El presidente francés, Emmanuel Macron, ha salido este miércoles en defensa del acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán, subrayando que es “bueno” porque marca el fin de las hostilidades en toda la región de Oriente Próximo, si bien “no resuelve todo inmediatamente” y quedará supeditado a las próximas conversaciones entre Washington y Teherán sobre el expediente nuclear.
“Este acuerdo que pone fin a los combates en todo el arco que va desde el estrecho de Ormuz hasta Líbano es algo positivo. Yo lo apoyo y creo que es necesario y que es muy positivo que exista este respaldo del G7 a la decisión estadounidense”, ha afirmado en una rueda de prensa al término de la cumbre de líderes del G7 celebrada en la localidad francesa de Évian.
Macron ha descrito como una “decisión prudente” el hecho de haber sellado un pacto, remarcando las consecuencias que habría tenido prolongar los enfrentamientos o mantener bloqueado durante meses el estrecho de Ormuz. “Tenemos una responsabilidad humanitaria, política y económica”, ha enfatizado tras el encuentro en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha reunido con los jefes de Gobierno de Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Japón y Canadá.
En esta línea, ha presentado el entendimiento preliminar como “la mejor situación posible”. “¿Lo resuelve todo? No. ¿Existen riesgos? Sí, como ocurre en cualquier situación”, ha apuntado, poniendo el foco en que lo determinante a partir de ahora será cómo se implemente el acuerdo, motivo por el que ha reclamado aumentar la presión para garantizar su cumplimiento.
El mandatario galo ha considerado “fundamental” que todos los actores implicados, más allá de Estados Unidos e Irán, se abstengan de reactivar la violencia, también en territorio libanés. “Eso es clave. Irán, Hezbolá y, por supuesto, también Israel. No estoy estableciendo una equivalencia entre ellos; simplemente digo que, sea quien sea, los combates no deben reanudarse: debe prevalecer la paz”, ha resumido.
Al mismo tiempo, ha reconocido que la evolución del escenario y su estabilidad dependerán de las negociaciones que se abran a partir de ahora para “un buen acuerdo sobre el programa nuclear, las actividades balísticas y los riesgos regionales”, un diálogo para el que Teherán y Washington se han fijado un plazo de 60 días.
En cuanto a las advertencias de Trump sobre la posibilidad de reanudar los ataques contra Teherán si vulnera lo pactado, el jefe del Elíseo ha restado dramatismo a estas declaraciones, interpretándolas como un intento de disuadir a Irán de apartarse del compromiso.
“Comprendo su sentido porque conozco la intención que hay detrás: restaurar la credibilidad afirmando que existen capacidades de disuasión. Eso es lo que quiere decir el presidente Trump cuando habla de ello”, ha explicado ante los periodistas, reiterando que “no debe interpretarse como una amenaza a corto plazo”.
