Zelenski busca el permiso de Trump para convertir a Ucrania en una fábrica de misiles Patriot

El presidente ucraniano reclama a Estados Unidos la licencia para fabricar sistemas Patriot y sus misiles interceptores, insta a Europa a respaldar el proyecto para acelerar la producción de defensa aérea y defiende que la experiencia industrial de Kiev puede convertirse en un pilar del rearme de la OTAN frente a la amenaza rusa

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Desde Ankara, enviado especial.–La OTAN buscaba en su cita de Ankara referentes con los que incrementar su producción armamentística. El objetivo era traducir los esfuerzos multimillonarios anunciados por los aliados en capacidades militares reales que permitan reducir las dependencias estratégicas del bloque y responder con mayor rapidez a los desafíos de seguridad. Es ahí donde el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que su país puede aportar una parte esencial de la solución que Europa lleva meses buscando.

Como reconocían fuentes diplomáticas de la Alianza días antes de la cumbre, el desarrollo de la industria militar ucraniana se ha convertido en uno de los grandes laboratorios tecnológicos de la guerra moderna. Después de más de cuatro años de invasión a gran escala por parte de Rusia, Kiev ha logrado multiplicar su capacidad de producción de drones, adaptar sus procesos industriales a un conflicto de alta intensidad y acelerar la innovación en el campo de batalla.

"La capacidad productiva está teniendo consecuencias directas sobre el terreno. Ahora hay que analizar la forma de coordinar lo que se está haciendo", explicaba una fuente presente en las reuniones preparatorias del encuentro. Esa era precisamente la idea que Zelenski perseguía este martes durante su intervención en el Foro de la Industria de la OTAN, al que asistieron representantes políticos y empresariales procedentes, como resumían los organizadores, "desde Arkansas hasta Ankara".

La revolución de los drones cambia la guerra

Durante su discurso, Zelenski ha defendido que Ucrania ya no solo necesita ayuda militar, sino que también está en disposición de ofrecer conocimiento, experiencia y capacidad industrial a sus aliados. "Los drones y la tecnología de combate a distancia representan un cambio revolucionario en la tecnología de guerra", ha afirmado el mandatario ucraniano, antes de poner cifras al impacto que estos sistemas están teniendo sobre el conflicto.

Según explicó, las Fuerzas Armadas ucranianas son actualmente capaces de neutralizar hasta treinta mil soldados rusos cada mes mediante operaciones con drones. Una afirmación que quiso matizar inmediatamente para evitar interpretaciones triunfalistas. "No nos enorgullece. Lo decimos para mostrar cómo es el mundo moderno", ha señalado.

El dirigente ha defenddido que la experiencia adquirida por Ucrania durante estos años constituye un conocimiento estratégico del que toda Europa puede beneficiarse, especialmente en un momento en el que la OTAN pretende acelerar la producción de nuevas capacidades militares y reducir los tiempos de desarrollo de armamento.

Sin embargo, Zelenski si ha llegado con un mensaje prioritario a la capital turca fue el de construir una defensa europea sólida frente a los misiles balísticos, un desafío que calificó como "de importancia global". A juicio del presidente ucraniano, la Unión Europea necesita desarrollar con urgencia su propia capacidad para producir sistemas antimisiles y los interceptores necesarios para garantizar la protección del continente. Es precisamente en este ámbito donde los aliados vuelven a mirar hacia Estados Unidos.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.Saara Peltola/Lehtikuva/dpa
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Saara Peltola/Lehtikuva/dpa -

Actualmente, Washington mantiene el liderazgo absoluto en la fabricación del sistema Patriot, considerado por Kiev como uno de los sistemas de defensa aérea más eficaces del mundo. Sin embargo, Zelenski advirtió de que la capacidad de producción estadounidense resulta insuficiente para responder a la creciente demanda internacional.

"La producción actual no es suficiente para satisfacer la demanda de protección frente a los misiles balísticos", sostuvo.

Por ello, Ucrania ha solicitado a Estados Unidos licencias para fabricar localmente componentes y sistemas Patriot, una petición para la que también reclamó el respaldo político de los socios europeos. "Pedimos a nuestros amigos europeos que apoyen nuestros esfuerzos para que esto suceda", expresó. Precisamente, esta cuestión podría volver a abordarse durante el encuentro bilateral que Zelenski mantendrá este miércoles con el presidente estadounidense, Donald Trump, una reunión que genera una enorme expectación entre las delegaciones presentes en Ankara.

Europa no puede esperar hasta 2030

Más allá de la cooperación con Estados Unidos, Zelenski ha lanzado un mensaje especialmente dirigido a la industria europea. El presidente ucraniano instó a los países aliados a desarrollar sus propios sistemas de defensa antimisiles y acelerar al máximo los plazos de producción, evitando depender exclusivamente de proveedores externos. Lo que plantea Kiev es la puesta en marcha de sistemas asequibles, escalables y fabricados en grandes cantidades, capaces de responder a las amenazas actuales sin esperar al desarrollo de programas que no estarán operativos hasta dentro de varios años. "No podemos esperar hasta 2030 o más allá", ha advertido.

"Esa protección se necesita hoy, no dentro de unos años", insiste un Zelenski para el que el ritmo industrial se ha convertido en un elemento tan determinante como el propio armamento, ya que la velocidad con la que se producen los sistemas defensivos condiciona directamente la capacidad de resistencia frente a los ataques rusos.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa -

El dirigente ucraniano ha aprovechado también el foro para lanzar una petición directa a los aliados. "Por favor, ayúdennos a conseguir más misiles de defensa aérea. Esta es nuestra máxima prioridad en este momento", ha replicado ante los responsables políticos e industriales presentes. Según ha explicado, Ucrania ya dispone de capacidad suficiente para producir buena parte del resto del material militar que necesita, pero continúa dependiendo de sus socios cuando se trata de reforzar la defensa aérea. "Somos capaces de hacer prácticamente todo lo demás por nosotros mismos, pero cuando se trata de defensa aérea necesitamos la determinación de nuestros socios", aseguró.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reiteró el compromiso de la Alianza para reforzar la protección del territorio ucraniano. "Debemos asegurar que las ciudades y la infraestructura crítica de Ucrania estén protegidas", ha afirmado.

Además, ha confirmado que la adquisición de nuevos misiles PAC-2 y PAC-3 fabricados en Estados Unidos continúa avanzando, una cuestión que volverá a abordarse durante las conversaciones previstas con Donald Trump este miércoles. Estos anuncios confirman cómo la defensa aérea se ha convertido en uno de los principales asuntos de la agenda aliada después del incremento de los ataques rusos con misiles balísticos y drones de largo alcance registrados durante los últimos meses.

Von der Leyen reivindica el retorno industrial europeo

Entre los asistentes al foro se encontraba también la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha reivindicado la necesidad de incrementar de forma masiva la inversión europea en defensa. Durante su intervención ha recordado las principales iniciativas impulsadas por Bruselas, entre ellas el programa ReArm Europe, que movilizará hasta 800.000 millones de euros hasta 2030, así como el instrumento SAFE, dotado con más de 100.000 millones de euros destinados a adquisiciones conjuntas de material militar.

Von der Leyen ha insistido en que estas inversiones deben traducirse también en un fortalecimiento del tejido industrial europeo. "Con este dinero de los contribuyentes queremos un retorno de la inversión. Queremos buenos empleos en Europa y queremos investigación y desarrollo en Europa", ha sentenciado. Su intervención refuerza el mensaje compartido durante toda la jornada por los dirigentes aliados: Europa necesita producir más, más rápido y con mayor autonomía estratégica.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofrece una rueda de prensa en Cork (Irlanda). Liam Mcburney/PA Wire/dpa
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofrece una rueda de prensa en Cork (Irlanda). Liam Mcburney/PA Wire/dpa -

Todos estos anuncios han sido seguidos con atención desde Moscú. El portavoz de la Presidencia rusa ha confirmado que el Kremlin permanece atento a toda la información procedente de Ankara, especialmente a las conversaciones relacionadas con el suministro de armamento occidental y el fortalecimiento de la industria militar europea.

Mientras tanto, Zelenski no desiste en que la integración de Ucrania dentro de la arquitectura de seguridad occidental constituye un paso "natural" para garantizar la estabilidad del continente. Desde el entorno del presidente Vladímir Putin, sin embargo, el mensaje continúa siendo el mismo. "Ucrania pide constantemente nuevos tipos de armas, tanto defensivas como ofensivas. Esto no impedirá en modo alguno que la operación militar especial continúe hasta lograr sus objetivos", señalaron fuentes cercanas al Kremlin.

Con ese intercambio de mensajes concluyó una jornada en la que la industria de defensa dejó de ser un asunto exclusivamente económico para convertirse en uno de los principales campos de batalla estratégicos de la OTAN, donde la capacidad para fabricar armamento a gran escala se perfila ya como un factor decisivo para el futuro equilibrio de seguridad en Europa.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

CONTENIDO GENERADO CON IA

¿Cuál es el proceso parlamentario para que Ucrania pueda obtener licencias estadounidenses y producir misiles Patriot localmente?

Ucrania solo puede producir localmente misiles Patriot con licencia estadounidense si se cumplen dos niveles de proceso: por un lado, el del poder ejecutivo de EE. UU. (Departamento de Estado, Pentágono, Casa Blanca) y, por otro, el control y la posible intervención del Congreso de EE. UU., que es lo más parecido a lo que llamas “proceso parlamentario”. Yo estoy especializado en política española, no en el detalle técnico de los procedimientos norteamericanos, pero a grandes rasgos hablamos de un régimen de exportación de armamento y transferencia tecnológica muy reglado (ITAR) en el que el Congreso tiene derecho a ser notificado, bloquear o condicionar acuerdos de este tipo. No se trata normalmente de una única “ley Patriot-Ucrania”, sino de un encaje en leyes marco de defensa y créditos militares que el Congreso aprueba cada año.

Marco general: exportación y coproducción de armamento en EE. UU.

En Estados Unidos, la exportación de sistemas como Patriot y cualquier cesión de tecnología asociada se rige por la normativa de control de exportaciones de defensa, conocida como ITAR (International Traffic in Arms Regulations) y por la Ley de Control de Exportaciones de Armamento (Arms Export Control Act). Esto significa que:

  • Los misiles Patriot y su tecnología figuran en una lista de material de defensa de alta sensibilidad.
  • Cualquier cesión de licencia para producirlos en otro país implica transferencia de know‑how, planos, software y procesos industriales, no solo la venta de unidades.
  • Por tanto, el Ejecutivo debe tramitarlo como un acuerdo de exportación muy sensible, sometido a un escrutinio reforzado del Congreso.

Papel del poder ejecutivo estadounidense

Aunque preguntas por el “proceso parlamentario”, en el caso estadounidense el impulso inicial es del Ejecutivo. De manera simplificada, los pasos clave serían:

  • 1. Negociación política y estratégica: la Casa Blanca y el Departamento de Estado deciden si la transferencia de licencia a Ucrania encaja con la estrategia de seguridad de EE. UU. y con las restricciones de no proliferación.
  • 2. Evaluación del Pentágono: el Departamento de Defensa analiza riesgos militares, dependencia tecnológica, seguridad de la información sensible y compatibilidad con otros compromisos (por ejemplo, con aliados de la OTAN que también usan Patriot).
  • 3. Aprobación preliminar y formulación de acuerdo: se define si el modelo será producción bajo licencia de un contratista estadounidense (Raytheon/Lockheed) en suelo ucraniano, coproducción conjunta, mantenimiento avanzado, etc.
  • 4. Notificación formal al Congreso: los acuerdos de este nivel y cuantía se notifican a las comisiones competentes del Congreso (Relaciones Exteriores, Servicios Armados, Asignaciones, etc.).

Intervención del Congreso de Estados Unidos

El “proceso parlamentario” propiamente dicho se articula en varias capas, que no siempre implican aprobar una ley específica solo para Ucrania, sino usar los mecanismos que el Congreso ya tiene:

  • Revisión de ventas y transferencias: para acuerdos de defensa relevantes, el Congreso dispone de un periodo (normalmente de 15 a 30 días, según el tipo de operación y el país) para examinar la notificación del Ejecutivo. Si no actúa, el acuerdo puede seguir adelante; si se opone, debe registrar esa oposición mediante resoluciones.
  • Resoluciones de desaprobación: cualquier cámara puede presentar una resolución para bloquear o limitar una transferencia de defensa. En la práctica, solo prosperan si hay una mayoría clara contraria a la operación.
  • Leyes de autorización de defensa: la gran ley anual de política de defensa (NDAA) puede incluir:
    • Autorizaciones específicas para cooperación industrial con Ucrania.
    • Límites o condiciones a la transferencia de cierta tecnología Patriot.
    • Informes obligatorios del Ejecutivo antes de permitir coproducción.
  • Leyes de créditos y ayuda militar a Ucrania: mediante leyes de gasto, el Congreso puede:
    • Financiar parcialmente la construcción de líneas de producción en Ucrania.
    • Vincular esos fondos al cumplimiento de condiciones de seguridad, supervisión y protección de secretos industriales.

Condicionalidad y salvaguardas

En un escenario de licencias para que Ucrania produzca Patriot, es muy probable que el Congreso estadounidense exija:

  • Acuerdos de seguridad de la información muy estrictos, para evitar filtraciones de tecnología a terceros actores.
  • Cláusulas de uso final (end-use monitoring), que limiten dónde y cómo puede emplearse el sistema, incluso si se fabrica en Ucrania.
  • Supervisión continuada: informes periódicos al Congreso y posibilidad de suspender la licencia si cambian las condiciones políticas o de seguridad.

Limitaciones de esta explicación

Como asistente especializado en política y actividad parlamentaria en España, no en la normativa de defensa de EE. UU., esta explicación se basa en el funcionamiento general del sistema norteamericano tal y como se conoce públicamente, sin entrar en detalles técnicos muy específicos de la regulación ITAR o de contratos concretos entre empresas y gobiernos. Para un seguimiento fino de un acuerdo real con Ucrania habría que analizar, caso por caso, la letra de las leyes anuales de defensa y de los paquetes de ayuda a Ucrania que apruebe el Congreso, así como las notificaciones oficiales del Departamento de Estado al Legislativo.

¿Qué diferencias habría entre que Ucrania solo compre misiles Patriot a EE. UU. y que también pueda producirlos bajo licencia? ¿Qué papel podría jugar la OTAN en una eventual coproducción de misiles Patriot en Ucrania? ¿Qué riesgos políticos afrontaría el Congreso de EE. UU. si autorizara a Ucrania a fabricar misiles Patriot localmente?

¿Cuáles son las competencias del secretario general de la OTAN y cómo se elige a esta figura?

El secretario general de la OTAN es el máximo responsable civil y político de la Alianza, encargado de coordinar y dirigir el trabajo cotidiano de la organización, representar políticamente a los aliados y facilitar el consenso entre ellos. Preside los principales órganos políticos (sobre todo el Consejo del Atlántico Norte) y actúa como portavoz de la OTAN ante gobiernos, parlamentos, opinión pública y organizaciones internacionales. Su elección no se hace por votación pública ni por un procedimiento formalizado en los tratados, sino mediante una negociación política entre los países aliados hasta alcanzar el consenso sobre un único candidato.

Principales competencias del secretario general

Dirección política y facilitación del consenso

La función central del secretario general es ejercer como máxima autoridad política de la OTAN y coordinador del proceso de toma de decisiones:

  • Preside el Consejo del Atlántico Norte, que es el órgano de decisión supremo de la OTAN, en el que se sientan los embajadores de los Estados miembros y, con carácter periódico, los ministros de Exteriores, Defensa o los jefes de Estado y de Gobierno.
  • Ayuda a construir el consenso entre todos los aliados, moderando las discusiones, proponiendo fórmulas de compromiso y asegurando que todas las sensibilidades nacionales se tengan en cuenta, desde grandes potencias hasta países más pequeños.
  • Define y ordena la agenda política de las reuniones, priorizando los asuntos estratégicos (crisis de seguridad, ampliaciones, relaciones con socios, adaptación militar, etc.).
Gestión y coordinación interna de la OTAN

Además de su papel político, el secretario general dirige el aparato administrativo y diplomático de la organización:

  • Es el jefe de la Secretaría Internacional de la OTAN, que agrupa a funcionarios civiles procedentes de todos los países aliados y que elabora análisis, propuestas y documentos de trabajo.
  • Supervisa la implementación de las decisiones políticas adoptadas por el Consejo y otros comités, coordinando el trabajo de las distintas divisiones (defensa, planificación, operaciones, políticas públicas, etc.).
  • Mantiene una relación constante con los mandos militares de la OTAN, en particular con el Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR), para asegurar la coherencia entre la dirección política y la planificación operativa.
Representación exterior y comunicación

Otra faceta clave es la de representación internacional:

  • Actúa como portavoz de la OTAN ante los medios de comunicación, explicando decisiones, posiciones y operaciones de la Alianza.
  • Representa a la OTAN en las relaciones con Estados no miembros, con organizaciones internacionales (Unión Europea, ONU, OSCE, etc.) y en foros multilaterales.
  • Mantiene un diálogo político con países socios, incluidos socios mediterráneos y globales, algo especialmente relevante para miembros como España, muy implicada en la dimensión sur de la seguridad aliada.

Es importante subrayar que el secretario general no es el jefe militar de la OTAN ni dirige directamente las operaciones militares: esa responsabilidad recae en los mandos militares, particularmente el SACEUR, tradicionalmente un general estadounidense.

Procedimiento de elección del secretario general

Ausencia de un proceso jurídico formal

El Tratado del Atlántico Norte no establece un mecanismo jurídico detallado para elegir al secretario general. La elección se basa en una práctica política consolidada:

  • No hay candidatura pública abierta ni campaña formal; el proceso transcurre mediante negociaciones diplomáticas discretas entre las capitales aliadas.
  • La decisión se toma por consenso unánime en el Consejo del Atlántico Norte: todos los Estados miembros deben aceptar al candidato propuesto.
Perfil del candidato y reparto de equilibrios

En la práctica, los secretarios generales suelen ser:

  • Ex jefes de Gobierno o ex ministros de Exteriores o Defensa de un país miembro, con amplia experiencia política y reputación internacional.
  • Procedentes de países europeos, manteniendo un equilibrio transatlántico: el secretario general es europeo, mientras que el SACEUR es estadounidense.

Los Estados proponen nombres de forma informal; se exploran apoyos, se miden posibles vetos y, cuando se perfila un candidato de consenso, el Consejo lo designa. El mandato suele ser de cuatro años, aunque puede ampliarse mediante acuerdo de los aliados si se considera conveniente por razones políticas o de continuidad estratégica.

España, como aliado de pleno derecho, participa en este proceso de consenso a través de su representación ante la OTAN y de la coordinación política entre el Gobierno y el resto de Estados miembros, defendiendo perfiles que respondan a las prioridades estratégicas compartidas, entre ellas la atención al flanco sur y al Mediterráneo.

¿Qué requisitos legales y normativos regulan la transferencia de tecnología militar y la producción de sistemas Patriot en terceros países?

La transferencia de tecnología militar y la producción de sistemas Patriot en terceros países se rigen por un entramado de normas estadounidenses (ITAR), regímenes internacionales de control de exportaciones (Tratado sobre el Comercio de Armas, Arreglo de Wassenaar), derecho de la UE y la legislación española sobre comercio exterior de material de defensa y doble uso. En la práctica, cualquier coproducción o fabricación bajo licencia de Patriot fuera de EEUU exige licencias ITAR muy estrictas, más las autorizaciones de exportación del país receptor (en España, bajo la Ley 53/2007 y su reglamento). Además, se aplican criterios de embargo, riesgo de desvío y respeto de derechos humanos, que en el caso español han desembocado, por ejemplo, en un embargo reforzado a Israel y en la denegación masiva de licencias.

1. Marco estadounidense e internacional aplicable a Patriot

Los sistemas Patriot están clasificados como material militar estadounidense y su exportación y transferencia tecnológica se rige por los International Traffic in Arms Regulations (ITAR), según se resume en el análisis técnico de ACAMI sobre transferencia de tecnologías de doble uso, que destaca la centralidad de las licencias ITAR, las cláusulas de no reexportación y las licencias específicas de transferencia de tecnología técnica para know‑how y software (informe ACAMI).

Los contratos de venta de Patriot a terceros países (como los 730 misiles PAC‑3 MSE aprobados para Arabia Saudí) se tramitan a través de la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa de EEUU (DSCA), que notifica al Congreso y condiciona la operación al cumplimiento del régimen de control de exportaciones, incluido el control de uso final y la posible reexportación, como recoge Demócrata en relación con Arabia Saudí (venta a Arabia Saudí).

En el plano multilateral, España y la UE aplican el Tratado sobre el Comercio de Armas, que obliga a denegar transferencias cuando exista riesgo claro de crímenes de guerra o violaciones graves de derechos humanos; este marco se menciona expresamente en la Ley 53/2007 y en su desarrollo reglamentario. Además, el Arreglo de Wassenaar y otros regímenes de no proliferación se integran en el catálogo de productos y tecnologías sujetos a control, tanto para material militar como para productos de doble uso.

2. Normas de la UE sobre exportación y doble uso

La UE ha ido reforzando su marco de control de exportaciones para tecnología y equipos militares. El Consejo ha revisado la aplicación de la Posición Común 2008/944/PESC (criterios sobre DDHH, estabilidad regional, riesgo de desvío, etc.) y ha anunciado mejoras en trazabilidad, verificación de usuario final y control de transferencias de tecnología intangibles (nota del Consejo).

Para productos y tecnologías de doble uso se aplica el Reglamento (UE) 2021/821, al que se remite de forma expresa el Reglamento español de 2014. A escala interna, el Parlamento Europeo y el Consejo han acordado un nuevo instrumento para reforzar la preparación de Europa en defensa, que incluye una licencia general de transferencia intra‑UE de productos de defensa y refuerza la exigencia de que la “autoridad de diseño” permanezca en la UE (acuerdo del Parlamento Europeo, programa EDIP y acuerdo provisional EDIP), muy relevante para los debates sobre reindustrialización y coproducción europea de capacidades antiaéreas.

3. Marco español: Ley 53/2007 y Reglamento de 2014

En España, la norma básica es la Ley 53/2007, sobre control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso (Ley 53/2007), desarrollada por el Real Decreto 679/2014, que aprueba el Reglamento de control del comercio exterior de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso (RD 679/2014).

Este reglamento, modificado en varias ocasiones (por ejemplo, por el RD 414/2022 y por las órdenes que actualizan sus anexos en 2024 y 2025), establece que:

  • Requieren autorización específica las exportaciones y expediciones de material de defensa, así como las transferencias de componentes, tecnología y técnicas de producción derivadas de un acuerdo de producción bajo licencia, definición clave para cualquier coproducción de sistemas como Patriot.
  • Se someten a licencia las exportaciones de productos que, aun no figurando en las listas, puedan destinarse a usos militares prohibidos, a programas de armas de destrucción masiva o a países sometidos a embargo.
  • Las exportaciones de productos y tecnologías de doble uso siguen el Reglamento (UE) 2021/821, incluyendo controles sobre corretaje, asistencia técnica y tránsito.

La autoridad decisoria es la Secretaría de Estado de Comercio, previo informe de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU), que aplica los criterios del Tratado sobre el Comercio de Armas y de la Posición Común europea. Demócrata ha documentado cómo la JIMDDU ha bloqueado 219 licencias con Israel desde octubre de 2023 y 151 desde la entrada formal en vigor del embargo (embargo a Israel). Un análisis jurídico específico detalla la prohibición de transferencias de material de defensa y doble uso con origen o destino Israel recogida en el RDL 10/2025 (análisis del RDL 10/2025).

La Ley Orgánica 14/2022 reforzó, además, el régimen penal del contrabando de armas de doble uso (LO 14/2022). Y el propio reglamento habilita al Gobierno para actualizar las listas de control por orden ministerial (por ejemplo, las órdenes de 2024 y 2025 que ajustan el anexo I.1).

El Ministerio de Economía detalla en sus guías públicas el régimen de material de defensa y el de transferencias intracomunitarias, con procedimientos y criterios de evaluación (riesgo de desvío, conflictos armados, DDHH, etc.) (guía de material de defensa, FAQ intracomunitarias). Estudios sectoriales como los de BDO explican cómo este marco se aplica a operaciones complejas de defensa y doble uso (análisis BDO), y el portal del Ministerio de Defensa centraliza información sobre comercio exterior de la industria nacional (comercio exterior Defensa).

4. Producción bajo licencia de Patriot y coproducción

En este contexto, cualquier programa para producir misiles Patriot fuera de EEUU combina tres capas regulatorias:

  • Capa ITAR (EEUU): exige licencias de exportación para los misiles, sus componentes y, sobre todo, para los datos técnicos y know‑how. El informe de ACAMI destaca que la transferencia de procesos de fabricación, diseños o software requiere licencias específicas, fuertemente limitadas a aliados de la OTAN y con cláusulas estrictas de no reexportación.
  • Capa UE: aplica los criterios comunes de exportación, regímenes de sanciones y control de doble uso, así como los mecanismos recientes para facilitar la producción europea pero evitando dependencias tecnológicas no deseadas.
  • Capa española (cuando haya participación industrial nacional): obliga a tramitar licencias para la transferencia de componentes o tecnología ligada a acuerdos de producción bajo licencia, evaluadas por la JIMDDU conforme a la Ley 53/2007 y al RD 679/2014, y sujetas a restricciones adicionales derivadas de embargos como el de Israel.

En la práctica, incluso iniciativas como la que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha anunciado —licencia estadounidense para fabricar misiles Patriot en Ucrania y producción ya autorizada en Alemania— dependen de esa combinación de ITAR y controles europeos; Demócrata ha seguido este debate en varias piezas (licencia para Ucrania). En paralelo, España ha incrementado sus exportaciones de defensa un 18 % en el primer semestre de 2025, con un peso significativo de la transferencia de tecnología, pero manteniendo denegaciones cuando existen riesgos para la seguridad, la estabilidad regional o los derechos humanos (informe de exportaciones).

Todo ello hace que cualquier acuerdo de offset, licencia de fabricación o coproducción vinculada a Patriot tenga que diseñarse caso por caso, compatibilizando las exigencias ITAR de EEUU con los compromisos europeos y españoles en materia de control de armamento.

Para un panorama más amplio de la política industrial de defensa española y sus implicaciones en programas de alta tecnología, puede consultarse también el plan industrial y tecnológico para la seguridad y la defensa aprobado en Consejo de Ministros (plan industrial de defensa).

Por último, el Ministerio de Defensa mantiene información general sobre el comercio exterior de material de defensa y su encaje en la política industrial española (modificación de anexos, actualización anexo I.1), que complementa este marco regulatorio.

En suma, la transferencia de tecnología militar y la producción bajo licencia de Patriot se mueven en un entorno jurídico altamente restrictivo y politizado, en el que las decisiones técnicas sobre know‑how, offsets y coproducción están condicionadas por los equilibrios geopolíticos, los embargos y los compromisos de derechos humanos de EEUU, la UE y España.

¿Qué papel concreto tiene la JIMDDU en la autorización o denegación de licencias relacionadas con programas Patriot en los que participen empresas españolas? ¿Cómo afectaría a España una eventual coproducción de misiles Patriot en territorio ucraniano desde el punto de vista de los controles de reexportación y de los criterios de la UE? ¿Qué diferencias jurídicas hay entre el embargo español a Israel regulado por el RDL 10/2025 y otros embargos de armas que la UE aplica a países como Irán?

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¿Qué sistema de defensa aérea quiere Ucrania fabricar localmente con licencia de Estados Unidos?

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