La exsecretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton ha reclamado una regulación más estricta de la inteligencia artificial (IA) y ha cuestionado la respuesta de la Administración estadounidense ante el creciente poder de las grandes empresas tecnológicas. En una intervención difundida por el Instituto de Política Global de la Universidad de Columbia, Clinton ha defendido que Estados Unidos debería aprender de algunas de las medidas adoptadas por China para supervisar esta tecnología.
"No se me ocurre otro ejemplo en la historia de Estados Unidos en el que una industria haya dicho 'por favor, regúlennos antes de que los matemos' y el presidente haya respondido que no se preocupen y que sigan haciendo lo que están haciendo", ha afirmado Clinton, en una crítica a la actitud de la Casa Blanca frente al sector.
La exsecretaria de Estado ha rechazado que la competencia tecnológica con China justifique renunciar a establecer controles sobre la inteligencia artificial. A su juicio, presentar la regulación como un obstáculo para superar al gigante asiático supone construir un argumento que no se corresponde con la realidad.
"China está regulando la inteligencia artificial. Por tanto, la idea de que no se puede regular en esta supuesta competición por dominar el mundo con China es sencillamente falsa", ha señalado.
China como referencia para regular la inteligencia artificial
Clinton ha defendido que Estados Unidos desarrolle su propio modelo regulatorio, aunque ha considerado conveniente estudiar determinadas decisiones adoptadas por las autoridades chinas. En su intervención ha reconocido, no obstante, que ambos países persiguen objetivos políticos diferentes.
"Deberíamos aprender de lo que están haciendo los chinos", ha asegurado, antes de precisar que el principal interés del Partido Comunista de China es conservar el control político del país.
"Los chinos tienen motivaciones diferentes. No quieren perder el control. El Partido Comunista Chino no quiere perder el control. Ese es su objetivo primordial", ha explicado.
Frente a ese planteamiento, Clinton ha defendido que las democracias occidentales deben establecer límites a la inteligencia artificial para proteger las instituciones democráticas, la capacidad de decisión de las personas y a los menores.
Clinton alerta del poder de las grandes tecnológicas
La exsecretaria de Estado también ha advertido de las consecuencias que podría tener permitir que la industria tecnológica acumule poder económico y político sin mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
"No queremos acabar sometidos a una industria tan poderosa y que no rinde cuentas ante nadie, hasta el punto de que nunca podamos alcanzarla y quedemos a su merced en el futuro", ha manifestado.
Clinton ha ido más allá al advertir del riesgo de que se establezcan relaciones de beneficio mutuo entre los responsables políticos y las grandes compañías tecnológicas, mediante acuerdos que, según su planteamiento, podrían comprometer la independencia de las instituciones.
En este sentido, ha alertado de la posibilidad de que las empresas alcancen acuerdos corruptos con dirigentes electos y terminen estableciendo una relación basada en el dominio y la rentabilidad económica.
La exsecretaria de Estado ha concluido su intervención con un llamamiento a la participación ciudadana. Ha animado a los estadounidenses a elegir dirigentes comprometidos con estas cuestiones, actuar individualmente y participar en iniciativas colectivas para reclamar una mayor supervisión de la inteligencia artificial.