La batalla por el Senado ha abierto un nuevo frente en la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. El PSOE y Frente Amplio han alcanzado un acuerdo para presentar candidaturas conjuntas bajo la denominación "Senado de Progreso", mientras Vox estudia renunciar a concurrir en determinadas provincias para favorecer a los candidatos del Partido Popular. Dos estrategias diferentes que responden a una misma particularidad del sistema electoral: la concentración del voto puede modificar considerablemente el reparto de escaños en la Cámara Alta.
La decisión que baraja Santiago Abascal, adelantada este sábado por El País, supondría un cambio respecto a la estrategia que Vox ha mantenido en anteriores convocatorias. La formación contempla no presentar listas al Senado en aquellas circunscripciones donde considere que sus aspirantes tienen escasas posibilidades de obtener representación y pedir a sus electores que apoyen a los candidatos populares.
La propuesta todavía no está aprobada. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha advertido de que el partido deberá adoptar "decisiones difíciles", mientras que fuentes de la formación señalan que todas las opciones permanecen abiertas a la espera de que se pronuncie el Comité Ejecutivo Nacional.
Por su parte, el PSOE y sus socios ya han cerrado el acuerdo electoral, aunque todavía deben completar el reparto de puestos y la designación de candidatos. La alianza abarca 47 circunscripciones, según el balance comunicado por sus promotores, con fórmulas específicas en determinados territorios y excepciones como Cataluña.
Vox estudia retirarse de algunas provincias para concentrar el voto en el PP
La posibilidad que examina Vox consiste en no presentar candidatos propios al Senado en determinadas circunscripciones y solicitar el voto para los aspirantes del Partido Popular. Esta fórmula permitiría coordinar el comportamiento electoral de ambos electorados sin necesidad de constituir una coalición formal.
El plazo para registrar coaliciones concluyó a medianoche del viernes 16 de octubre, por lo que PP y Vox ya no pueden formalizar una alianza electoral equivalente a la alcanzada por PSOE y Frente Amplio. Sin embargo, la presentación de candidaturas se realizará entre el 21 y el 26 de octubre, lo que deja margen para decidir dónde concurrirá cada formación.
La otra alternativa sería incorporar candidatos de Vox a las listas del PP, aunque, según la información publicada por El País, esta opción se considera menos probable. En cualquier caso, no se ha comunicado qué provincias podrían verse afectadas ni si existe un acuerdo cerrado entre las direcciones de ambos partidos.
Abascal ha reaccionado al pacto de la izquierda con un mensaje dirigido a sus votantes en el que asegura que actuará "con altura de miras" y hará "lo necesario" para evitar que España dependa de Pedro Sánchez. El dirigente no ha confirmado expresamente la retirada de candidaturas, pero sus palabras dejan abierta la posibilidad de adoptar una estrategia diferente a la seguida hasta ahora.
La decisión presenta también dificultades para Vox. Renunciar a concurrir al Senado supondría pedir a sus electores que apoyaran a candidatos de otro partido, con el riesgo de reforzar al PP en una convocatoria en la que ambas formaciones compiten por separado al Congreso.
Además, la relación entre populares y Vox presenta particularidades territoriales que podrían complicar la coordinación. En Ceuta, por ejemplo, las discrepancias entre Vox y el presidente de la ciudad autónoma, el popular Juan Jesús Vivas, han marcado las relaciones entre ambas organizaciones.
El precedente de 2023: Vox se quedó sin senadores elegidos directamente
La reflexión de Vox tiene un antecedente inmediato en las elecciones generales de julio de 2023. Aunque sus candidatos recibieron un volumen considerable de apoyos, el partido no consiguió ningún senador por elección directa.
Según los datos recogidos por El País, los candidatos mejor situados de Vox sumaron más de 2,7 millones de votos, sin que ese respaldo se tradujera en representación en las circunscripciones donde concurrieron.
La situación no impidió entonces que el Partido Popular obtuviera la mayoría absoluta del Senado. Sin embargo, el acuerdo alcanzado ahora por PSOE y Frente Amplio introduce una variable distinta, al permitir que los candidatos de la izquierda concentren apoyos que anteriormente se repartían entre varias formaciones.
La retirada de Vox en algunas provincias no garantizaría que todos sus electores votaran al PP. La eficacia de esa estrategia dependería de cuántos votantes siguieran la recomendación y de cómo distribuyeran sus votos entre los distintos candidatos.
El precio de la unidad: PSOE y Frente Amplio se reparten las candidaturas
Mientras PP y Vox estudian sus opciones, la izquierda ha superado la primera fase de la negociación. El acuerdo denominado "Senado de Progreso" reúne al PSOE con Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y distintas organizaciones territoriales, entre ellas Compromís, Chunta Aragonesista, Batzarre y Més.
El pacto supone compartir candidaturas en buena parte del territorio nacional, pero obliga a los partidos participantes a negociar qué aspirantes ocuparán las posiciones más destacadas. La unidad electoral tiene así una consecuencia directa sobre el reparto de puestos entre los socialistas y sus socios.
En las provincias peninsulares, cada elector puede votar a un máximo de tres candidatos, aunque se eligen cuatro senadores. Por ello, los partidos conceden especial importancia a la composición de las ternas que presentan ante los electores.
El PSOE mantiene una posición predominante en los acuerdos territoriales conocidos, aunque reserva espacios para las organizaciones de Frente Amplio. El reparto no es idéntico en todas las provincias y depende de las negociaciones entre las direcciones territoriales.
Aragón: dos puestos socialistas y uno para CHA o IU
Aragón ofrece uno de los ejemplos más claros del reparto. El PSOE ocupará el primer y tercer puesto de las candidaturas al Senado por Zaragoza, Huesca y Teruel, mientras que el segundo quedará reservado a sus socios.
Chunta Aragonesista designará a los candidatos que ocuparán esa posición en Zaragoza y Teruel, mientras que Izquierda Unida lo hará en Huesca.
De esta forma, los socialistas dispondrán de seis de los nueve puestos principales de las tres provincias aragonesas, CHA tendrá dos e IU uno. El acuerdo permite a las organizaciones de la izquierda alternativa participar en una candidatura compartida con el PSOE sin renunciar a sus propias listas al Congreso.
Galicia y Comunidad Valenciana: las cesiones territoriales
En Galicia, el acuerdo se extiende a las cuatro provincias. Los socialistas encabezarán las candidaturas y reservarán los segundos puestos a representantes de Frente Amplio, aunque todavía deben concretarse todos los nombres de los aspirantes de la izquierda alternativa.
En la Comunidad Valenciana, el PSOE también ha pactado compartir las candidaturas con Compromís-Front Valencià y sus aliados. El acuerdo contempla que los socialistas encabecen las listas de Valencia, Alicante y Castellón, mientras que las posiciones reservadas a la izquierda alternativa se distribuirán entre sus organizaciones territoriales.
El reparto conocido atribuye a Compromís los puestos correspondientes a Valencia y Alicante y a Esquerra Unida del País Valencià el de Castellón. Los socialistas conservarán dos de los tres espacios principales de cada provincia.
Estos acuerdos permiten identificar algunas de las cesiones realizadas por el PSOE, pero todavía no existe una relación definitiva de todas las candidaturas que permita calcular cuántos puestos corresponderán a cada organización en el conjunto de España.
El reparto territorial de las candidaturas conjuntas
La siguiente tabla recoge los acuerdos conocidos hasta este sábado 17 de octubre. Las posiciones todavía pendientes de confirmación se mantienen diferenciadas de los puestos ya asignados.
| Provincia | PSOE | Socio |
|---|---|---|
| Zaragoza | 1.º y 3.º | CHA (2.º) |
| Huesca | 1.º y 3.º | IU (2.º) |
| Teruel | 1.º y 3.º | CHA (2.º) |
| A Coruña | 1.º | Frente Amplio (2.º) |
| Lugo | 1.º | Frente Amplio (2.º) |
| Ourense | 1.º | Frente Amplio (2.º) |
| Pontevedra | 1.º | Frente Amplio (2.º) |
| Valencia | 2 puestos | Compromís (1) |
| Alicante | 2 puestos | Compromís (1) |
| Castellón | 2 puestos | EUPV (1) |
Fuente: acuerdos territoriales conocidos hasta el 17 de octubre de 2026. El reparto definitivo de candidatos permanece pendiente.
Los candidatos que pueden quedarse fuera por el reparto
La negociación también tendrá consecuencias para los dirigentes que aspiraban a formar parte de las candidaturas al Senado. La cesión de puestos a los socios reduce el número de posiciones disponibles para los aspirantes socialistas, mientras que las organizaciones de Frente Amplio deben distribuir entre ellas los espacios que han conseguido.
En Aragón, por ejemplo, el reparto deja dos segundos puestos para CHA y uno para IU. En la Comunidad Valenciana, Compromís contará con representación en dos provincias y EUPV en una.
Por ahora no existe información suficiente para identificar de manera general qué dirigentes han perdido su posición como consecuencia del pacto. Esa comparación solo podrá completarse cuando se conozcan las listas definitivas y se contrasten con las propuestas que habían elaborado inicialmente las organizaciones.
La regla del tres a uno que explica los movimientos electorales
La estrategia de ambos bloques responde al sistema de voto limitado que regula las elecciones al Senado. En las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores, pero cada elector puede seleccionar un máximo de tres candidatos.
Los escaños corresponden a las cuatro personas que reciben más votos. Cuando los electores apoyan de forma mayoritaria a los tres aspirantes de una misma candidatura, estos suelen obtener tres escaños, mientras que el cuarto queda para otro partido.
Este mecanismo explica el habitual reparto de tres a uno, aunque no se trata de una regla automática. Los ciudadanos pueden combinar candidatos de distintas formaciones y el orden de los aspirantes depende de los votos individuales que reciben.
La concentración de candidaturas puede modificar el reparto de escaños incluso cuando la distribución general de apoyos entre los partidos apenas varíe. Por esa razón, PSOE y Frente Amplio han optado por compartir papeleta y Vox contempla una retirada parcial que permitiría concentrar apoyos en los candidatos populares.
Una mayoría decisiva para las leyes y los órganos constitucionales
El control del Senado tiene consecuencias que van más allá del número de representantes elegidos. Aunque el Congreso conserva la posición predominante en la aprobación de las leyes ordinarias, la Cámara Alta puede introducir enmiendas y vetar proyectos legislativos, obligando a los diputados a pronunciarse nuevamente.
El Senado también participa en la renovación de órganos constitucionales. La designación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que le corresponde proponer requiere una mayoría de tres quintos, al igual que determinados nombramientos del Consejo General del Poder Judicial.
Además, la Cámara tiene competencias específicas en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuya autorización requiere mayoría absoluta.
La diferencia entre controlar la mayoría absoluta y alcanzar los tres quintos resulta, por tanto, relevante para las negociaciones institucionales de la próxima legislatura.
El 26 de octubre, la próxima fecha decisiva
Con el plazo de registro de coaliciones concluido, los partidos deberán resolver sus decisiones durante los próximos días. Entre el 21 y el 26 de octubre se presentarán las candidaturas electorales, lo que permitirá conocer tanto el reparto definitivo de puestos en Senado de Progreso como la estrategia territorial de Vox.
En el caso de la izquierda, quedará por determinar cuántos aspirantes aporta finalmente cada formación y qué dirigentes ocuparán las posiciones más destacadas. En el de la derecha, la principal incógnita es si Vox mantiene candidaturas propias en todas las circunscripciones o renuncia a algunas para solicitar el voto a favor del PP.
La negociación del Senado ha adquirido así una dinámica distinta a la del Congreso. Mientras en la Cámara Baja PSOE, Frente Amplio y Podemos competirán con fórmulas electorales diferentes, en la Cámara Alta los socialistas han alcanzado un acuerdo de unidad y Vox estudia una coordinación indirecta con el PP.
Las decisiones que se adopten antes del 26 de octubre determinarán qué opciones encontrarán los electores en las papeletas del Senado el próximo 29 de noviembre. El resultado dependerá después de los votos individuales que reciban los candidatos, en una competición donde las alianzas y las renuncias pueden tener consecuencias relevantes para la composición de la Cámara.