La Comisión Europea ha difundido este miércoles varias hojas de ruta para dar un impulso a las negociaciones de adhesión de los cuatro países que se encuentran en una fase más avanzada para entrar en la Unión Europea. El calendario diseñado por Bruselas prevé que Moldavia progrese a mayor velocidad que Ucrania a lo largo de 2027, a pesar de que hasta ahora ambos habían mantenido un avance prácticamente paralelo en su camino hacia el bloque comunitario.
Así se recoge en el paquete anual de ampliación presentado por el Ejecutivo comunitario, que plantea el cierre provisional de hasta 25 capítulos negociadores con Moldavia durante el próximo año, frente a los siete que se barajan para Ucrania, según los cronogramas indicativos elaborados por la propia Comisión, en los que también figuran Montenegro y Albania.
Esta divergencia de ritmos responde a los distintos niveles de cumplimiento de las reformas exigidas por Bruselas, sobre todo en el terreno del Estado de derecho. En el caso moldavo, la Comisión subraya los avances “muy significativos” en el cumplimiento de los requisitos necesarios para seguir adelante en las conversaciones, así como los esfuerzos por adaptar su normativa interna al acervo comunitario.
Por el contrario, aunque la Comisión reconoce los progresos realizados por Ucrania pese a la invasión rusa, insiste en que el país debe acelerar las reformas vinculadas al Estado de derecho, al funcionamiento de las instituciones democráticas y a la modernización de la administración pública, además de reforzar la protección de las minorías nacionales.
Como consecuencia, aunque ambos Estados han abierto hasta ahora los mismos 24 capítulos de negociación, sus calendarios de adhesión empiezan a separarse. De acuerdo con la previsión comunitaria, Moldavia aspira a concluir las negociaciones “a principios de 2028”, una meta que Bruselas considera “ambicioso pero alcanzable”, mientras que para Ucrania fija como horizonte “a finales” de ese mismo año, limitándose a señalar que “apoya este ambicioso objetivo”.
Tanto Chisinau como Kiev lograron el estatus de países candidatos en junio de 2022 y arrancaron formalmente las conversaciones de adhesión en junio de 2026, después de que Hungría levantara un veto que había mantenido durante dos años. Desde ese momento, el proceso había avanzado prácticamente a la par.
Durante una intervención ante el Parlamento Europeo para desgranar los paquetes de ampliación, la comisaria de Ampliación, Marta Kos, ha explicado este desfase recordando que “a Ucrania se le exige lo mismo que a cualquier otro país candidato, por más que esté en guerra”, descartando cualquier “descuento” en los requisitos de acceso.
MONTENEGRO Y ALBANIA, A LA CABEZA DEL PROCESO
En paralelo al bloque oriental, la Comisión Europea sitúa a Montenegro como el aspirante más avanzado del actual paquete de ampliación, tras haber cerrado provisionalmente 21 de los 33 capítulos de negociación. El plan de Bruselas contempla que Podgorica pueda completar los capítulos pendientes antes de que termine este año y encarar su plena incorporación en 2028.
Albania, por su parte, ha abierto los 33 capítulos negociadores y ha cerrado de forma provisional cuatro de ellos. Según la hoja de ruta del Ejecutivo comunitario, ve “alcanzable” que Tirana concluya las conversaciones de adhesión a finales de 2027, apenas un año después de Montenegro.
La comisaria de Ampliación ha señalado a Albania como ejemplo durante su intervención en la Eurocámara, destacando que ha cumplido con sus compromisos reformistas y que este año ha superado “un hito importante” al cerrar los capítulos relativos a los valores fundamentales, un ámbito que se atasca en otros Estados.
El caso más llamativo es Serbia, que tiene 22 capítulos abiertos de 35 y solo dos cerrados de forma provisional, además de un bajo grado de alineamiento con la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE.
“En Serbia habíamos constatado que había habido una especie de desengaño y se habían perdido importancia los valores fundamentales. Pero tras las elecciones puede haber nuevas esperanzas (...). El nuevo gobierno del país tiene la oportunidad de pasar la página y volver a poner al país en el rumbo a la adhesión”, ha señalado Kos sobre Belgrado.
En el grupo intermedio de los Balcanes Occidentales, los progresos continúan siendo desiguales. En el caso de Macedonia del Norte, la Comisión reconoce los avances en la ejecución de las reformas, pero recuerda que la apertura del primer grupo de capítulos negociadores sigue supeditada a la aprobación de las reformas constitucionales comprometidas por Skopie.
Mientras tanto, Bosnia y Herzegovina permanece bloqueada por las dificultades para sacar adelante reformas y la falta de consensos políticos internos, en tanto que Kosovo continúa como potencial candidato, con un proceso condicionado por la ausencia de reconocimiento como Estado por parte de países como España y por la evolución del diálogo de normalización con Serbia.
GEORGIA Y TURQUÍA, A LA COLA DEL PROCESO
En el extremo opuesto se sitúan Georgia y Turquía, cuyos procesos de acercamiento a la UE siguen encallados por el deterioro de los derechos fundamentales y del Estado de derecho. En el caso georgiano, la Comisión denuncia que el partido en el poder continúa minando las aspiraciones europeas del país mediante restricciones a la sociedad civil y medidas dirigidas contra la oposición.
En cuanto a Turquía, cuyas negociaciones de adhesión permanecen congeladas desde 2018, el Ejecutivo comunitario constata un nuevo retroceso en los valores democráticos y en el Estado de derecho, aunque mantiene la cooperación con Ankara en áreas de interés compartido como el comercio, la migración y la lucha contra el cambio climático.
INTEGRACIÓN GRADUAL ANTES DE LA ADHESIÓN
Más allá de los plazos negociadores, la Comisión Europea ha detallado cómo pretende materializar la integración gradual de los países candidatos en las políticas y programas de la UE antes de su entrada formal, una idea que ya planteó a los Veintisiete el pasado mes de octubre.
En concreto, el Ejecutivo comunitario ha identificado nuevas vías para que los aspirantes participen de forma progresiva en programas, agencias y políticas europeas, vinculando cada una de estas opciones a los capítulos de negociación correspondientes, de modo que puedan acceder a ellas a medida que avancen en las reformas exigidas por Bruselas.
Así, si un país candidato adapta su legislación a las normas europeas en materia de transportes, podría empezar a intervenir gradualmente en programas comunitarios para financiar infraestructuras y mejorar las conexiones con la UE, sin necesidad de esperar a convertirse en Estado miembro.
El mismo enfoque se aplicaría a sectores como la energía, donde se facilitaría el acceso a mecanismos de integración del mercado energético europeo, o al mercado único, con iniciativas para simplificar las transferencias bancarias, el comercio electrónico o el reconocimiento de cualificaciones profesionales.
Para poner en marcha este esquema, la Comisión prevé mantener diálogos anuales con los países candidatos en los que se evaluarán sus progresos y se fijarán las condiciones pendientes, las autoridades responsables y el apoyo técnico o financiero necesario para facilitar su participación en nuevos programas europeos.
Con todo, esta propuesta de integración escalonada deberá contar con el respaldo unánime de los Estados miembro, que seguirán teniendo la última palabra sobre cada fase del proceso de adhesión de los países que aspiran a incorporarse al bloque comunitario.