La caja negra del tren Iryo accidentado en Urda (Toledo) recoge que su maquinista intentó contactar con el centro de control de Atocha en tres o cuatro ocasiones sin obtener respuesta inicial, según una información publicada este domingo por El Mundo. Los registros permiten reconstruir parte de los minutos previos al choque con un tren AVE de Renfe, que causó 69 víctimas mortales.
La información divulgada sitúa los primeros intentos de comunicación después de que el convoy sufriera una pérdida total de transmisión del sistema de señalización LZB. La incidencia se produjo a las 8.30.53 horas, según la cronología recogida por el diario.
El fallo del sistema LZB y los primeros intentos de comunicación
Tras detectar el problema, la maquinista redujo la velocidad hasta los 80 kilómetros por hora y pasó a circular con el sistema secundario ASFA/BSL. Durante ese intervalo habría tratado de informar de la incidencia al Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha en varias ocasiones, sin recibir contestación.
El tren terminó deteniéndose a las 8.38 horas ante la señal E242, a la entrada de la estación de Urda. Fue entonces cuando la conductora consiguió establecer comunicación con el centro de control.
Según la secuencia publicada, a las 8.41 horas Atocha comunicó al Centro de Control de Operaciones de Iryo la caída de la central LZB que afectaba al convoy. Posteriormente, la maquinista recibió instrucciones para intentar recuperar el funcionamiento del sistema de seguridad.
Dos intentos de reinicio antes del impacto
Los registros divulgados también recogen que la conductora intentó reiniciar el equipo en dos ocasiones, sin conseguir que el sistema superase las pruebas funcionales.
A las 8.43 horas, Adif notificó por correo electrónico al centro de operaciones de Iryo la avería de la central de Urda. Según la información publicada, en ese momento se abrió la señal E242, aunque el tren continuaba detenido.
A las 8.50 horas, la maquinista comunicó que el convoy seguía sin superar las pruebas del sistema LZB. El centro de operaciones solicitó entonces la asistencia del departamento de Mantenimiento.
Tres minutos después, a las 8.53.12 horas, el AVE de Renfe impactó contra la parte trasera del Iryo, que permanecía inmovilizado. De acuerdo con los datos recogidos por El Mundo, la fuerza del choque desplazó el convoy hasta alcanzar los 47 kilómetros por hora en apenas tres segundos. El tren tardó otros nueve segundos en detenerse por completo.
Qué se sabe y qué queda por esclarecer
La información sobre los intentos de comunicación aporta nuevos detalles a la reconstrucción del accidente, pero no permite establecer por sí sola las causas de la colisión ni determinar posibles responsabilidades.
La secuencia de avisos, las instrucciones transmitidas desde el centro de control y la gestión de la incidencia deberán analizarse junto con el resto de registros técnicos y las conclusiones de la investigación. La existencia de intentos de comunicación sin respuesta inicial, tal como recoge la información periodística, no equivale a una conclusión sobre el funcionamiento del sistema de control o la actuación de sus responsables.