El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha trasladado este miércoles a su homólogo francés, Jean-Noel Barrot, su rechazo a la actitud “intervencionista” de París y ha reclamado que la Embajada francesa en Irán acate plenamente las leyes y normativas del país. Sus palabras llegan tras la crisis diplomática abierta por la intervención policial y el cierre del Centro de Lengua Francesa en Teherán.
Durante una reunión celebrada al margen de la sesión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, Araqchi ha calificado de “inaceptables” las posiciones de Francia sobre la coyuntura regional, especialmente en lo relativo a lo que ha descrito como “agresión militar” de Estados Unidos e Israel contra Irán, de acuerdo con un comunicado difundido por su Ministerio.
En esta línea, el responsable de la diplomacia iraní ha acusado a París de mantener un “doble rasero”. Araqchi ha censurado que Francia manifieste preocupación por los Derechos Humanos mientras “permanece en silencio ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por Estados Unidos e Israel contra el pueblo iraní” y colabora en la implementación de sanciones “ilegales” impuestas desde Washington.
Pese a la dureza de sus reproches, el ministro ha recalcado que la República Islámica aspira a sostener vínculos “en el respeto mutuo y los intereses comunes”, aunque ha avisado de que Teherán responderá con “seriedad y decisión” para salvaguardar sus objetivos nacionales.
El encuentro bilateral en Nueva York tiene lugar en medio de una nueva escalada diplomática provocada por la actuación de las fuerzas de seguridad iraníes contra las instalaciones del Centro de Lengua Francesa en la capital iraní. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia ha señalado que Barrot ha utilizado la reunión para expresar a su interlocutor que los recientes “ataques” contra su personal y presencia diplomática en Teherán son “inaceptables”, y ha recordado que el pasado lunes convocó al embajador iraní en París.
En cuanto a la situación regional, Barrot ha pedido a Araqchi que retome el compromiso con la vía diplomática como “la única capaz de resolver el conflicto en curso y abordar las preocupaciones suscitadas, en particular, por el programa nuclear iraní”, reiterando la disposición de Francia a colaborar en la búsqueda de una salida negociada.
Además, el jefe de la diplomacia francesa ha subrayado que la reapertura del estrecho de Ormuz constituye una “prioridad”, alertando de que su bloqueo entraña una seria amenaza para la estabilidad regional y para la seguridad alimentaria y energética a escala mundial.