Vox estudia no presentar candidaturas al Senado en determinadas provincias para concentrar el voto de la derecha en el Partido Popular de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, según ha adelantado El País este sábado. Fuentes de la formación consultadas por este asunto remiten a DEMÓCRATA a las declaraciones realizadas por Santiago Abascal tras conocerse el pacto entre socialistas y Frente Amplio en la Cámara Alta. El presidente del partido trasladó un "mensaje de tranquilidad" a sus votantes y aseguró que su formación actuará "con altura de miras" y hará "lo necesario" para evitar que un eventual Gobierno de PP y Vox dependa de los socialistas en el Senado.
Así, la formación que lidera Santiago Abascal contemplaría renunciar a competir en aquellas circunscripciones donde sus aspirantes tengan escasas posibilidades de conseguir representación y solicitar a sus electores que apoyen a los candidatos populares.
La posibilidad supondría un cambio en la estrategia electoral de Vox, que hasta ahora había rechazado los llamamientos del PP para evitar la competencia entre ambas formaciones en la Cámara Alta. El movimiento se plantea después de que el PSOE y Frente Amplio hayan cerrado un acuerdo para presentar candidaturas conjuntas al Senado, bajo la denominación "Senado de Progreso", con el objetivo de concentrar sus apoyos.
"Sánchez es capaz de todo por destruir España. Pero nosotros también somos capaces de todo por salvarla", afirmó Abascal en su cuenta de X. En la misma línea, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, advirtió este sábado, durante un acto en El Escorial (Madrid), de que su partido tendrá que adoptar "decisiones difíciles".
Sánchez es capaz de todo por destruir España. Pero nosotros también somos capaces de todo por salvarla.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) October 17, 2026
Mando un mensaje de tranquilidad, responsabilidad y compromiso.
Actuaremos con altura de miras y haremos lo necesario para que España sea libre y no dependa ni de Sánchez ni… https://t.co/gYYIMGfBCV
Una retirada selectiva sin necesidad de coalición electoral
La fórmula que estudia Vox permitiría favorecer la concentración del voto en los candidatos del PP sin necesidad de registrar una coalición electoral. El plazo legal para constituir estas alianzas concluyó a medianoche del viernes 16 de octubre, de modo que ambas formaciones ya no pueden formalizar un pacto equivalente al alcanzado por PSOE y Frente Amplio.
Sin embargo, el calendario electoral todavía permite decidir qué candidaturas presenta cada partido. El plazo de presentación de listas se extenderá del 21 al 26 de octubre, por lo que Vox dispone de varios días para concretar su estrategia territorial antes de registrar oficialmente a sus aspirantes.
Entre las alternativas que se barajan figura la posibilidad de incorporar a algunos candidatos de Vox a las listas del Partido Popular, aunque esta opción se considera poco probable. La fórmula que adquiere mayor relevancia consistiría en no presentar candidaturas propias en determinadas circunscripciones y pedir expresamente el voto para los populares.
Esta segunda vía no exigiría la constitución de una coalición, ya que cada formación mantendría su identidad y concurriría por separado al Congreso. La coordinación se limitaría a determinadas provincias y a la elección de senadores.
El precedente de 2023: más de 2,7 millones de votos sin senadores electos
La posibilidad de renunciar a competir en determinadas provincias tiene como antecedente los resultados de las elecciones generales del 23 de julio de 2023. En aquella convocatoria, Vox no consiguió ningún senador por elección directa, pese a que sus candidatos más votados reunieron más de 2,7 millones de sufragios en el conjunto de las circunscripciones, según los datos recogidos por El País.
La ausencia de senadores electos de Vox no impidió que el Partido Popular obtuviera la mayoría absoluta en la Cámara Alta. Sin embargo, el acuerdo entre PSOE y Frente Amplio introduce una circunstancia distinta de cara al 29N, al permitir que ambas formaciones concurran con candidaturas compartidas en lugar de dividir sus apoyos.
La explicación se encuentra en el sistema electoral del Senado. En las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores, pero cada elector puede votar a un máximo de tres candidatos. Los escaños corresponden a las cuatro personas que obtienen más votos, con independencia del partido al que pertenezcan.
Este mecanismo suele favorecer un reparto de tres senadores para la candidatura más votada y uno para la siguiente, aunque no se trata de una distribución obligatoria. El resultado depende de los sufragios individuales que recibe cada aspirante.
Por ello, la división del voto entre candidaturas próximas puede resultar determinante cuando las diferencias entre los candidatos son reducidas. Una retirada de Vox permitiría evitar parte de esa competencia, aunque no garantizaría que sus electores trasladaran automáticamente sus votos al PP.
Un posible cambio en las relaciones entre Feijóo y Abascal
La eventual retirada de candidaturas también tendría consecuencias para las relaciones entre el PP y Vox. Hasta ahora, Abascal había rechazado las propuestas de coordinación electoral planteadas por los populares, al considerar que podían favorecer al partido de Alberto Núñez Feijóo en detrimento de su propia formación.
Una decisión en sentido contrario supondría aceptar una fórmula de colaboración electoral que Vox había descartado anteriormente, aunque limitada a la Cámara Alta y sin necesidad de constituir una alianza formal.
El escenario se produce en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, con ambos partidos compitiendo por separado al Congreso y manteniendo abierta la posibilidad de alcanzar acuerdos de gobierno después de los comicios.
La coordinación, en cualquier caso, podría encontrar dificultades en determinadas circunscripciones. En Ceuta, por ejemplo, Vox mantiene diferencias políticas con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, del Partido Popular, lo que podría complicar una eventual petición de voto a favor de los candidatos populares.
También habría que tener en cuenta el efecto de esta estrategia sobre la campaña al Congreso. Vox tendría que explicar a sus electores por qué solicita el voto para su propia candidatura en una Cámara y para la del PP en la otra, una circunstancia que exigiría diferenciar claramente ambos procesos electorales.
Vox deberá resolver su estrategia antes del 26 de octubre
La decisión definitiva sobre las candidaturas corresponde a los órganos de dirección de Vox, con el Comité Ejecutivo Nacional como responsable de aprobar las listas electorales. Su pronunciamiento permitirá comprobar si el partido mantiene su intención inicial de concurrir al Senado en todas las circunscripciones o introduce excepciones territoriales.
El margen para resolver esta cuestión es limitado. El próximo 26 de octubre concluirá el plazo de presentación de candidaturas, por lo que las formaciones deberán haber definido para entonces sus listas y la distribución territorial de sus aspirantes.