Las elecciones legislativas de Estados Unidos han dado un nuevo impulso al Partido Demócrata, que ha conseguido arrebatar a los republicanos dos escaños del Senado en Carolina del Norte y Carolina del Sur, según las proyecciones de NBC News. Los resultados permiten a la oposición reducir la distancia que la separa de la mayoría de la Cámara Alta, mientras continúa el escrutinio en varios estados decisivos para determinar el control del Congreso durante los dos últimos años del mandato de Donald Trump.
La victoria de Roy Cooper frente al republicano Michael Whatley en Carolina del Norte ha sido la primera ganancia neta demócrata de la noche. Poco después, NBC News ha proyectado también el triunfo de Annie Andrews sobre Darline Graham en Carolina del Sur, un resultado especialmente significativo por tratarse de otro escaño hasta ahora en manos del Partido Republicano.
A estas dos conquistas se suman las victorias demócratas en Georgia, Virginia y Nuevo Hampshire, donde Jon Ossoff, Mark Warner y Chris Pappas han conseguido conservar los escaños de su partido. Aunque estos tres resultados no modifican el reparto de fuerzas, evitan pérdidas que habrían dificultado las aspiraciones de la oposición.
Los demócratas necesitan otros dos escaños para recuperar el Senado
El Partido Republicano llegó a las elecciones con una mayoría de 53 senadores, frente a los 47 del bloque demócrata, incluidos los independientes que votan habitualmente con este último. Para recuperar el control de la Cámara Alta, los demócratas necesitan alcanzar los 51 escaños, dado que un empate a 50 favorecería a los republicanos por el voto de desempate del vicepresidente JD Vance.
Con las victorias proyectadas en las dos Carolinas, el Partido Demócrata ha conseguido dos de las cuatro ganancias netas necesarias. Si logra defender todos sus escaños anteriores, necesitará arrebatar otros dos a los republicanos para hacerse con la mayoría.
La atención se dirige ahora a Texas, Ohio, Maine y Kansas, donde siguen en juego contiendas relevantes para el reparto final de fuerzas.
En Texas, el demócrata James Talarico se enfrenta al republicano Ken Paxton en una elección que ha adquirido especial importancia para las aspiraciones de ambos partidos. Ohio enfrenta al demócrata Sherrod Brown con el republicano Jon Husted, mientras que en Maine la senadora Susan Collins trata de conservar su escaño frente al demócrata Troy Jackson.
También permanecen bajo vigilancia Iowa y Alaska, donde los demócratas aspiran a conseguir nuevas ganancias. Míchigan, por su parte, exige una atención diferente: el partido defiende allí un escaño propio, por lo que una derrota complicaría el cálculo necesario para alcanzar la mayoría.
Georgia cambia de manos en las elecciones a gobernador
Los avances demócratas no se limitan al Senado. NBC News también ha proyectado la victoria de Keisha Lance Bottoms en las elecciones a gobernador de Georgia, donde ha derrotado al republicano Rick Jackson.
Con este resultado, el Partido Demócrata recupera el Gobierno de un estado que estaba bajo control republicano. Bottoms, antigua alcaldesa de Atlanta, se convertirá además en la primera gobernadora negra de la historia de Georgia.
La victoria adquiere una dimensión adicional por coincidir con la reelección del senador demócrata Jon Ossoff, que ha conseguido conservar su escaño frente al republicano Mike Collins.
En Florida, sin embargo, los republicanos han conseguido conservar la gobernación. Byron Donalds se ha impuesto al demócrata David Jolly, según las proyecciones de NBC News, y se convertirá en el primer gobernador negro de la historia del estado, sucediendo a Ron DeSantis.
Trump se juega el control de las dos cámaras del Congreso
Las elecciones de mitad de mandato también decidirán la composición de la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 435 escaños y la mayoría absoluta exige alcanzar los 218.
El Partido Demócrata aspira a recuperar el control de una o ambas cámaras, una posibilidad que modificaría la relación de fuerzas entre el Congreso y la Casa Blanca durante la segunda mitad de la presidencia de Donald Trump.
Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes permitiría a la oposición controlar su agenda legislativa, presidir comisiones e impulsar investigaciones parlamentarias. En el Senado, un cambio de mayoría afectaría además a la tramitación de nombramientos presidenciales y a la aprobación de determinadas iniciativas del Ejecutivo.
Los primeros sondeos a pie de urna difundidos por NBC News apuntan a un considerable descontento con la situación política estadounidense. Según estos datos, el 62% de los votantes desaprueba la gestión de Donald Trump, mientras que más de tres cuartas partes expresan una opinión negativa sobre el trabajo del Congreso. Se trata de resultados preliminares de encuestas electorales, no de porcentajes del escrutinio.
Dos conquistas demócratas y una mayoría todavía por decidir
La noche electoral ha dejado ya un cambio relevante en el Senado. Los demócratas han conseguido dos ganancias netas en estados que estaban en manos republicanas, mientras conservan varios de los escaños que necesitaban defender.
Por su parte, los republicanos también han asegurado victorias en territorios tradicionalmente favorables al partido, como Oklahoma, donde Kevin Hern ha derrotado a la demócrata N’Kiyla Jasmine Thomas.
La mayoría del Senado continúa sin adjudicarse, aunque el resultado de las dos Carolinas ha reducido las ganancias adicionales que necesitan los demócratas para alcanzarla.
Los próximos resultados de Texas, Ohio, Maine y Kansas, junto con las contiendas todavía abiertas en otros estados, determinarán si el avance de la oposición se traduce finalmente en un cambio de mayoría o si los republicanos consiguen conservar el control de la Cámara Alta.
Al mismo tiempo, el escrutinio de la Cámara de Representantes terminará de definir el equilibrio de poder que deberá gestionar Donald Trump hasta el final de su mandato.