La sesión del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil en la que estaba previsto decidir sobre la apertura de una investigación contra Alexandre de Moraes por el caso del Banco Master, a raíz de la desclasificación de los mensajes enviados por el expropietario de la entidad, Daniel Vorcaro, al magistrado, ha quedado este martes suspendida sin nueva fecha, tras una jornada marcada por choques y reproches entre miembros de la cúpula del Poder Judicial brasileño.
El debate, emitido en directo por televisión, ha dejado en evidencia durante más de cinco horas --con un receso intermedio-- una profunda división en el Supremo, que ni siquiera ha llegado a votar sobre la apertura de la investigación, según informa el diario ‘Folha’. En lugar de ello, el presidente del STF, Edson Fachin, ha aceptado la petición del juez Flávio Dino para disponer de más tiempo en el examen del asunto.
Con esta decisión, la próxima sesión deberá celebrarse en un plazo máximo de 90 días, lo que previsiblemente desplazará cualquier resolución definitiva más allá de las elecciones generales previstas en Brasil para el próximo 4 de octubre.
Antes, el miércoles siguiente, está convocado un segundo pleno en el que los magistrados abordarán si abren otra investigación por las supuestas irregularidades de su colega André Mendonça en la tramitación del caso Master, que incluyeron el encargo a la Policía Federal del informe sobre los mensajes de Vorcaro a De Moraes y el levantamiento del sigilo de ese material, detonante de la actual crisis.
No obstante, este asunto también se ha colado en la sesión de este martes, en la que un grupo alineado con De Moraes ha defendido examinar la conducta de ambos magistrados en un único procedimiento. Esta fórmula, impulsada por el juez Gilmar Mendes y respaldada por el propio De Moraes, ha chocado con la oposición del ala contraria del tribunal.
Finalmente, Fachin, Mendonça, Luiz Fux y Cármen Lúcia han tumbado esta propuesta, imponiéndose por 4 a 3 en una ajustada votación frente a Gilmar, De Moraes y Cristiano Zanin, mientras que el voto de Dino no ha sido computado al haber solicitado la prórroga del análisis.
En paralelo, los jueces Dias Toffoli y Kassio Nunes Marques --cuyos nombres, junto a los de algunos familiares, figuran en las pesquisas del caso Master-- han optado por no votar. Toffoli ha alegado razones de carácter “íntimo” y Nunes Marques ha invocado un conflicto con sus funciones como presidente del Tribunal Superior Electoral.
Lula señala a Mendonça y reclama transparencia total
Horas después, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha referido a esta sesión del STF y ha acusado al juez André Mendonça de “soltar sólo lo que le interesaba” de algo que “tenía guardado como secreto de Estado”. Todo ello, ha subrayado, “puede abrirse ahora para que toda la sociedad sepa quién estaba involucrado en esto”.
De esta forma, el mandatario ha puesto nombre, en una entrevista con la cadena brasileña Record, a un señalamiento que ya venía insinuando en días anteriores mediante reiteradas quejas sobre “filtraciones interesadas”.
Además, Lula ha reclamado saber “por qué Toffoli no votó, por qué Kássio no votó (y) quién participó en esa trama de Vorcaro”, asegurando que “lo de Vorcaro es una red delictiva que movilizó a mucha gente de diversas instancias del Poder Judicial y de la clase política”.
“Fachin (el presidente del Supremo) tiene ahora la sartén por el mango para destapar todo y saber quién hizo qué en la Corte Suprema. Y quien haya hecho algo debe ser castigado y juzgado”, ha planteado.
Ante este escenario, Lula ha defendido que “el pueblo brasileño no puede quedarse mirando cómo el Tribunal Supremo pierde credibilidad ante la sociedad”. “La máxima instancia de la justicia brasileña debe ser un ejemplo; por tanto, que se investigue con todo rigor y se levante el secreto de las comunicaciones telefónicas de todos”, ha reclamado.
En este contexto, ha recuperado una de sus propuestas de campaña --en la que el equipo del opositor ultraderechista Flávio Bolsonaro intenta vincular a Lula con De Moraes--, la reforma de la Justicia brasileña: “Hace falta crear criterios para moralizar el Poder Judicial brasileño”, ha manifestado antes de preguntarse, “si las instancias encargadas de juzgar a la sociedad generan desconfianza en ella, ¿qué clase de mundo vamos a crear?”.
“El Tribunal Supremo debe ser el ejemplo magnánimo de este país (...), nadie puede estar bajo sospecha”, ha remarcado, defendiendo que “quien haya cometido un error pague el precio que el pueblo brasileño exige”.