La Guardia Revolucionaria de Irán ha comunicado este domingo una nueva detonación de una mina naval que habría alcanzado a un superpetrolero que cruzaba el estrecho de Ormuz, pese al cierre de la zona decretado por Teherán como represalia por los ataques de Estados Unidos.
Según el relato del cuerpo de élite iraní, el petrolero hizo estallar una mina en la tarde del domingo mientras navegaba por el sector sur del estrecho de Ormuz, lo que originó una fuerte explosión seguida de un incendio en la sala de máquinas.
El buque transportaba crudo y abandonaba el golfo Pérsico cuando, de acuerdo con la versión iraní, “apagó todos sus sistemas de navegación e incumplió la normativa vigente en el estrecho de Ormuz y sufrió un accidente al pasar por una ruta no autorizada”.
La Guardia Revolucionaria subraya que se trata del tercer incidente contra un petrolero en las últimas 48 horas por circular por áreas vetadas. En este contexto, ha reiterado su advertencia: “Todos los buques que apaguen sus sistemas de navegación e identificación serán considerados hostiles y sufrirán las consecuencias con severidad y decisión”.
Teherán mantiene declarado el cierre del estrecho de Ormuz, corredor clave para la salida del petróleo del golfo Pérsico hacia numerosos países, y sostiene que solo es posible atravesarlo con seguridad por las rutas autorizadas por sus Fuerzas Armadas. Washington, en cambio, afirma que no existe bloqueo efectivo del paso, alegando que controla militarmente el estrecho, si bien su despliegue se encuentra limitado a la parte exterior de esta vía marítima estratégica.