La emergencia humanitaria en la ciudad yemení de Taiz se ha intensificado tras veinte días de asedio por parte de las fuerzas hutíes. El cerco mantiene a más de 800.000 habitantes sin acceso a la asistencia humanitaria y bloquea la entrada de alimentos, combustible y otros insumos básicos, de acuerdo con varias agencias de Naciones Unidas.
“Las carreteras de acceso han quedado cortadas y eso significa que muy poco combustible, alimentos u otros suministros han llegado a la ciudad desde entonces”, ha explicado el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Jens Laerke, quien ha alertado de que los enfrentamientos impiden tanto la entrada de ayuda como la salida de la población.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que entre los atrapados en la ciudad hay unas 600.000 personas que dependen directamente de la ayuda humanitaria y alrededor de 200.000 mujeres y menores. “Estamos intentando desesperadamente recuperar el acceso a Taiz y seguimos apoyando las operaciones más amplias en todo Yemen”, ha señalado wl responsable regional de comunicación de la organización para África oriental y meridional, Azfar Deen.
El cerco ha provocado también que la producción de agua disponible se reduzca aproximadamente a la mitad, mientras que el coste del suministro mediante camiones cisterna se ha triplicado por la falta de diésel. Según OCHA, la mayoría de la población de Taiz depende de este sistema para acceder al agua.
A la escasez de suministros se añade el repunte de la desnutrición infantil. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha evaluado este año a más de 168.000 niños y niñas en la ciudad y ha detectado desnutrición aguda en más de 52.000, entre ellos 11.500 con cuadros graves. Para responder a esta situación, la agencia ha preposicionado cerca de 8.000 cajas de alimento terapéutico en la gobernación, con existencias para unos tres meses.
Sin embargo, el portavoz de UNICEF, Ricardo Pires, ha advertido de que “las limitaciones de acceso y las interrupciones de las rutas de suministro pueden dificultar que los socios transporten suministros y que las familias lleguen a salvo al tratamiento”.
En paralelo, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha registrado 258.679 personas desplazadas entre el 7 de junio y el 19 de octubre, sobre todo en las gobernaciones de Taiz y Lahj. Numerosos hogares se han visto forzados a abandonar sus casas con rapidez y se refugian en asentamientos improvisados y comunidades de acogida ya desbordadas. Además, hasta el 17 de octubre habían llegado a Yibuti 3.836 ciudadanos yemeníes que escapaban del deterioro de la seguridad, según datos de la ONU.
Los hutíes, que el 3 de septiembre iniciaron una ofensiva de gran alcance en el oeste de Yemen, han consolidado avances en los alrededores de Taiz en los últimos días y han llevado a cabo repetidos ataques con misiles y drones contra Arabia Saudí, en represalia por el respaldo de la coalición internacional liderada por Riad a las operaciones militares del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Por su parte, las fuerzas leales a las autoridades yemeníes reconocidas por la comunidad internacional anunciaron el 4 de octubre el inicio de una ofensiva a gran escala con el objetivo de recuperar las zonas recientemente tomadas por los hutíes y, eventualmente, avanzar hacia la capital, Saná, controlada por los rebeldes desde 2014.