El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha expresado este viernes su pesar por la decisión de las autoridades de Estados Unidos de denegar el visado de entrada al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas. Debido a esta negativa, el dirigente palestino tendrá que intervenir de forma telemática en la próxima Asamblea General de la ONU, prevista para la semana que viene en Nueva York.
El máximo responsable de la ONU lamenta "profundamente" que el Departamento de Estado haya optado por "prorrogar las sanciones" que bloquean la concesión de visados a miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a altos cargos de la AP que tenían intención de acudir al encuentro en la sede de Naciones Unidas en la ciudad estadounidense.
"Al secretario general le preocupa el impacto que esta decisión tendrá en la capacidad del Estado de Palestina para participar plenamente en la labor de Naciones Unidas. La plena participación de todas las delegaciones en la labor de la Organización es esencial para su correcto funcionamiento", ha señalado su portavoz, Stéphane Dujarric, en una comparecencia ante la prensa, en la que ha instado a Estados Unidos, como "país anfitrión a que garantice la expedición de visados a todas las delegaciones, de conformidad con las obligaciones que le incumben en virtud del Acuerdo sobre la Sede".
La Administración Trump defendió su postura acusando a los responsables palestinos de "glorificar el terrorismo" y, en particular, a la OLP de "continuar pagando estipendios a terroristas, así como glorificando actos de terrorismo y a terroristas en declaraciones públicas y libros de texto escolares".
Además, Washington ha criticado a ambas organizaciones por el "emprender acciones para internacionalizar el conflicto palestino-israelí, incluso a través del Tribunal Penal Internacional (TPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ)", así como por el "intentar eludir las negociaciones buscando un reconocimiento unilateral", en referencia a las iniciativas palestinas para llevar a responsables israelíes ante instancias judiciales internacionales por sus actuaciones.