El Ejército de Arakán (AA), que mantiene un amplio dominio sobre el estado de Rajine, en el oeste de Birmania, ha señalado que el balance de los últimos ataques aéreos de las fuerzas fieles a la junta militar asciende ya a casi 50 muertos y 60 heridos. La junta gobierna el país desde el golpe de Estado de febrero de 2021.
Según el grupo insurgente, la mayor parte de los fallecidos se encontraban en un mercado que ha sido blanco directo de los bombardeos, que también han ocasionado destrozos en un puente y en varias casas de la localidad de Kyauktaw, en el norte de Rajine. La infraestructura dañada cruza el río Kaladan.
Kyauktaw, ubicada a orillas de este río, es considerada un enclave estratégico y está bajo dominio del Ejército de Arakán desde febrero de 2024. La ciudad se sitúa a unos 77 kilómetros de Sittwe, capital regional, donde recientemente se han registrado choques entre las fuerzas de la junta y los rebeldes.
Los insurgentes responsabilizan a la junta de atacar a la población civil en estas áreas "a plena luz del día", por lo que entre los fallecidos figuran viandantes, empleados y comerciantes, de acuerdo con el portal de noticias Irrawaddy. De los 58 heridos contabilizados --32 mujeres y 26 hombres--, 22 se encuentran en estado grave.
Los rebeldes han denunciado que el Ejército golpea a la población "de forma deliberada" como "medida de represalia". "Hemos documentado qué comandantes se han visto implicados para poder hacer justicia en el futuro", ha indicado la organización armada.
La Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) ha condenado los bombardeos y ha expresado sus condolencias a los allegados de las víctimas. Además, ha reiterado su "solidaridad inquebrantable" con la ciudadanía birmana y ha reclamado que se depuren responsabilidades y se ponga fin a la espiral de violencia que sacude el país.
El golpe militar de 2021 fue ejecutado por las Fuerzas Armadas con el objetivo de invalidar los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi obtuvo una amplia mayoría parlamentaria. Los militares justificaron la asonada alegando un supuesto fraude electoral, extremo que ha sido puesto en duda por observadores internacionales.
Tras la toma de poder, la junta lanzó una intensa campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes. Paralelamente, se ha intensificado la violencia entre el Ejército y distintos grupos armados en varios estados del país, con especial crudeza en zonas del noreste, próximas a la frontera con China, y en el propio estado de Rajine, en el oeste.