Amnistía Internacional ha valorado muy positivamente la decisión anunciada este jueves por el gobernador de California, Gavin Newsom, de conmutar todas las sentencias de pena capital vigentes en el estado. La medida afecta a 548 reclusos que, en lugar de esperar su ejecución, pasarán a cumplir cadena perpetua entre rejas.
La organización de derechos humanos recuerda que Newsom ya había decretado una moratoria sobre la pena de muerte en California, donde no se ha ejecutado a nadie en los últimos 20 años. Sin embargo, esa suspensión era de carácter provisional y requería pasos adicionales como el ahora adoptado por el gobernador para afianzarla.
La directora ejecutiva de Amnistía para Estados Unidos, Nadia Daar, ha celebrado "un día que se recordará en la historia de California y del que se hablará en todo el mundo durante años" y ha expresado su agradecimiento a Newsom por atender la solicitud presentada conjuntamente por Amnistía, Clemency California y más de 40 organizaciones internacionales.
Según la responsable de la ONG, "El gobernador Newsom ha anunciado un paso decisivo y contundente para abandonar el uso de la pena de muerte, máximo exponente de pena cruel, inhumana y degradante". Con esta decisión, sostienen, el mandatario "sentado las bases para que otras personas en California consigan que el estado avance hacia la abolición total" de la pena capital en el territorio, que hasta ahora era el estado con mayor número de condenados a muerte del país.
La orden del gobernador, subraya Amnistía, "convierte esa prolongada pausa en un avance significativo y duradero contra un sistema intrínsecamente cruel, discriminatorio e irreversible, incompatible con los derechos humanos".
Pese al alcance de este paso, la organización advierte de que, aunque se trata de un hito relevante, "no es la línea de meta" y todavía "posible avanzar" para que Estados Unidos, que forma parte del reducido grupo de 17 estados que siguen practicando ejecuciones, "pueda dejar atrás la pena de muerte" de manera definitiva.