Las primeras encuestas a pie de urna de las elecciones israelíes de este martes apuntan a una victoria del Likud de Benjamin Netanyahu, que conseguiría entre 24 y 25 diputados frente a los 21 o 23 de Yashar, la formación liderada por Gadi Eisenkot. Sin embargo, el avance del partido del primer ministro respecto a buena parte de los sondeos publicados antes de la votación no sería suficiente para garantizar su continuidad en el Gobierno, puesto que el retroceso de sus socios ultraortodoxos y de la derecha nacionalista dejaría a la actual coalición por debajo de la mayoría absoluta.
Las proyecciones, difundidas tras el cierre de los colegios electorales a las 22.00 horas, las 21.00 en España peninsular, dibujan un Parlamento dividido en el que tampoco los partidos judíos de la oposición alcanzan por sí solos los 61 escaños necesarios para gobernar. La elevada participación en las localidades árabes habría impulsado a sus principales candidaturas, cuya representación puede resultar determinante para la futura composición del Ejecutivo.
Los resultados todavía son estimaciones demoscópicas y no proceden del recuento oficial. El escrutinio comenzará a ofrecer cifras durante la noche y se prolongará durante los próximos días, por lo que las diferencias entre partidos y bloques podrían modificarse conforme se contabilicen las papeletas.
La jornada electoral ha estado caracterizada por una movilización excepcional. A las 20.00 horas, dos horas antes del cierre, la participación alcanzaba el 74,3%, ocho puntos por encima de la registrada a esa misma hora en 2022 y el porcentaje más elevado desde 1988, según los datos difundidos por la Comisión Electoral Central y recogidos por EFE.
El Likud recupera la primera posición, pero pierde diputados respecto a 2022
La formación de Netanyahu habría conseguido mejorar las expectativas de buena parte de las encuestas publicadas durante las semanas anteriores, en las que Yashar aparecía por delante del Likud o ambos partidos registraban porcentajes muy próximos.
Las primeras proyecciones atribuyen al Likud entre 24 y 25 escaños, mientras que el partido de Eisenkot obtendría entre 21 y 23 representantes, una diferencia reducida que confirma la fragmentación del Parlamento israelí.
Sin embargo, el resultado estimado supone un retroceso para Netanyahu respecto a las anteriores elecciones generales. En 2022, el Likud consiguió 32 diputados, siete u ocho más de los que ahora le atribuyen los sondeos a pie de urna.
El principal problema para el primer ministro se encuentra en el conjunto de su bloque parlamentario. Aunque su partido recuperaría la condición de primera fuerza, el descenso de las formaciones ultraortodoxas y nacionalistas con las que gobierna impediría que la coalición alcanzara los 61 diputados necesarios para disponer de mayoría absoluta.
El resultado deja abierta la continuidad de Netanyahu, que necesitaría ampliar sus apoyos parlamentarios para formar un nuevo Ejecutivo.
Eisenkot tampoco alcanza la mayoría y las candidaturas árabes ganan peso
La oposición encabezada por Gadi Eisenkot tampoco conseguiría reunir una mayoría parlamentaria propia, pese a que la suma de los partidos judíos contrarios a Netanyahu superaría la representación estimada del bloque gubernamental.
El antiguo jefe del Estado Mayor israelí lidera una alternativa integrada por formaciones con posiciones ideológicas diferentes, principalmente de centro, centroderecha y derecha, cuya principal coincidencia es la voluntad de sustituir al actual primer ministro.
La ausencia de una mayoría de 61 diputados obligaría a explorar acuerdos con otras candidaturas o fórmulas de apoyo parlamentario que permitan desbloquear la formación de Gobierno.
Los partidos árabes aparecen como uno de los principales beneficiados por el aumento de la participación, especialmente en las localidades donde cuentan con mayor implantación electoral.
La movilización de este electorado había adquirido especial protagonismo durante la jornada, después de que varias localidades árabes registraran porcentajes de participación superiores a los habituales. En Rahat, la principal ciudad beduina de Israel, la afluencia a las urnas había superado el 72% antes del cierre.
La representación de estas candidaturas puede resultar decisiva en un Parlamento en el que ninguno de los bloques alcanza la mayoría absoluta, aunque su eventual participación en una fórmula de Gobierno dependerá de las negociaciones y de las posiciones que adopten los distintos partidos.
Entre los dirigentes que podrían intervenir en ese escenario figura Mansour Abbas, líder de Ra'am, que ya participó en la coalición que permitió desalojar a Netanyahu del poder en 2021.
La Comisión Electoral Central rechaza ampliar la votación
La publicación de los sondeos se ha producido después de que los colegios electorales cerraran a las 22.00 horas, tras quince horas de votación en las que 7.331.981 israelíes estaban llamados a elegir a los 120 diputados de la 26ª Knesset.
Durante la jornada, el Likud había solicitado una ampliación del horario electoral, una petición a la que también se sumó el partido ultraortodoxo Shas con el argumento de facilitar la participación de quienes todavía esperaban en las colas.
Sin embargo, la Comisión Electoral Central rechazó la solicitud de una prórroga general, por lo que las votaciones concluyeron según el horario establecido.
La autoridad electoral había aclarado previamente que los ciudadanos que se encontraran esperando antes del cierre podrían ejercer su derecho al voto, aunque tuvieran que depositar su papeleta después de las 22.00 horas.
El dato de participación más reciente difundido antes del cierre correspondía a las 20.00 horas, cuando más de 5,4 millones de ciudadanos habían votado, el 74,3% del censo.
La cifra definitiva permitirá conocer el alcance de una movilización que ha superado ampliamente los registros de anteriores elecciones y que ha influido en las expectativas de los principales partidos.
Netanyahu denunció intentos de alterar las elecciones durante la jornada
La elevada participación del electorado árabe provocó una reacción del primer ministro, que durante la votación acusó a sectores vinculados a los Hermanos Musulmanes de intentar interferir en el proceso electoral.
"Los partidarios de los Hermanos Musulmanes están asaltando los colegios electorales y robando las elecciones", afirmó Netanyahu en un mensaje difundido en sus redes sociales, en el que pidió a sus seguidores que acudieran masivamente a votar.
Las acusaciones del primer ministro no han sido respaldadas por pruebas de una operación organizada de fraude electoral, aunque las autoridades policiales investigan determinados incidentes registrados durante la jornada.
Entre ellos figura la detención de tres personas en el desierto del Néguev por un presunto intento de compra de votos en favor de Ra'am, según informó la Policía israelí.
Por su parte, Eisenkot había advertido de que "el cambio está en peligro" y había reclamado una mayor movilización de sus simpatizantes, ante la posibilidad de que pequeñas diferencias en el reparto de escaños determinaran la composición del próximo Gobierno.
El escrutinio oficial puede modificar el reparto de escaños
Las encuestas a pie de urna constituyen la primera aproximación al resultado electoral, pero el reparto definitivo de los 120 diputados dependerá del recuento oficial, que se desarrollará durante la noche y los próximos días.
Israel utiliza una circunscripción nacional única y un sistema de representación proporcional en el que las candidaturas deben superar el 3,25% de los votos válidos para obtener representación parlamentaria.
Esta barrera electoral puede resultar especialmente importante en unos comicios tan ajustados, puesto que la entrada o exclusión de un partido pequeño puede modificar el reparto de varios escaños y alterar las posibilidades de los distintos bloques.
El escrutinio también deberá incorporar los votos emitidos mediante procedimientos especiales por militares, pacientes hospitalizados, personas privadas de libertad y otros colectivos autorizados, que se contabilizan después de las papeletas ordinarias.
Según el calendario electoral, el recuento debería completarse el viernes 30 de octubre y los resultados oficiales se publicarán el 4 de noviembre.
La formación de Gobierno dependerá de los pactos entre partidos
La distribución estimada de escaños deja abierta una negociación parlamentaria que puede prolongarse durante varias semanas, puesto que la victoria del Likud como primera fuerza no garantiza que Netanyahu pueda continuar gobernando.
Una vez proclamados los resultados, el presidente de Israel, Isaac Herzog, abrirá una ronda de consultas con los representantes de las formaciones elegidas y encargará la formación de Gobierno al diputado que considere con mayores posibilidades de reunir los apoyos necesarios.
El candidato designado dispondrá inicialmente de 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de solicitar una ampliación de hasta 14 días adicionales.
Las elecciones de este martes son las primeras celebradas desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, que han condicionado buena parte de la campaña electoral.
La gestión de la guerra, los fallos de seguridad previos al ataque, las reformas judiciales y el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos han sido algunos de los principales asuntos que han dividido a las candidaturas.
Con las urnas cerradas y las primeras proyecciones publicadas, el escenario electoral israelí queda pendiente de un escrutinio que deberá confirmar si la ventaja del Likud se traduce en una posibilidad real de Gobierno o si los partidos de la oposición consiguen articular una mayoría alternativa.