El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha urgido al presidente de Líbano, Joseph Aoun, a depurar responsabilidades entre quienes ordenaron, financiaron y coordinaron el traslado de "varios cientos de kilos de explosivos" recientemente confiscados al partido-milicia chií Hezbolá.
En una llamada telefónica centrada en los últimos movimientos en la región, el máximo responsable de la diplomacia estadounidense recalcó que la opción de entregar de nuevo el material incautado al grupo armado "debe quedar totalmente descartada", tal y como indicó un portavoz del Departamento de Estado citado por Europa Press.
Según la Presidencia libanesa, Aoun trasladó a Rubio que el Ejército y las fuerzas de seguridad del país están cumpliendo "plenamente" con su misión de impedir exhibiciones de armamento, requisar arsenales ilegales y combatir el contrabando. El comunicado oficial añade que el jefe del Estado aseguró que las instancias judiciales están siguiendo todos los expedientes abiertos y que la normativa se aplicará "sin favoritismos" y sin indulgencia hacia los responsables.
Durante la conversación, el presidente libanés pidió además a Washington que incremente la presión sobre Israel para frenar los ataques contra aldeas del sur del país, respetar los compromisos del acuerdo marco y garantizar que los agricultores puedan trabajar sus tierras "sin ser atacados".
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense aprovechó la llamada para cargar contra la Ley de Boicot del Líbano de 1955, a la que calificó de "poco práctica" y acusó de emplearse de manera habitual para "procesamientos politizados" que frenan los avances hacia la paz. Rubio planteó asimismo la creación de un canal de comunicación militar directa entre las fuerzas libanesas e israelíes con el fin de minimizar errores de cálculo y avanzar en la aplicación escalonada del llamado Marco Trilateral.
El intercambio entre ambos dirigentes tiene lugar en un clima de fuerte tensión, después de que un parlamentario del bloque Lealtad a la Resistencia —la coalición liderada por Hezbolá—, Hasán Fadlalá, admitiera oficialmente que el vehículo cargado con explosivos interceptado la semana pasada por las autoridades libanesas pertenecía a la organización chií.
El diputado exigió la excarcelación de los arrestados y sostuvo que el armamento está orientado "exclusivamente contra el enemigo" para "hacer frente a la ocupación" israelí, rechazando tajantemente las acusaciones sobre un supuesto complot para asesinar a opositores políticos. Tanto las autoridades libanesas como Estados Unidos e Israel han reiterado en numerosas ocasiones la necesidad de que Hezbolá entregue las armas, una demanda que el grupo mantiene bloqueada mientras las fuerzas israelíes no abandonen los territorios ocupados.