El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha manifestado este viernes su rechazo "firmemente" al atentado suicida con coche bomba llevado a cabo contra un edificio policial situado junto a una mezquita en la provincia paquistaní de Jáiber Pastunjua, en el norte del país y próxima a la frontera con Afganistán, un ataque que ha causado más de una veintena de fallecidos.
El portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric, ha subrayado que Guterres "traslada sus profundas condolencias" a los allegados de las víctimas mortales y ha insistido en que "los ataques contra civiles y lugares de culto son inaceptables".
En esta línea, ha reclamado que los autores materiales e intelectuales del atentado comparezcan ante la justicia y ha reiterado la "solidaridad" de Naciones Unidas con el Gobierno y el pueblo de Pakistán "en sus esfuerzos para hacer frente al terrorismo y el extremismo violento".
Según el último balance ofrecido por las autoridades paquistaníes, el atentado, registrado en la ciudad de Kohat, ha dejado al menos 21 muertos, entre ellos 15 agentes de Policía, además de cerca de 80 personas heridas. Las fuerzas de seguridad han atribuido la acción al grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes.
El inspector general de la Policía de la provincia, Zulfiqar Hamid, ha explicado que el atacante suicida hizo estallar los explosivos cerca del acceso principal de un edificio de las fuerzas de seguridad, anexo a una mezquita, tras lo cual varios hombres armados intentaron irrumpir en el complejo, desencadenando un intenso intercambio de disparos.
La franja limítrofe con Afganistán arrastra desde hace años una situación de gran inestabilidad, marcada en particular por las acciones de los talibán paquistaníes. Islamabad ha acusado en repetidas ocasiones a India y a los talibán afganos de brindar apoyo a esta organización, algo que tanto Nueva Delhi como Kabul han negado de forma reiterada.