El director general de la Policía Estatal de Albania, Skënder Hita, ha comunicado que son ya 71 los agentes lesionados, varios de ellos de forma grave, a raíz de los disturbios que sacuden desde hace tres días la capital, Tirana, en el contexto de las protestas estudiantiles.
Las movilizaciones, que este miércoles derivaron en un asedio nocturno a distintas sedes del Gobierno, se inscriben en la denominada “Revolución de los Flamencos”. Aunque el foco actual está en las demandas en materia educativa, el movimiento mantiene también su rechazo a un proyecto urbanístico en la costa adriática vinculado al yerno del entonces presidente estadounidense Donald Trump, Jared Kushner.
En una comparecencia ante los medios, Hita ha denunciado una “ola de violencia, ataques, incendios provocados y destrucción” contra edificios públicos y propiedades particulares que, ha alertado, ponen “en peligro la vida y la seguridad de los ciudadanos”. El responsable policial ha reiterado que se respetará el derecho constitucional a la protesta pacífica, pero ha remarcado que “nadie debe usar a los jóvenes como escudo” para perpetrar actos violentos.
En esta línea, ha indicado que la gran mayoría de los arrestados en las dos primeras noches de disturbios no eran estudiantes, sino “individuos reclutados para fines oscuros” por los convocantes de las marchas, insinuando la posible participación de actores tanto internos como foráneos.
La cúpula policial ha respaldado la respuesta de las fuerzas de seguridad, justificando el empleo de gases lacrimógenos y la dureza de las cargas por la intensidad de las agresiones, que describen como “una lluvia de piedras” contra los agentes desplegados. Hita ha advertido de que cualquier ataque contra un miembro del cuerpo será considerado un atentado contra el Estado de derecho y ha asegurado que los implicados, incluidos los autores de los asaltos a sucursales bancarias y comercios, serán identificados y procesados.
Entre los episodios más graves figura el de un policía que sufrió un fuerte traumatismo craneal en la ciudad de Shkodra; su situación clínica se mantiene estable dentro de la gravedad.
A las críticas por el aumento de la violencia se ha sumado la vice primera ministra albanesa, Albana Koçiu, que mediante sus redes sociales ha reclamado el fin de las agresiones a los agentes. “La Policía del Estado no es propiedad de un gobierno ni de un partido, es una institución de la República”, ha subrayado Koçiu, al recordar que “tras cada uniforme hay un ciudadano, un padre, un marido, un hijo o una hija”. Ha remarcado además que, aun cuando en democracia “podemos ser opositores políticos, no podemos tratarnos como enemigos”.