El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha actualizado este miércoles a 40 el número de fallecidos por el bombardeo lanzado el lunes por el Ejército ruso contra una escuela de la localidad de Komishuvaja, utilizada como punto de distribución de ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, alrededor de una treintena de personas continúa sin localizar.
Según ha explicado el mandatario ucraniano, las tareas para localizar y recuperar a las posibles víctimas entre los restos del edificio son "extremadamente difíciles" y suponen un enorme reto, ya que se desarrollan "bajo una amenaza prácticamente constante de nuevos ataques rusos" sobre la zona.
Zelenski ha precisado que Moscú utilizó un total de nueve bombas aéreas en esta ofensiva, que golpeó en primer lugar a las personas que acudían al centro para recibir ayuda humanitaria y, posteriormente, a los primeros equipos de emergencia que llegaron al lugar para asistir a los heridos.
"Desafortunadamente, ha habido muy poca reacción del mundo ante este insensato ataque. Pero este, como miles y miles de otros crímenes de guerra que Rusia ha cometido contra Ucrania y los ucranianos, exige una respuesta contundente", ha subrayado el presidente, que ha vuelto a exigir el envío de más sistemas de defensa antiaérea "ahora mismo" para proteger a la población civil.
Por su parte, el gobernador de la región de Zaporiyia, Mijailo Semikin, ha indicado que las labores de búsqueda y rescate continúan activas y ha asegurado que las autoridades regionales ofrecerán todo el respaldo posible a las víctimas y a sus familias. "No podemos devolver las vidas perdidas ni aliviar el dolor, pero haremos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que ninguna familia se quede sola con su duelo", ha manifestado.
"Han vivido una terrible tragedia. Han perdido a sus seres queridos y han sufrido heridas graves. Ahora es importante cuidar de todos los que han sufrido", ha añadido el gobernador, que ha adelantado que la administración regional asumirá los costes de los entierros de los fallecidos y concederá indemnizaciones de hasta 50.000 grivnas (980 euros) a los heridos.
Las autoridades han decretado luto oficial en la provincia de Zaporiyia desde el martes y hasta el jueves, en memoria de las víctimas de este bombardeo, considerado uno de los ataques más letales registrados en la región desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.