El director de la Junta de Paz, Nikolai Mladenov, ha reclamado este miércoles a las autoridades israelíes que respeten el alto el fuego pactado el pasado mes de octubre, avisando de que cada ataque "que no responda a una amenaza inminente" dificulta las tareas de reconstrucción y la estabilización de la Franja de Gaza.
Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, ha subrayado que "para que el proceso siga adelante, deben darse tres condiciones: debe desplegarse la Fuerza Internacional de Estabilización; deben cumplirse los compromisos adquiridos por Israel en virtud del Protocolo de Sharm el Sheij y Hamás debe respetar sus compromisos".
Mladenov ha recalcado que "cada uso de la fuerza que no responda a una amenaza inminente le cuesta a este proceso algo muy difícil de recuperar", unas palabras que llegan un día después de que el Ejército de Israel atacara las cercanías de una escuela administrada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados en Oriente Próximo (UNRWA) en el norte de la Franja, causando al menos cinco fallecidos.
El diplomático búlgaro ha añadido que "cada arma que siga en manos de alguien, cada túnel que siga en funcionamiento y cada convoy que siga siendo obstaculizado supone un retroceso para el proceso" de paz diseñado por Estados Unidos para el territorio palestino.
Ha recordado asimismo que la 'hoja de ruta', rechazada por Israel pero aceptada por Hamás, contempla la entrega de todo el arsenal de las facciones palestinas. "La 'hoja de ruta' abarca el desarme de todas las categorías de armas en Gaza. No hay zonas grises ni categorías excluidas", ha detallado.
En cuanto a la retirada de las fuerzas israelíes de la Franja prevista en ese esquema, ha explicado que se llevará a cabo "tras un desarme verificado" y se ejecutará "por fases".
"Cada paso depende de que el anterior se haya completado con éxito. El progreso se basa en los resultados, no en el calendario. Nuestro enfoque durante la implementación será no confiar en nada y verificarlo todo", ha remarcado, mientras el Gobierno de Benjamin Netanyahu mantiene que sus tropas seguirán desplegadas en el enclave.
Mladenov ha sostenido que "la crisis de Gaza nunca ha sido únicamente un problema de seguridad o humanitario, (sino que) siempre ha sido un problema político y de gobernanza".
En esta línea, ha indicado que el desenlace de esta "transición" estará condicionado a que "los palestinos disfrutan de mayor seguridad, de servicios más fiables y de una mejora cuantificable en su vida cotidiana".
Ha defendido que "ahora tenemos la oportunidad de mejorar de forma espectacular y sostenible la vida de los palestinos de Gaza; de proporcionar una seguridad duradera a los israelíes; y de pasar de un conflicto que ha desestabilizado la región a un entorno que ofrezca paz, prosperidad y oportunidades económicas para todo Oriente Próximo".
Por otro lado, las autoridades de Gaza, bajo control de Hamás, han asegurado este mismo miércoles que más de 1.300 palestinos han perdido la vida por ataques de las fuerzas israelíes desde que entró en vigor el alto el fuego mencionado.
Han añadido que, desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023 --que causaron unos 1.200 muertos y cerca de 250 secuestrados, según las cifras oficiales--, se han contabilizado 73.438 fallecidos y 174.447 heridos, aunque han insistido en que todavía quedan cuerpos bajo los escombros y en áreas controladas por Israel.