La disolución de las Cortes por la convocatoria de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre llega con varios expedientes decisivos para el sector energético pendientes de completar su tramitación o resolverse.
En el aire están, por ejemplo, los más de 17.000 millones de euros de inversión prevista en la planificación de la red de transporte hasta 2030, las nuevas reglas sobre centros de datos, el despliegue del mercado de capacidad o una subasta de 600 MW para instalaciones de cogeneración.
Para las cotizadas energéticas, industriales e inmobiliarias implicadas, las decisiones condicionan desde nuevas fuentes de retribución hasta la localización de inversiones y la posibilidad de conectar nuevos proyectos a la red.
Mercado de capacidad: con norma pero sin subasta
El Gobierno aprobó en septiembre la creación del mercado de capacidad eléctrico, un mecanismo destinado a garantizar que el sistema disponga de potencia firme suficiente incluso cuando la generación renovable no pueda cubrir la demanda. La Orden TED/966/2026 ya está en vigor pero, para su funcionamiento efectivo, es necesario la convocatoria de subastas por parte de la Secretaría de Estado de Energía.
Antes, Red Eléctrica debe calcular las necesidades de potencia firme y los coeficientes correspondientes, y la propuesta tiene que pasar por información pública y recibir un informe de la CNMC, para el que dispone de un máximo de 20 días hábiles.
El mecanismo permitirá que determinadas instalaciones cobren por comprometerse a estar disponibles cuando las necesite el sistema. Podrán participar productores eléctricos, instalaciones de almacenamiento, consumidores y agregadores de demanda. Para nuevas inversiones, las subastas principales quedan reservadas a renovables, almacenamiento o demanda, mientras que las instalaciones existentes pueden concurrir bajo las condiciones establecidas en la orden.
Cotizadas implicadas: Entre las cotizadas con activos potencialmente interesados están Iberdrola, Endesa, Naturgy y Acciona Energía, especialmente por sus carteras de generación y almacenamiento. Su participación efectiva y el ingreso que podría obtener cada compañía dependerán de las condiciones concretas de las subastas y de los activos que resulten habilitados.
Redeia ocupa una posición diferente. A través de Red Eléctrica actúa como operador del sistema y será una pieza central para determinar las necesidades de cobertura sobre las que se construyan las convocatorias. No es un potencial beneficiario de la retribución en las mismas condiciones que los generadores.
Cogeneración: 600 MW esperan en subasta
Transición Ecológica prepara para diciembre una subasta de 600 MW de cogeneración de alta eficiencia, la primera de las dos previstas para renovar o incorporar un total de 1.200 MW entre 2026 y 2027. La propuesta permaneció en audiencia pública hasta el pasado 15 de septiembre.
De los 600 MW previstos para la primera convocatoria, 505 MW corresponden a instalaciones de gas y 95 MW a biomasa, repartidos en diez productos diferentes. El mecanismo permitirá tanto renovar instalaciones existentes como desarrollar otras nuevas y concederá a los adjudicatarios un régimen retributivo específico.
Entre las cotizadas con exposición al ámbito industrial y energético aparecen grupos como Repsol, además de compañías industriales que utilizan o pueden estar vinculadas a instalaciones de cogeneración. En biomasa, Ence es uno de los principales operadores españoles de generación con esta tecnología, aunque no toda planta de biomasa es una instalación de cogeneración ni puede darse por hecho que vaya a concurrir. También pueden aparecer Naturgy, Endesa o Iberdrola a través de sus actividades energéticas.
Centros de datos: acceso a la red
El expediente que afronta una carrera más evidente contra el calendario electoral es el decreto que impondrá nuevos requisitos energéticos, medioambientales y de soberanía digital a los centros de datos con una potencia de acceso igual o superior a 1 MW.
La disputa tiene una razón física: la capacidad de la red es limitada. Desde finales de 2023, Red Eléctrica ha concedido más de 6 GW de capacidad de acceso a centros de datos en transporte y, desde 2020, las redes de distribución han otorgado alrededor de otros 6 GW. Atender toda la demanda detectada obligaría a dedicar una parte relevante de las inversiones previstas en las redes a estas instalaciones.
El borrador pretende utilizar criterios de eficiencia energética, consumo de agua, renovables, resiliencia y soberanía digital para ordenar el desarrollo de estas infraestructuras. El diseño inicialmente sometido a audiencia incluía fuertes exigencias sobre la cobertura del consumo con nueva generación renovable, uno de los elementos más cuestionados por el sector y susceptible de cambios en el texto definitivo.
Cotizadas implicadas: Merlin Properties tiene una apuesta directa por los centros de datos, al igual que ACS, mientras que Iberdrola y Endesa están implicados como suministradores de electricidad y operadores de redes de distribución. Para Redeia, la proliferación de centros de datos implica además una fuerte presión sobre la planificación y gestión de la red de transporte.
Red de transporte: más de 17.000 millones por decidir
El cuarto gran expediente es la Planificación de la Red de Transporte de Energía Eléctrica con horizonte 2030, una decisión esencial para determinar dónde podrá crecer la demanda industrial, conectarse nueva generación renovable o desarrollarse almacenamiento durante los próximos años.
La propuesta inicial contemplaba unos 13.600 millones de euros, pero el Gobierno elevó en septiembre la cifra a más de 17.000 millones después de analizar 2.566 alegaciones. Es un 30% más de lo inicialmente planteado y, según Transición Ecológica, un 144% más que la planificación vigente.
Cotizadas implicadas: la más directamente afectada es Redeia, cuya filial Red Eléctrica es transportista y operador del sistema. El mapa es también decisivo para Iberdrola, Endesa, Naturgy, Acciona Energía y Solaria, porque la disponibilidad de capacidad condiciona dónde pueden conectarse nuevos proyectos de generación, almacenamiento o demanda. En el caso de Iberdrola y Endesa existe además una segunda vertiente por su actividad de distribución, aunque la planificación de transporte y los planes de inversión de distribución son instrumentos distintos.
Autoconsumo, almacenamiento y repotenciación
El quinto expediente agrupa varios cambios que Transición Ecológica llevó a audiencia pública por vía de urgencia en julio mediante un proyecto de Real Decreto para facilitar autoconsumo industrial, repotenciación de parques renovables, almacenamiento y acceso y conexión a la red.
Una de las principales novedades es la creación de procedimientos para liberar y adjudicar capacidad en nudos reservados a concurso. Una parte se destinaría a la repotenciación de instalaciones renovables, especialmente parques eólicos antiguos, de forma que puedan sustituirse equipos y aumentar la producción aprovechando conexiones ya existentes. Otra vía reservaría capacidad para proyectos renovables de autoconsumo asociados a grandes instalaciones industriales.
El proyecto introduce además medidas para favorecer el almacenamiento. Las centrales hidroeléctricas reversibles podrían incorporar nuevas soluciones de electrónica de potencia y las plantas termosolares ampliar su campo solar e instalar almacenamiento térmico. También plantea incorporar sistemas de capacidad dinámica de líneas para aprovechar mejor las redes existentes y reducir algunos trámites administrativos.
Cotizadas implicadas: interesa especialmente a Iberdrola, Endesa y Acciona Energía, por sus carteras renovables y posibilidades de repotenciación y almacenamiento. Solaria puede verse afectada por las reglas de acceso y conexión y por el desarrollo del almacenamiento asociado a generación renovable, aunque el alcance dependerá de sus proyectos concretos. Para Redeia, las modificaciones relativas al aprovechamiento de capacidad y operación de las redes tienen una incidencia distinta, vinculada a su función de operador del sistema.
También existe una derivada industrial: reservar capacidad para autoconsumo vinculado a grandes consumidores puede modificar los costes energéticos y las decisiones de inversión de fábricas electrointensivas.