El estado de Florida, situado en la costa este de Estados Unidos, ha elegido este martes al conservador Byron Donalds, hasta ahora integrante de la Cámara de Representantes, como relevo de Ron DeSantis, que no podía concurrir a un tercer mandato. Con este resultado, el territorio refuerza su papel como bastión republicano en un contexto de fuerte retroceso del partido en las elecciones de medio mandato.
Según las proyecciones de los principales medios estadounidenses, el candidato republicano ha obtenido en torno al 50% de los sufragios, aventajando en 1,3 puntos y unos 100.000 votos al demócrata David Jolly. Con esta victoria, Donalds se convierte además en el primer gobernador de raza negra en la historia de Florida.
El político republicano irrumpió en la contienda electoral hace meses arropado por el presidente, Donald Trump, y ha conseguido garantizar la continuidad del dominio conservador en un estado que el Partido Republicano controla desde 1999, en contraste con las derrotas sufridas en otros territorios clave como Texas o Georgia. Este revés, unido a la reelección de un gobernador demócrata en California, deja a Florida como el único de los diez estados más poblados que sigue bajo gobierno republicano.
Estos comicios suponen también el cierre de la etapa de Ron DeSantis, un gobernador de gran peso en el partido que llegó a presentarse a las primarias republicanas para las presidenciales de 2024 tras enfrentarse políticamente a Donald Trump, aunque finalmente se retiró de la contienda y terminó respaldando al magnate neoyorquino.
En varios mensajes publicados en redes sociales, el gobernador saliente ha lamentado la pérdida de influencia republicana en estados muy poblados que tradicionalmente había controlado, como Texas, y ha señalado que este revés implica “eliminar uno de los pilares del Partido Republicano moderno” en referencia a dicho territorio.
DeSantis ha añadido igualmente que la magnitud de la derrota republicana comprometerá el porvenir de la formación, al advertir de que el partido tendrá complicado volver a dominar la Cámara en 2028 y que no verá opciones reales de recuperar el control del Senado hasta 2032, a la vista de la ventaja lograda por los demócratas en las urnas este martes.