mejor alternativa.

La IA no va a sustituir la creatividad de un estudio de arquitectura que imprime en un proyecto, pero sí asume el trabajo pesado de cálculo, optimización estructural y eficiencia de materiales. El resultado son edificios más eficientes, con formas geométricas que antes eran impensables de calcular a mano, y optimizados para aprovechar al máximo la luz natural y el confort térmico.

P: ¿Qué profesiones dentro del sector van a cambiar más?

R: El cambio va a ser transversal, pero las profesiones técnicas de oficina y la gestión de obra son las que están experimentando la mayor metamorfosis:

· Arquitectos e Ingenieros de Caminos: Su día a día está mutando de creadores mecánicos de planos a "directores de orquesta" de datos. Su valor se centrará en la toma de decisiones estratégicas, la estética, la habitabilidad humana y la sostenibilidad conceptual.

· Jefes de Obra y Directores de Proyecto: Pasarán de una gestión reactiva (solucionar problemas cuando aparecen en la zanja) a una gestión puramente predictiva basada en cuadros de mando de IA que les avisan de los problemas con días de antelación.

· Oficios tradicionales y operarios: El albañil, el encofrador o el electricista verán su trabajo transformado por la robótica colaborativa y la realidad aumentada.

Desde MWCC siempre defendemos que la tecnología es un medio, no un fin. La IA nos da la precisión técnica y los datos, pero las grandes obras seguirán necesitando el liderazgo, la ética, la negociación institucional y la empatía humana para salir adelante.

Necesidades futuras

P: ¿Cuál es la infraestructura que Madrid necesita y todavía nadie se atreve a plantear?

R: Si queremos ser valientes y mirar al Madrid de las próximas cinco décadas, la infraestructura que necesitamos con urgencia no es una nueva autopista, ni un gran intercambiador, ni una línea más de Metro. La gran infraestructura que nadie se atreve a plantear de forma integral es la gran infraestructura invisible: la renovación, sensorización y unificación total de nuestro subsuelo y la red de saneamiento y distribución del agua.

Llevamos décadas diseñando una superficie inteligente, hiperconectada y llena de zonas verdes, pero la realidad es que nuestras infraestructuras subterraneas urbanas —el subsuelo donde se cruzan las tuberías de agua, el gas, las telecomunicaciones, las redes de calor y los colectores de saneamiento— siguen funcionando de manera fragmentada, con normativas del siglo pasado y competencias que a veces chocan entre administraciones.

Necesitamos plantear un macroproyecto de "Subsuelo Inteligente". Esto supondría crear galerías de servicios unificadas y visitables técnicamente para que cada vez que haya que instalar fibra óptica o reparar una tubería no haya que romper el pavimento del ciudadano;  sensorizar masivamente toda la red mediante tecnología IoT (Internet de las Cosas) para detectar fugas de agua o gas de manera milimétrica y predictiva antes de que ocurra una avería; diseñar un mapa digital único y centralizado del subsuelo metropolitano con tecnología BIM (Building Information Modeling).

Es una inversión masiva a largo plazo, pero es la única que garantizará que Madrid siga siendo una ciudad operativa frente a los eventos climáticos extremos del futuro.

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