Desde Ankara, enviado especial.–La OTAN buscaba en su cita de Ankara referentes con los que incrementar su producción armamentística. El objetivo era traducir los esfuerzos multimillonarios anunciados por los aliados en capacidades militares reales que permitan reducir las dependencias estratégicas del bloque y responder con mayor rapidez a los desafíos de seguridad. Es ahí donde el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que su país puede aportar una parte esencial de la solución que Europa lleva meses buscando.
Como reconocían fuentes diplomáticas de la Alianza días antes de la cumbre, el desarrollo de la industria militar ucraniana se ha convertido en uno de los grandes laboratorios tecnológicos de la guerra moderna. Después de más de cuatro años de invasión a gran escala por parte de Rusia, Kiev ha logrado multiplicar su capacidad de producción de drones, adaptar sus procesos industriales a un conflicto de alta intensidad y acelerar la innovación en el campo de batalla.
"La capacidad productiva está teniendo consecuencias directas sobre el terreno. Ahora hay que analizar la forma de coordinar lo que se está haciendo", explicaba una fuente presente en las reuniones preparatorias del encuentro. Esa era precisamente la idea que Zelenski perseguía este martes durante su intervención en el Foro de la Industria de la OTAN, al que asistieron representantes políticos y empresariales procedentes, como resumían los organizadores, "desde Arkansas hasta Ankara".
La revolución de los drones cambia la guerra
Durante su discurso, Zelenski ha defendido que Ucrania ya no solo necesita ayuda militar, sino que también está en disposición de ofrecer conocimiento, experiencia y capacidad industrial a sus aliados. "Los drones y la tecnología de combate a distancia representan un cambio revolucionario en la tecnología de guerra", ha afirmado el mandatario ucraniano, antes de poner cifras al impacto que estos sistemas están teniendo sobre el conflicto.
Según explicó, las Fuerzas Armadas ucranianas son actualmente capaces de neutralizar hasta treinta mil soldados rusos cada mes mediante operaciones con drones. Una afirmación que quiso matizar inmediatamente para evitar interpretaciones triunfalistas. "No nos enorgullece. Lo decimos para mostrar cómo es el mundo moderno", ha señalado.
El dirigente ha defenddido que la experiencia adquirida por Ucrania durante estos años constituye un conocimiento estratégico del que toda Europa puede beneficiarse, especialmente en un momento en el que la OTAN pretende acelerar la producción de nuevas capacidades militares y reducir los tiempos de desarrollo de armamento.
Sin embargo, Zelenski si ha llegado con un mensaje prioritario a la capital turca fue el de construir una defensa europea sólida frente a los misiles balísticos, un desafío que calificó como "de importancia global". A juicio del presidente ucraniano, la Unión Europea necesita desarrollar con urgencia su propia capacidad para producir sistemas antimisiles y los interceptores necesarios para garantizar la protección del continente. Es precisamente en este ámbito donde los aliados vuelven a mirar hacia Estados Unidos.

Actualmente, Washington mantiene el liderazgo absoluto en la fabricación del sistema Patriot, considerado por Kiev como uno de los sistemas de defensa aérea más eficaces del mundo. Sin embargo, Zelenski advirtió de que la capacidad de producción estadounidense resulta insuficiente para responder a la creciente demanda internacional.
"La producción actual no es suficiente para satisfacer la demanda de protección frente a los misiles balísticos", sostuvo.
Por ello, Ucrania ha solicitado a Estados Unidos licencias para fabricar localmente componentes y sistemas Patriot, una petición para la que también reclamó el respaldo político de los socios europeos. "Pedimos a nuestros amigos europeos que apoyen nuestros esfuerzos para que esto suceda", expresó. Precisamente, esta cuestión podría volver a abordarse durante el encuentro bilateral que Zelenski mantendrá este miércoles con el presidente estadounidense, Donald Trump, una reunión que genera una enorme expectación entre las delegaciones presentes en Ankara.
Europa no puede esperar hasta 2030
Más allá de la cooperación con Estados Unidos, Zelenski ha lanzado un mensaje especialmente dirigido a la industria europea. El presidente ucraniano instó a los países aliados a desarrollar sus propios sistemas de defensa antimisiles y acelerar al máximo los plazos de producción, evitando depender exclusivamente de proveedores externos. Lo que plantea Kiev es la puesta en marcha de sistemas asequibles, escalables y fabricados en grandes cantidades, capaces de responder a las amenazas actuales sin esperar al desarrollo de programas que no estarán operativos hasta dentro de varios años. "No podemos esperar hasta 2030 o más allá", ha advertido.
"Esa protección se necesita hoy, no dentro de unos años", insiste un Zelenski para el que el ritmo industrial se ha convertido en un elemento tan determinante como el propio armamento, ya que la velocidad con la que se producen los sistemas defensivos condiciona directamente la capacidad de resistencia frente a los ataques rusos.

El dirigente ucraniano ha aprovechado también el foro para lanzar una petición directa a los aliados. "Por favor, ayúdennos a conseguir más misiles de defensa aérea. Esta es nuestra máxima prioridad en este momento", ha replicado ante los responsables políticos e industriales presentes. Según ha explicado, Ucrania ya dispone de capacidad suficiente para producir buena parte del resto del material militar que necesita, pero continúa dependiendo de sus socios cuando se trata de reforzar la defensa aérea. "Somos capaces de hacer prácticamente todo lo demás por nosotros mismos, pero cuando se trata de defensa aérea necesitamos la determinación de nuestros socios", aseguró.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reiteró el compromiso de la Alianza para reforzar la protección del territorio ucraniano. "Debemos asegurar que las ciudades y la infraestructura crítica de Ucrania estén protegidas", ha afirmado.
Además, ha confirmado que la adquisición de nuevos misiles PAC-2 y PAC-3 fabricados en Estados Unidos continúa avanzando, una cuestión que volverá a abordarse durante las conversaciones previstas con Donald Trump este miércoles. Estos anuncios confirman cómo la defensa aérea se ha convertido en uno de los principales asuntos de la agenda aliada después del incremento de los ataques rusos con misiles balísticos y drones de largo alcance registrados durante los últimos meses.
Von der Leyen reivindica el retorno industrial europeo
Entre los asistentes al foro se encontraba también la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha reivindicado la necesidad de incrementar de forma masiva la inversión europea en defensa. Durante su intervención ha recordado las principales iniciativas impulsadas por Bruselas, entre ellas el programa ReArm Europe, que movilizará hasta 800.000 millones de euros hasta 2030, así como el instrumento SAFE, dotado con más de 100.000 millones de euros destinados a adquisiciones conjuntas de material militar.
Von der Leyen ha insistido en que estas inversiones deben traducirse también en un fortalecimiento del tejido industrial europeo. "Con este dinero de los contribuyentes queremos un retorno de la inversión. Queremos buenos empleos en Europa y queremos investigación y desarrollo en Europa", ha sentenciado. Su intervención refuerza el mensaje compartido durante toda la jornada por los dirigentes aliados: Europa necesita producir más, más rápido y con mayor autonomía estratégica.

Todos estos anuncios han sido seguidos con atención desde Moscú. El portavoz de la Presidencia rusa ha confirmado que el Kremlin permanece atento a toda la información procedente de Ankara, especialmente a las conversaciones relacionadas con el suministro de armamento occidental y el fortalecimiento de la industria militar europea.
Mientras tanto, Zelenski no desiste en que la integración de Ucrania dentro de la arquitectura de seguridad occidental constituye un paso "natural" para garantizar la estabilidad del continente. Desde el entorno del presidente Vladímir Putin, sin embargo, el mensaje continúa siendo el mismo. "Ucrania pide constantemente nuevos tipos de armas, tanto defensivas como ofensivas. Esto no impedirá en modo alguno que la operación militar especial continúe hasta lograr sus objetivos", señalaron fuentes cercanas al Kremlin.
Con ese intercambio de mensajes concluyó una jornada en la que la industria de defensa dejó de ser un asunto exclusivamente económico para convertirse en uno de los principales campos de batalla estratégicos de la OTAN, donde la capacidad para fabricar armamento a gran escala se perfila ya como un factor decisivo para el futuro equilibrio de seguridad en Europa.